Percepción: Sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos.
Impresión: Efecto o sensación que algo o alguien causa en el ánimo.
Ánimo: Valor, esfuerzo, energía, intención, voluntad, atención o pensamiento.
Por lo tanto, que yo tenga una percepción de un hecho concreto o inconcreto, resulta que es una sensación interior mía; que depende de la impresión que le ha provocado a mis sentidos, o la que éstos han decidido que sea. A cómo lo miran mis retinas astigmáticas, a cómo lo escuchan mis dañados oídos; al regusto que tu acción o comentario deja en mi boca y a cómo me huele eso; de la tibieza o aspereza de mi tacto al tratarlo.
Y cuando todo ello llega a mi ánimo acaparando toda mi atención, intención, voluntad y pensamiento; cuando te percibo, tu acto o comentario ya no es tuyo. Se ha pegado cual lapa a mis tejidos entrelazando mi propia red. En la que atraparé todo lo que hagas y digas.
Entonces ¿qué queda de ti?
Entonces ¿qué queda de mí cuando tú me percibes?
La Palabra es tan libre que da pánico...
(Benedetti)
miércoles, 27 de febrero de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
Con el ego me acuesto, con el ego me levanto ...
Hoy me levanté con el ego cabrón. Llegó y tomó el mando. Solo que esta vez intenté no confundirle conmigo, asi que le puse a ordenar un par de armarios y le castigué un ratito en la leñera. Parece que surtió efecto. Estaba empeñado en buscar pelea y jaleo, supongo que no le pareció demasiado sublime buscar sitio a los rollos de papel higiénico. Ahora que lo pienso, debió de sentirse un poco agredido...
La cuestión es saber que "ese puñetero controlador" no eres tú. Y sobre todo no descargar sus dardos contra el de enfrente. Yo recomiendo ponerle a realizar tareas domésticas, se aburrirá, se sentirá ofendido, ya que él está aquí para causas mucho más nobles ¡por supuesto!
Descarga bastante reconocer ante los demás tu día atravesado sólo con decirles: tengo el ego cabrón. Quieras que no eso te exime de culpa.
Ahora mismo (ya es mañana), tengo el ego subidote: el final del día vino con sorpresa. Así que he tenído que sacar al ego cariñosón, al tontín, al vicioso, al confundido, al hipocondríaco sensual... Ya se han ido todos y me he quedado con el insomne, que se ha empeñado en escribir esto.
Con el popurrí de egos falsetes e inventados que tengo, despertarme expectante para comprobar con quién me levanto es casi placentero.
Mañana tocan gestiones varias, así que al que le toque, que se ponga las pilas...
La cuestión es saber que "ese puñetero controlador" no eres tú. Y sobre todo no descargar sus dardos contra el de enfrente. Yo recomiendo ponerle a realizar tareas domésticas, se aburrirá, se sentirá ofendido, ya que él está aquí para causas mucho más nobles ¡por supuesto!
Descarga bastante reconocer ante los demás tu día atravesado sólo con decirles: tengo el ego cabrón. Quieras que no eso te exime de culpa.
Ahora mismo (ya es mañana), tengo el ego subidote: el final del día vino con sorpresa. Así que he tenído que sacar al ego cariñosón, al tontín, al vicioso, al confundido, al hipocondríaco sensual... Ya se han ido todos y me he quedado con el insomne, que se ha empeñado en escribir esto.
Con el popurrí de egos falsetes e inventados que tengo, despertarme expectante para comprobar con quién me levanto es casi placentero.
Mañana tocan gestiones varias, así que al que le toque, que se ponga las pilas...
viernes, 22 de febrero de 2013
Lo que no das no se pierde... Permanece hasta que lo das.
Estoy sacando atrasos de besos y abrazos con estos dos duendes. ¡Qué bien me sientan! Con la cantidad de palabras bonitas que tiene el castellano y yo sin usarlas... Me sorprendo pronunciando cariño, cielo, amor, reina, rey, guapa, guapo, preciosa, precioso...
Pensé que estaba falta de abrazos (que también), pero me doy cuenta de que disfruto mucho más dándolos. Me gusta dar amor. Le sienta bien a mis neuronas. Me ablanda, relaja mi mandíbula, incluso creo que me adelgaza.
Si me enfado, no puedo mantenerlo mucho tiempo, cada vez me cuesta más permanecer en la arruga del entrecejo. Vivir con el rubio embaucador y el buda cagón me está sacando mi lado más payaso y más atrevido.
¡Qué regalazo me ha dado la vida! Recuperar el asombro, el placer de la risa, darle rienda a la ternura, conversar desde la pureza, sin interpretaciones; aplaudir ante un plato vacío, empujar una silla con la misma alegría que si fuera del brazo de George Clooney...
Sin esperarlo, sin buscarlo, sin desearlo... Soy madre.
Pensé que estaba falta de abrazos (que también), pero me doy cuenta de que disfruto mucho más dándolos. Me gusta dar amor. Le sienta bien a mis neuronas. Me ablanda, relaja mi mandíbula, incluso creo que me adelgaza.
Si me enfado, no puedo mantenerlo mucho tiempo, cada vez me cuesta más permanecer en la arruga del entrecejo. Vivir con el rubio embaucador y el buda cagón me está sacando mi lado más payaso y más atrevido.
¡Qué regalazo me ha dado la vida! Recuperar el asombro, el placer de la risa, darle rienda a la ternura, conversar desde la pureza, sin interpretaciones; aplaudir ante un plato vacío, empujar una silla con la misma alegría que si fuera del brazo de George Clooney...
Sin esperarlo, sin buscarlo, sin desearlo... Soy madre.
jueves, 21 de febrero de 2013
Batiburrillo ...
