Estaba mona con aquella faldita corta de cuadros y el jersey blanco. Si hasta sabía posar para la foto y sonreir.
A punto de lanzar la pelota con la raqueta que sostenía pero sin llegar a hacerlo.
Haciendo como que jugaba pero sin jugar.
Ahora necesito unas tallas más para llevar esa faldita corta de cuadros. Y un media tupidita para no mostrar lo que irremediablemente se vería.
¿Y qué si muestro? ¿Y qué si no tapo? ¿Y qué si reviento todo lo que me viene estrecho?
Al carajo con el juego de me ves pero no estoy. Me voy a comprar una faldita corta para vengar a todas las que ni siquiera miré, a las que di de lado en la percha, a las que ni en rebajas tuvieron su oportunidad.
Me puse a jugar, en la adolescencia, al escondite y casi no vuelvo!
Os dejo, voy a pensar en qué tonos me sentará mejor.
Feliz día.
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