La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

domingo, 17 de noviembre de 2013

Enzo ...

Bueno pequeño, ya estás aquí. 

Ya sabes lo deseado que has sido. Eres el responsable de un montón de caras tontas y felices hoy. Pero tranquilo, no tienes que preocuparte por corresponder a tanto amor, cualquier cosita que hagas será motivo de babeo por nuestra parte.

Casi les conoces a todos ya. Yo tardaré un poco en ir a verte, tu nacimiento me ha pillado lejos, ya te contaré. 

Aún no sé qué te regalaré, no creo que te falte de nada, pero lo que sí me gustaría es que hicieras de tu vida un regalo constante, que brillaras sin deslumbrar, y que tu personalidad sea tan marcada que no recuerdes a nadie.

Tus abuelos andan un poco revueltos con sus cosas, ojalá tus abrazos sean sanadores para ellos. 

Puedes estar seguro de que tu llegada nos despierta emociones encontradas a todos y todas. Cada uno en su medida, excepto tus papis, que para ellos no la hay.

De las emociones ajenas ni me atrevo a hablar, ¿qué se yo de lo que sienten los que te han dado la vida? Sí puedo contarte que me siento especialmente feliz por tu papá, se ha convertido en una persona bonita y valiosa. 

Has llegado suave y sin hacer mucho ruido, a mi me da que eso es un guiño que le has hecho a tu mamá. Noviembre siempre me pareció un mes insulso y lento; eso fue hasta que se llenó de personas a las que amo y ya es uno de mis meses favoritos.

Bueno pequeñito, disfruta el calorcito del pecho de mamá y de los abrazos de papi. Duerme tranquilo, hay un montón de ojos pendientes de ti.

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