Saber que no podía hacer otra cosa, que lo hice porque era lo único que podía hacer, que me era imposible hacerlo de otra manera... Saberlo, no me quita esta sensación de estupidez por haber malgastado días que han sumado años.
Derroche de horas, de días, de meses...
Me queda el consuelo de estar viviendo días con tanta intensidad que valen años.
La Palabra es tan libre que da pánico...
(Benedetti)
viernes, 26 de abril de 2013
martes, 23 de abril de 2013
En formato telegrama ...
San Jordi.
Libro y rosa.
Totalmente inesperado.
Sorpresa con mayúsculas.
Día de fiesta en mi tierra.
Ella cumpliría noventa, y uno más.
No hago más que recibir.
Cuarto día de crisis.
Cefalea en Do mayor.
Dolor, tormento.
No saber qué hacer.
No entender por qué.
Dolor ajeno.
También me toca.
También me encoge.
De vez en cuando un sueño compartido.
Una rosa cada mañana.
Y tu ternura.
domingo, 21 de abril de 2013
La hierba aún está húmeda ...
Creo que era la fiesta de la tierra o algo así. El Arco del Triunfo y el parc de la Ciutadella a reventar de gente. Por puritita casualidad hemos ido y menuda sorpresa al encontrarnos con mercados medievales, música en directo, exposición de todo tipo de terapias, bailes de bollywood, gente bailando swing, la abuela Margarita en directo...
Impresionante demostración de vida a ras de tierra. Malabares, bongos, flautas andinas... Sólo en una ciudad tan especial como Barcelona puede acontecer algo así. Lo mismo compartes hierba con perro flautas que pijos de pantalones blancos. Mucha comida alternativa y saludable y un grupo minoritario de herejes dándole a las grasas saturadas, entre los que nos encontrábamos, como no podía ser de otra manera.
No deja de sorprenderme la libertad que se respira en esta ciudad para ser y dejar ser. Aunque no creo que sea necesario vestirse zarrapastroso por el hecho de comer tofu y meditar.
En todo caso, este es el sitio ideal para atreverte a cualquier cosa.
Siempre merece la pena venir, sólo son quince minutos de distancia. Una cuenta atrás que me reconecta y me recuerda que vivo, y que me gusta hacerlo desde la alegría.
Barna es ancha... De calles y de mentalidad.
Barna es ancha... De calles y de mentalidad.
martes, 16 de abril de 2013
Desconexión ...
No hay peor cosa que perderse de vista. No me gusta estar desconectada de mí misma, eso sólo me trae confusión y olvido.
No atisbo a reconocer si la voz es mía o por el contrario es eco del pasado rebotando en mis dudas y temores.
Y me olvido de que decidí no repetir pautas añejas con sabor a desaliento, de que me cambié de gafas para estrenar mirada; me olvido de que la vida, como dice una de mis sobrinas, son dos días y uno de resaca...
No voy a perder más el tiempo buscándome contínuamente en otros ojos, ni reconociéndome en otras voces. Básicamente porque nunca estoy allí.
Sigo pensando que esto de vivir es fácil, solo que nos gusta complicarlo todo. No sé qué carajo tememos perder, no sé qué nos paraliza a la hora de entregarnos a la vida, al sentir, al amar, al compartir, al intentar...
Miles de almas solas por temor a dejar la puerta abierta.
No me gusta perderme de vista, me he perdido un poquito, pero ya estoy.
No atisbo a reconocer si la voz es mía o por el contrario es eco del pasado rebotando en mis dudas y temores.
Y me olvido de que decidí no repetir pautas añejas con sabor a desaliento, de que me cambié de gafas para estrenar mirada; me olvido de que la vida, como dice una de mis sobrinas, son dos días y uno de resaca...
No voy a perder más el tiempo buscándome contínuamente en otros ojos, ni reconociéndome en otras voces. Básicamente porque nunca estoy allí.
Sigo pensando que esto de vivir es fácil, solo que nos gusta complicarlo todo. No sé qué carajo tememos perder, no sé qué nos paraliza a la hora de entregarnos a la vida, al sentir, al amar, al compartir, al intentar...
Miles de almas solas por temor a dejar la puerta abierta.
