Saber que no podía hacer otra cosa, que lo hice porque era lo único que podía hacer, que me era imposible hacerlo de otra manera... Saberlo, no me quita esta sensación de estupidez por haber malgastado días que han sumado años.
Derroche de horas, de días, de meses...
Me queda el consuelo de estar viviendo días con tanta intensidad que valen años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario