Mientras se escurre el bote de zanahorias y guisantes, escucho el sonido inconfundible del wassap.
Hoy está que no para el grupo de la familia. Lucía está desanimada con las notas y hasta los más perezosos para escribir, no han dudado en darle ánimos y recetas para las chuletas.
Sí, a veces resulta cargante tanto mensaje. Sí, a veces es demasiado controlador. Sí, a veces hay que dar demasiadas explicaciones. Sí, a veces me gustaría mandarle al carajo. Sí...
Pero es bonito sentirte apoyada. Saber que formas parte de algo. Que el cariño está, aunque a veces resulte más condicional que incondicional.
Me he alejado porque necesitaba encontrar mi individualidad que andaba perdida entre padres y hermanos.
Aún ando buscando mi propia opinión y mi criterio. Estoy en proceso de aceptación y bendición a todo lo que fue.
Voy de lo justo a lo injusto, de la crítica barata a lo objetivo. Ando equilibrando emociones, y esto le salpica hasta a la gata.
No me vale familia pues, para quereros, el lugar prometido que ocupo en el grupo. Me mueve el amaros uno a uno.
Me dispersé... Yo estaba con los guisantes y las zanahorias.
Buen día.
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