La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

domingo, 19 de octubre de 2014

A mar abierto

Va viniendo,
trae el escozor de la sal en cada ola.
No precisa de orillas ni de puertos,
¿a qué razón atiente?
no sé.

Puede incluso,
que carezca de argumentos.

Llega,
siempre llega a encallar,
en la playa donde me encuentro.

Cansancio...

Quizás esta noche -se dijo-, pero los sueños, como cada día, hacían lo posible por robarle la voluntad. Llegaban con la luz intermedia y esperaban pacientes en el sofá. De nada servían los propósitos de mando y portátil, daba igual la postura que adoptara...
Era suya, de nuevo, otra noche, sin poder evitarlo.