Entre tu calle y la mía, entre que voy y vengo, me voy dejando las ganas, el motivo y el credo. Que no sé yo si contarte de mis anhelos, o descansarlos en barbecho, sin sembrar lo que no tengo.
Y lo mismo te veo pasar de día que te arropo con mis sueños. Si hasta me parece que mi ventana es el balcón de tus deseos.
Qué te costará a ti, en vez de mirar de frente, torcer un poquito la cara, detenerte sin detenerte, al tiempo que lees en mis ojos, todo lo que tengo para ofrecerte.
Entre tu calle y la mía, tenías que pasar por esta... Que ni tiene balcones ni rejas. Ni robar una flor para mi puedes, aunque quisieras.
Mejor te das un rodeo, no me tengas insomne de siesta. Si hasta al suelo que pisas le duele , que siempre me lo cuenta...
Tú no dejes de pasar, que cualquier día salgo, y aunque no me mires mucho, seguro que ese día, no pasas de largo.
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