No me gusta perderme de vista, me he perdido un poquito, pero ya estoy.
domingo, 14 de abril de 2013
Tête a tête ...
Es que nunca he imaginado esa posibilidad para mi. Las ensoñaciones me han alimentado lo suficiente para sobrevivir al tsunami existencial del "nada compartido".
Nunca estás a mi lado para completar la mesa, el coche lo llevo yo siempre; no quedas conmigo para pasear, en el cine pido la butaca del pasillo y me compro en spray la crema protectora.
Son ellas las que piensan en ti, a las que se les encoge el estómago cuando te ven; ellas te llevan al trabajo, de compras y de vinos, te meten en su cama, te desayunan, te buscan en paradas de autobús, a la salida del metro, debajo del maillot de colores imposibles a juego con el casco...
Contemplan una estrella y te piensan, amanece y te piensan, llueve y se estremecen... Y te piensan.
Sé de tu existencia por ellas. Me cuentan tus andanzas, tus putadas, tus progresos. Te amo y te odio desde su visión. Te odio más que te amo por ser el termómetro que mide sus vidas.
Te odio por tu insignificancia, por el poder que ejerces y que te dan. Porque aunque yo me sienta valiosa, que no estés a mi lado, me resta valor ante los ojos de la gente. Te odio por confundirme, por temerte; por hacerme sentir que no te merezco aunque tú nunca lo hayas pensado. Porque si no estoy en tu lado ni el mio ¿a cuál pertenezco?
Te odio por tener que haber sido sombra para escapar de ti. No me dejabas ser yo, porque si lo era me veías ¡y no debías verme!
No ocupas mi mente, no te pienso ni te sueño. No sé cómo hacerlo sin saltar por encima de ellas, o apartarlas o ignorarlas... Si te pienso, o te hablo, no sé cómo evitar hacerlo desde el resentimiento de tantas confidencias. He vivido sus desencantos, tus traiciones, sus corazones rotos... Sus penas por días, por semanas. El dolor de tu puñetera ausencia y el incontrolable apego a tu presencia.
No sé cómo transformar la rabia al comprobar cómo recogen sus pedacitos y vuelven contigo... No sé cómo hacerlo.
Justo ahora, que empiezas a verme...
Te amo por fijarte en mi, por decírmelo y reiterarlo. Porque si me imagino en tus brazos soy hasta capaz de olvidarme de todo lo anterior.
Te odio por desear que vengas y me lo hagas olvidar. Te odio por no entenderme, por no ser capaz de ver mi herida, por no obviar mis protecciones y hacerte un escudo con ellas para que mis dardos no te alcancen.
Aún así te esperaba siempre: en la mesa, en el cine, en el paseo, en mi espalda... Pero nada. No se busca a una sombra. Y aún así ¡he tenido que buscar tu lado bueno para mostrárselo a ellas cuando se lo hacias olvidar! ¡Puta mierda!
No sé cómo hacerlo. ¿Cómo te dejo entrar? ¿Cómo limpio todo esto? ¿De dónde saco las ganas y las mariposas? Con tanto protector estomacal me las he cargado a todas...
Por si acaso ya sabes: tú no dejes de pasar... Que cualquier día salgo.
Nunca estás a mi lado para completar la mesa, el coche lo llevo yo siempre; no quedas conmigo para pasear, en el cine pido la butaca del pasillo y me compro en spray la crema protectora.
Son ellas las que piensan en ti, a las que se les encoge el estómago cuando te ven; ellas te llevan al trabajo, de compras y de vinos, te meten en su cama, te desayunan, te buscan en paradas de autobús, a la salida del metro, debajo del maillot de colores imposibles a juego con el casco...
Contemplan una estrella y te piensan, amanece y te piensan, llueve y se estremecen... Y te piensan.
Sé de tu existencia por ellas. Me cuentan tus andanzas, tus putadas, tus progresos. Te amo y te odio desde su visión. Te odio más que te amo por ser el termómetro que mide sus vidas.
Te odio por tu insignificancia, por el poder que ejerces y que te dan. Porque aunque yo me sienta valiosa, que no estés a mi lado, me resta valor ante los ojos de la gente. Te odio por confundirme, por temerte; por hacerme sentir que no te merezco aunque tú nunca lo hayas pensado. Porque si no estoy en tu lado ni el mio ¿a cuál pertenezco?
