Quizás esta noche -se dijo-, pero los sueños, como cada día, hacían lo posible por robarle la voluntad. Llegaban con la luz intermedia y esperaban pacientes en el sofá. De nada servían los propósitos de mando y portátil, daba igual la postura que adoptara...
Era suya, de nuevo, otra noche, sin poder evitarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario