A las dos serán las tres.
Quizá duermas,
o insomne de sueños
cuentes estrellas en el balcón,
tal vez...
Una hora robada al descanso
recibiendo con prisa el amanecer.
¿Y para qué más luz?
Si de nuevo, tampoco esta vez
ni estás
ni estarás... A las tres.
ni estarás... A las tres.