Hay cositas del alma que no dejan de pellizcar. Y a pesar de la costumbre, el alma no se adormece ni se vuelve insensible. Cada pellizco duele y encoge como la primera vez.
Y sólo queda aguantarse el picor, y hacer como si fuera pasajero. Aún sabiendo que lloverá y no escampará, porque donde hay dolor hay lágrimas; y una herida mojada no se cura nunca.
A veces, sólo a veces, el picor es como caricia que alivia. Y olvidas por un tiempo que algo rasca tus sentimientos. Aunque sin saberlo, vigilas por si ataca, mirando de reojo.
La Palabra es tan libre que da pánico...
(Benedetti)
miércoles, 27 de noviembre de 2013
lunes, 25 de noviembre de 2013
Alegría compartida ...
Microrrelato con el que me he presentado al concurso organizado por el Ayuntamiento de Sant Fost, con motivo del día internacional contra la violencia de género.
¡Y con el que he ganado! :-)
SALA 5
Tengo los pies reventados de tanto andar, esto está en el quinto
infierno. Igual me podía haber traído la moto, la calle no tiene tan mala
pinta. ¿A ver? Centro Àgora, sí aquí es.
Hola, me llamo Pep, tengo
diecinueve años y creo que soy violento. Hola, me llamo Pep, tengo diecinueve
años y creo que soy violento… ¡Dios, qué nervios! ¿Me levanto o lo
digo sentado? Seguro que después saltan con eso de: “ bienvenido Pep”.
¡Mierda! ¿Cómo
he acabado aquí?
No soy un maltratador, nunca la he agredido físicamente ¡si sólo la
zarandeé! Pero es que me provocó, lo merecía, me estaba humillando delante de
mis colegas; ahí, coqueteando con ese vecino suyo, que cualquier día ¡le parto
la cara!
Tuve que marcar mi territorio. La saqué de allí a empujones. Dios… ¿Cómo
se atreve? ¡Ella es mi chica y debe comportarse como tal! Tenía tanta rabia y estaba tan furioso que
casi no me reconozco al mirarme en el cristal del coche contra el que la
empujaba.
Me di tanto miedo que salí corriendo.
No podía dejar de pensar en mi padre. No es de los que llevan flores a
diario ni nada de eso; si es un simplón… Es sólo que después de ducharse, le
gusta dejar algún mensaje para mi madre en el espejo del baño. A mi me parece
una chorrada, pero a mi madre le encanta. Mola mi padre. Yo también quiero que
ella busque mensajes, en vez de mirarse las heridas en el espejo.
Terapia de grupo en la sala 5, pase sin llamar.
Pues yo, yo la empujé… Es que…
Bueno… Casi la pego, sí. No… No quiero…O sea que… yo no quiero ser así. Pero
aquí ayudan ¿no? Pep… Diecinueve años.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Enzo ...
Bueno pequeño, ya estás aquí.
Ya sabes lo deseado que has sido. Eres el responsable de un montón de caras tontas y felices hoy. Pero tranquilo, no tienes que preocuparte por corresponder a tanto amor, cualquier cosita que hagas será motivo de babeo por nuestra parte.
Casi les conoces a todos ya. Yo tardaré un poco en ir a verte, tu nacimiento me ha pillado lejos, ya te contaré.
Aún no sé qué te regalaré, no creo que te falte de nada, pero lo que sí me gustaría es que hicieras de tu vida un regalo constante, que brillaras sin deslumbrar, y que tu personalidad sea tan marcada que no recuerdes a nadie.
Tus abuelos andan un poco revueltos con sus cosas, ojalá tus abrazos sean sanadores para ellos.
Puedes estar seguro de que tu llegada nos despierta emociones encontradas a todos y todas. Cada uno en su medida, excepto tus papis, que para ellos no la hay.
De las emociones ajenas ni me atrevo a hablar, ¿qué se yo de lo que sienten los que te han dado la vida? Sí puedo contarte que me siento especialmente feliz por tu papá, se ha convertido en una persona bonita y valiosa.
Has llegado suave y sin hacer mucho ruido, a mi me da que eso es un guiño que le has hecho a tu mamá. Noviembre siempre me pareció un mes insulso y lento; eso fue hasta que se llenó de personas a las que amo y ya es uno de mis meses favoritos.
Bueno pequeñito, disfruta el calorcito del pecho de mamá y de los abrazos de papi. Duerme tranquilo, hay un montón de ojos pendientes de ti.
Ya sabes lo deseado que has sido. Eres el responsable de un montón de caras tontas y felices hoy. Pero tranquilo, no tienes que preocuparte por corresponder a tanto amor, cualquier cosita que hagas será motivo de babeo por nuestra parte.
Casi les conoces a todos ya. Yo tardaré un poco en ir a verte, tu nacimiento me ha pillado lejos, ya te contaré.
Aún no sé qué te regalaré, no creo que te falte de nada, pero lo que sí me gustaría es que hicieras de tu vida un regalo constante, que brillaras sin deslumbrar, y que tu personalidad sea tan marcada que no recuerdes a nadie.
Tus abuelos andan un poco revueltos con sus cosas, ojalá tus abrazos sean sanadores para ellos.
