La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

domingo, 29 de septiembre de 2013

Se fue hace tres días.

Un tiarrón en toda regla
y en todos los sentidos.

Deja a su paso humanidad
de primera, de la buena.

Buen viaje amigo,
ahora ya no te limita nada.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Prospecto ...

Es un hecho: la cerveza no es compatible con Pavarotti... Ni con un sofá vacío.

Contrariamente a lo esperado, te da claridad, te pega de bofetadas con la más real de las realidades: tú, tú misma y tus circunstancias. Y si además aparece Banderas en el Hormiguero, te preguntas si no te habrás quedado corta con el líquido elemento.

Ùltimamente está cabrona conmigo. Ya ni me pasea en noria, ni me sube ni me baja; ni siquiera un pequeño mareo. No tiene consideración ni medias tintas y me ofrece su visión sin anestesia.

Que no digo yo que no sea bueno para mi, no. Pero rubia (de lata), no me hagas esto en una noche de luna llena, con Banderas en la tele, Ringo ausente en el sofá, dos cojines libres, el móvil en tiempo de silencio, las hormonas pidiendo mojitos y las posibilidades en viaje fin de curso.

Lo sé rubia (de lata), lo sé. A ratos no habito mis espejos. Ando detrás de la impostora, pero cuando yo llego, ella se va, y así no hay forma.

Si a pesar de la cerveza, escuchas a Pavarotti, no dejes de escucharlo hasta que la rubia (de lata), no sea una amenaza para ti; de lo contrario, te hará pensar y eso sí que es jodido en esta noche y con esta luna.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Que no es la piel materia inerte ...

¿Qué se supone que debía pedir? El milagro no había llegado y ya sólo quedaba tiempo para el dolor.

Se le hacía muy difícil permanecer serena mientras pedía un poco de consuelo, algo que la aliviara y sobre todo que le aliviara a él. Caminar hasta la ermita siempre la reconfortaba, todo el recinto invita al silencio; sólo que hoy a ella lo que le apetecía era chillarle a todos los santos y a la madre que los parió.

Atesorar cada minuto ¿cómo narices se hace eso, mientras el amor de tu vida te está dejando en ese mismo minuto?

Estaba agotada, pero sabía que aguantaría. El tiempo se encargará de retornarme a mi vida -pensó-. A pesar de la crudeza del momento, entendía de ritmos, de etapas, de vivencias y de voluntad para tomar de cada una de ellas lo mejor.

No era de esconderse en esquinas, eso no iba con ella. Recibia de frente tanto lo apetecible como lo desagradable. Ahora tocaba pena, pero caray ¡cómo se había disfrutado gran parte de su vida!

Se está tan bien aquí... A pesar de la frialdad de las piedras... Pero se ven tan fuertes... ¡Y silenciosas! Estaba tan harta de las frases hechas, vacías, lineales y estúpidas...

No se puede poner buena cara si no se tiene. Estaba jodidamente jodida ¿habría alguien que se atreviera a mirarla y reconocerlo?

Que pasará: ¡lo sabía! Que saldría adelante: ¡también lo sabía! Que era fuerte: ¡no me digas! Que había sido mejor asi :¿para quién, para ti? Que había hecho lo que había podido: ¿aparte de romperse?...

¿Alguien podía decirle que era una verdadera PUTADA?


(No es una putada, amiga. Es un PUTADÓN.)


domingo, 8 de septiembre de 2013

En la ventana...

Se quedó mirando cómo la lluvia encharcaba el jardín. El otoño llegaba sin apenas dejar marchar el verano. Había refrescado; se estremeció mientras cruzaba los brazos buscando un poco de calor. Aún le costaba creer que ya hubieran pasado siete meses desde que llegó.

Algún sexto o séptimo sentido la había protegido durante todo este tiempo. Había intentado encajar en lugares y moldes equivocados; afortunadamente, siempre se exiliaba antes de traicionar su búsqueda. No creía en ángeles, sólo en su necesidad de encontrar lo que ella necesitaba. Había cometido muchos errores, aunque en realidad, sólo se trataba de elecciones equivocadas. A estas alturas, comprendía, que la suma de sus errores, eran ahora, la causa de su acierto.

Se sentía tranquila, por primera vez tenía la sensación real de estar en casa. Había tenido que acallar muchas voces: propias y ajenas. Aprendió desde muy pequeña, que no pertenecería nunca a un rebaño insulso. Nadie acallaría su voz, nadie opinaría por ella. Nunca daba una conversación por perdida. Necesitaba ahondar y llegar hasta el centro del meollo. Sabía que podía resultar incansable, pero no podía dejar sin analizar algo que no entendía, ya fuera una opinión o una crítica.

No podía saber si esta vez era la definitiva, tampoco la importaba. Había sido una elección por y para ella misma. Esta vez no había razones confusas, sólo su propia determinación de vivir desde su libertad.

Cada vez llovía más fuerte. Menos mal que recogí la ropa a tiempo, pensó. Tal vez se pusiera a escribir, le rondaban algunas ideas desde que leyó ese artículo, y la apetecía enormemente hablar sobre ello. 

Desde que llegó se le había potenciado su creatividad, se le ocurrían ideas a cada rato. Quizá fuera porque ahora tenía espacio mental para sus cosas. La sorprendió darse cuenta de cuánto hueco había hecho. 

Sí, se pondría a escribir. Aún había tiempo para cambiar la ropa del armario. A lo mejor sólo se trataba de un par de días de lluvia.



                                                          
                                                             

























































martes, 3 de septiembre de 2013

Sin mucho que decir.

Que me gusta mi calle y recorrerla con la fresca, agradeciendo el calorcito a la vuelta.

Y sobre todo, que aún queda gente que te da los buenos días sin conocerte, por el simple placer de la comunicación.

¡Qué gusto!

Buenos días...