Te odio por tener que haber sido sombra para escapar de ti. No me dejabas ser yo, porque si lo era me veías ¡y no debías verme!
No ocupas mi mente, no te pienso ni te sueño. No sé cómo hacerlo sin saltar por encima de ellas, o apartarlas o ignorarlas... Si te pienso, o te hablo, no sé cómo evitar hacerlo desde el resentimiento de tantas confidencias. He vivido sus desencantos, tus traiciones, sus corazones rotos... Sus penas por días, por semanas. El dolor de tu puñetera ausencia y el incontrolable apego a tu presencia.
No sé cómo transformar la rabia al comprobar cómo recogen sus pedacitos y vuelven contigo... No sé cómo hacerlo.
Justo ahora, que empiezas a verme...
Te amo por fijarte en mi, por decírmelo y reiterarlo. Porque si me imagino en tus brazos soy hasta capaz de olvidarme de todo lo anterior.
Te odio por desear que vengas y me lo hagas olvidar. Te odio por no entenderme, por no ser capaz de ver mi herida, por no obviar mis protecciones y hacerte un escudo con ellas para que mis dardos no te alcancen.
Aún así te esperaba siempre: en la mesa, en el cine, en el paseo, en mi espalda... Pero nada. No se busca a una sombra. Y aún así ¡he tenido que buscar tu lado bueno para mostrárselo a ellas cuando se lo hacias olvidar! ¡Puta mierda!
No sé cómo hacerlo. ¿Cómo te dejo entrar? ¿Cómo limpio todo esto? ¿De dónde saco las ganas y las mariposas? Con tanto protector estomacal me las he cargado a todas...
Por si acaso ya sabes: tú no dejes de pasar... Que cualquier día salgo.
sábado, 13 de abril de 2013
Si esta sensación tiene precio, debe de ser muy cara. Poder disfrutar de la quietud, respirar el aire, sentir el sol en la piel, saborear viandas, ver crecer las semillas esparcidas con tanta ilusión... Todo ello y más, en una pequeña parcelita de tierra viva... No, no creo que haya un precio para esto.
sábado, 6 de abril de 2013
Dieta ...
En la quietud de la noche... El silencio y yo, forjando ilusiones.
Me prometo una dieta contra el desencanto; operación "recupera tu chispa". Ya tengo una lorza de decepciones, con unos cuantos michelines atemorizados.
Mañana me desayuno las ganas untadas en posibilidades. Me bebo la vida a sorbitos en tres o cuatro tomas al día... !Y a correr!
Que no hago más que comerme los miedos y beberme las ganas... ¡A dieta pues!
Me prometo una dieta contra el desencanto; operación "recupera tu chispa". Ya tengo una lorza de decepciones, con unos cuantos michelines atemorizados.
Mañana me desayuno las ganas untadas en posibilidades. Me bebo la vida a sorbitos en tres o cuatro tomas al día... !Y a correr!
Que no hago más que comerme los miedos y beberme las ganas... ¡A dieta pues!
jueves, 4 de abril de 2013
Copla de las cuatro y cuarto ...
Entre tu calle y la mía, entre que voy y vengo, me voy dejando las ganas, el motivo y el credo. Que no sé yo si contarte de mis anhelos, o descansarlos en barbecho, sin sembrar lo que no tengo.
Y lo mismo te veo pasar de día que te arropo con mis sueños. Si hasta me parece que mi ventana es el balcón de tus deseos.
Qué te costará a ti, en vez de mirar de frente, torcer un poquito la cara, detenerte sin detenerte, al tiempo que lees en mis ojos, todo lo que tengo para ofrecerte.
Entre tu calle y la mía, tenías que pasar por esta... Que ni tiene balcones ni rejas. Ni robar una flor para mi puedes, aunque quisieras.
Mejor te das un rodeo, no me tengas insomne de siesta. Si hasta al suelo que pisas le duele , que siempre me lo cuenta...
Tú no dejes de pasar, que cualquier día salgo, y aunque no me mires mucho, seguro que ese día, no pasas de largo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)