Puedes estar seguro de que tu llegada nos despierta emociones encontradas a todos y todas. Cada uno en su medida, excepto tus papis, que para ellos no la hay.
De las emociones ajenas ni me atrevo a hablar, ¿qué se yo de lo que sienten los que te han dado la vida? Sí puedo contarte que me siento especialmente feliz por tu papá, se ha convertido en una persona bonita y valiosa.
Has llegado suave y sin hacer mucho ruido, a mi me da que eso es un guiño que le has hecho a tu mamá. Noviembre siempre me pareció un mes insulso y lento; eso fue hasta que se llenó de personas a las que amo y ya es uno de mis meses favoritos.
Bueno pequeñito, disfruta el calorcito del pecho de mamá y de los abrazos de papi. Duerme tranquilo, hay un montón de ojos pendientes de ti.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Diálogos de granja...
Cada mañana, el gallo, la oca y la gallina, graznaban y cacareaban para disfrute del niño moreno y el rubio. Impotentes por no saber hacerse entender, picoteaban las sobras... Otro día sin aventuras. Nadie les abría la verja.
Quizás si lo intento yo sola -dijo la oca- entender vuestro cacareo es difícil hasta para mí. Si prestarais atención a los niños, comprobaríais que cada vez imitan mejor mis graznidos. O esto, o nos quedamos aquí para siempre. Votación! -gritaron las gallinas- mientras el gallo hacía esfuerzos por no soltarle un kikiriki blasfemo a esa oca presuntuosa...
Continuará...
Quizás si lo intento yo sola -dijo la oca- entender vuestro cacareo es difícil hasta para mí. Si prestarais atención a los niños, comprobaríais que cada vez imitan mejor mis graznidos. O esto, o nos quedamos aquí para siempre. Votación! -gritaron las gallinas- mientras el gallo hacía esfuerzos por no soltarle un kikiriki blasfemo a esa oca presuntuosa...
Continuará...
martes, 5 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
Integrar...
Eso de "integrar" ¿dónde hay que hacerlo? Porque a nivel mental es sencillo: le pones unas cuantas ecuaciones de razonamientos hasta llegar al resultado final ya simplificado, e integras.
Tan simple como estúpido e ineficaz.
No sé qué organo o glándula, si la pineal, o el timo ese; no sé si es el cerebelo o el reptiliano, o la tercera vértebra con su músculo atrofiado... ¿Quién es el encargado de darte la patada en el estómago? ¿El mismo que te dice "toma, para que integres"?
El otro día leí que habían descubierto -por fin- la función del apéndice en el cuerpo humano. Parece ser que es como un refugio de bacterias buenas. ¡Ay Dios! Que va a ser ahí donde se integran las tortas - cada vez que se te cae una parte de tu propio mito, es un hostión, no nos engañemos-.
¡Pues ya está! ¡Si es que yo no tengo apéndice!
Qué faena... Seguro que me hubiera ahorrado repetir muchos procesos hasta integrarlos -en el mejor de los casos-.
Se me puso rabioso a los catorce años, justo cuando más falta hace tener un buen depósito para ir dejando allí dosis de tolerancia y aceptación para todas tus versiones.
Estoy pensando, que igual el tema radica en eso, en que me quedé con la versión del momento.
Integrar, entonces, es darme permiso para ser la versión que me apetezca ser, sin sentir - y aquí está lo difícil- que al hacerlo traiciono a la versión inicial.
Porque vivir con tantas traiciones a cuestas destroza mi propia estima, además de mi espalda.
¡Ostras! Nunca lo había visto tan claro.
Sigo sin saber quién ha mandado la información, porque yo no sabía nada de esto al empezar a escribir.
Tampoco sé explicar cómo se hace para integrar, ha sucedido, sin más.
Tan simple como estúpido e ineficaz.
No sé qué organo o glándula, si la pineal, o el timo ese; no sé si es el cerebelo o el reptiliano, o la tercera vértebra con su músculo atrofiado... ¿Quién es el encargado de darte la patada en el estómago? ¿El mismo que te dice "toma, para que integres"?
El otro día leí que habían descubierto -por fin- la función del apéndice en el cuerpo humano. Parece ser que es como un refugio de bacterias buenas. ¡Ay Dios! Que va a ser ahí donde se integran las tortas - cada vez que se te cae una parte de tu propio mito, es un hostión, no nos engañemos-.
¡Pues ya está! ¡Si es que yo no tengo apéndice!
Qué faena... Seguro que me hubiera ahorrado repetir muchos procesos hasta integrarlos -en el mejor de los casos-.
Se me puso rabioso a los catorce años, justo cuando más falta hace tener un buen depósito para ir dejando allí dosis de tolerancia y aceptación para todas tus versiones.
Estoy pensando, que igual el tema radica en eso, en que me quedé con la versión del momento.
Integrar, entonces, es darme permiso para ser la versión que me apetezca ser, sin sentir - y aquí está lo difícil- que al hacerlo traiciono a la versión inicial.
Porque vivir con tantas traiciones a cuestas destroza mi propia estima, además de mi espalda.
¡Ostras! Nunca lo había visto tan claro.
Sigo sin saber quién ha mandado la información, porque yo no sabía nada de esto al empezar a escribir.
Tampoco sé explicar cómo se hace para integrar, ha sucedido, sin más.
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