La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

jueves, 26 de julio de 2012

De verdad que es fácil ...

Qué fácil es ¿no?
Eliges una silla (esta vez para sentarte), alguien decide sentarse en la que está al lado,y ya está, ya tienes compañera (en este caso) para comentar, para sonrisas cómplices, para despotricar por tanta pregunta repetida... Es que han sido muchas, de verdad (las preguntas), e innecesarias. Tú ya me entiendes. Si tú, mi compi de silla, la artista camuflada que se ha pegado la paliza del siglo tomando notas para disimular. 
Aunque no ha habido ocasión para más tiempo de encuentro, la promesa de una dirección de correo y el lamento por la caña no compartida, me dibuja una sonrísa mientras disfruto cada vez más de las hermosas sincronías.


Y luego te ponen un chaleco verde y ¡zas! ¡ya formas parte del grupo de los piolines verdes! Teníamos piolines a la carta; decididos unos, con iniciativa otros, algunos más calmaditos y otros protestones y pasivos. Aún así, aprendimos contra reloj a volar juntos, y aunque los vuelos eran más bien lentos y no muy altos, había veces que conseguíamos volar de forma homogénea. Claro que no nos sirvió de mucho, nos ganaron todos los grupos; las gallinas, los cerdos... Pero es increíble cómo formar parte del grupo crea un vínculo de camaradería de por vida (al menos mientras dura el curso).


Este tipo de experiencias (por cierto, he estado en un curso de la UNED estos días), siempre te regalan momentos y encuentros imborrables. Como las risas de la comida, a pesar de la comida...

De verdad que es fácil, si te abres a la vida, las experiencias, las personas, llegan a tu vida y tú solo tienes que vivirlas... Sin necesidad de coaching!

                                               

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