12:28, 30 de julio del año en que todo acaba, o todo empieza.
Las horas me pesan hoy, apenas llevo tres en pie y ya puedo asegurar que hoy me van a pesar.
Tengo un ejército de hormonas poderosas jugando a las guerrillas en mi cuerpo. Tan pronto me aceleran como me dejan pasiva. Incluso diría que hoy mis emociones están de botellón, a juzgar por los vaivenes de sube y baja...
A pesar de la actividad interior que tengo, parecería que estoy en un estado de calma y quietud, pero solo lo parecería. Supongo que no puedo hacer otra cosa que quedarme quieta, todos mis interiores están demasiado ocupados en sus guerras y botellones como para enviar actividad a mis extremidades.
Observaré el paso de las horas, a través de esta parálisis externa, sin la menor intención de hacer que algo ocurra. Y si ocurre, a través de mi, será porque el tiempo, o la ilusión del tiempo nunca se detiene.

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