La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

miércoles, 7 de mayo de 2014

23:18 h. Sin título

Hay tardes, jodidas tardes, en que las dolorosas consecuencias de aquella puñetera elección, se empeñan en visitarme todas juntas.

Y de nada me sirven mis avances, ni cursos ni talleres. Ni lo aprendido en los libros del Riso, el Bucay, el Dyer ni la madre que los parió. Y es que me agarran en el pecho y en la voluntad. A duras penas mantengo la compostura  fingiendo atención, cuando lo que en verdad me gustaría es que dejaran de invocar a mis viejos fantasmas.

Hay tardes en las que rogaría a los dioses un viaje al pasado, con tal de no tener estas tardes en el futuro.

No hay presente, no hay aceptación ni perdón; kilos de vano sufrimiento, herida lacerante que duele y escuece. No es nada inteligente dejarme asustar a estas alturas, lo sé; peor aún es fingir que esta puta arena movediza no me traga en tardes como esta.

Pues me ha tragado sí, estoy de arena hasta las trancas. Es lo que hay.


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