Tarde cultureta de domingo en la plaza del sol. Sin duda nuestra favorita ya.
Una plaza que invita a permanecer por horas. Te despierta la parte bohemia de la vida, si te dejas.
Me encanta observar cómo la gente se lleva su ensalada y se la toma sentada en el suelo, o se hacen un mate.
Si te esperas a la noche seguro que siempre habrá una guitarra cerca y alguna garganta con ganas de sacar lamentos. Las palmas siempre son bienvenidas.
Tuve la suerte de compartir tarde con alguien que lleva la poesía en el ADN y en el lápiz. La sabiduría a flor de piel y la rima en la voz.
Nada mejor que pedalearte parte de Barna, después, para integrar y digerir.

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