La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

miércoles, 23 de octubre de 2013

Baratijas filosóficas...

A veces me pregunto si realmente nos sirven para algo los ojos. Esto dicho así puede parecer un pensamiento de origen etílico, nada más lejos de la realidad, lo prometo.

En serio, párate a pensar: ¿te guías siempre de tu propia visión? ¿Acaso la visión ajena no te influye? Yo diría que más de la cuenta. 

Justificar mis pensamientos desde otros ojos sólo me puede traer ceguera. Cosa que me aterra, por cierto. A veces los ataques de inseguridad son tan fuertes, que podría defender una versión de hierba roja fosforita si otra mirada me hace verlo así. Y esto me cabrea hasta el infinito. ¿Pero de dónde viene esta manía persecutoria al propio criterio?

Estos ciclos periódicos que vuelven a casa cual blanca navidad y que no hay manera de esquivarlos. 

No, no y no. Que ya está bien. Que con tanta mirada aquí no hay quien vea ¡coño!

Que ya, que no te enteras, normal. Es que se me dispara el pensamiento y retroceder para escribirlo me da pereza. Pero siempre puedes darme tu visión, aunque te advierto: para mí la hierba es verde, tú mírala como quieras.

Tic tac tic tac... Tómate tu tiempo, no hay prisa.

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