Tener la necesidad de protegerte de algo antes de que suceda, es algo muy chungo. Esa defensa anticipada indica lo inevitable: ya has caído.
¡Pero qué estúpido temor nos provocan los cambios! Cuando en el fondo estamos deseando que nos impacten de tal manera que nos pongan mirando a la estatua de la libertad.
Por favor: entra en mi vida, ponla patas arriba, voltéala, muéstrame otras vistas, vive conmigo otros mundos, dame de beber lo que tú bebes, hazme bailar en la ducha, lléname de mariposas... ¡Pero no pienses que voy a cambiar nada de mi rutina por ti!
¿Esto cómo va entonces? ¿Estamos tontos o qué? ¿Es que no es evidente que ese "pero no pienses..." es tu derrota? ¿No es más fácil reconocer que me muero por que me cambies mi tonta rutina cada día? ¿Qué intentamos demostrar? ¿Que tengo un arsenal de fuegos artificiales reservados para este momento, pero que ni se te ocurra pensar que los voy a gastar contigo? ¡Pues sí, joder! ¡Pues sí! Los tengo. Desde tiempos inmemoriales, con el mechero preparado, listos para explotar en tu honor, para sacarte esa cara de asombro infantil, para que me abraces sin saber qué decir de la emoción...
Que me cabrea esto.¡Es que perdemos tanto tiempo en defendernos! ¡Cuando en el fondo lo que queremos es un ataque! Pero no, mejor soltar un "déjame en paz". ¿Y sabes lo que pides con eso? Toma nota: lo que pides al decir déjame en paz, es un no me dejes, ni se te ocurra dejar de hablarme, de juzgarme, de reprocharme. No te atrevas a pasar un sólo día sin invadir mi espacio; no oses respirar sin contar mis pulsaciones. Déjame en la paz que me da saber que me necesitas, que sin mi no eres nada, que soy el alimento de tu dolor y la causa de tu lamento...
Y si me equivoco, mucho mejor para ti...
miércoles, 20 de febrero de 2013
El blog de la casa azul ...
Dejé por ahí el enlace a otro blog que tengo a medias con Helena. Hemos decidido narrar nuestras experiencias en la casa azul. Os paso de nuevo el enlace. También lo dejo en la lista a mis enlaces, más abajo a la derecha de esta página.
http://elblogdelacasaazul.blogspot.com.es/
lunes, 18 de febrero de 2013
Es lo que es ...
Esta mañana escribía en facebook que no deja de sorprenderme lo fácil que me resulta dar portazo a un tormento cuando ya me aburre alimentarlo. No puedo evitar sentirme un poco estúpida por darle tanto peso y ponerle tanto drama al tormento en cuestión.
Esta vez voy a ser benevolente conmigo misma, la ceguera te puede acompañar durante mucho tiempo, y si estás ciega, simplemente no ves.
Hago lo que puedo en cada momento, de la mejor manera que puedo y sé hacerlo, punto.
En todo caso, cuando recupero la visión, que siempre es de forma instantánea, me pongo a gestionar y solucionar con bastante rapidez y firmeza. Así que un aplauso para mi, desde mi... Por valiente, por haber abandonado a tiempo las expectativas creadas desde la imaginación, por querer integrar lo que es y lo simple que resulta la vida, por darme cuenta (aunque mañana lo olvide), que quizá lo que me molesta es que la vida se sacude el drama.
Y si la vida se lo sacude, yo lo pongo, y lo pongo a conciencia hasta que lo hago tormento. Pero con la misma intensidad me lo quito y le pongo simpleza, y resuelvo.
Y ayer resolví, simplifiqué y le puse naturalidad al hecho de haber estado atrapada en un pensamiento paralizante y limitador. Simplemente le di portazo y me abrí a otras posibilidades mucho más gratificantes.
El mecanismo es sencillo: pides, se te da y tomas. Pero me pone la complejidad... Vale, tú también ;-)
Esta vez voy a ser benevolente conmigo misma, la ceguera te puede acompañar durante mucho tiempo, y si estás ciega, simplemente no ves.
Hago lo que puedo en cada momento, de la mejor manera que puedo y sé hacerlo, punto.
En todo caso, cuando recupero la visión, que siempre es de forma instantánea, me pongo a gestionar y solucionar con bastante rapidez y firmeza. Así que un aplauso para mi, desde mi... Por valiente, por haber abandonado a tiempo las expectativas creadas desde la imaginación, por querer integrar lo que es y lo simple que resulta la vida, por darme cuenta (aunque mañana lo olvide), que quizá lo que me molesta es que la vida se sacude el drama.
Y si la vida se lo sacude, yo lo pongo, y lo pongo a conciencia hasta que lo hago tormento. Pero con la misma intensidad me lo quito y le pongo simpleza, y resuelvo.
Y ayer resolví, simplifiqué y le puse naturalidad al hecho de haber estado atrapada en un pensamiento paralizante y limitador. Simplemente le di portazo y me abrí a otras posibilidades mucho más gratificantes.
El mecanismo es sencillo: pides, se te da y tomas. Pero me pone la complejidad... Vale, tú también ;-)
viernes, 15 de febrero de 2013
Me declaro contenta.
Si hay algo que quieras hacer, atrévete.
¡Qué gratificante es caminar libre!
Quince días hoy. Y la intensidad vivida multiplicada por dos, o por tres.
Me declaro distinta.
Duermo con calcetines, tomo el té en el parque y le pago a un desconocido un café.
Me declaro graciosa, pasional y bebedora de cerveza.
Acepto la posibilidad de que tal vez me gustaría pasear un perro para coincidir con otros paseadores rubios.
Es un tópico, pero me declaro viva... Joer ¡más que nunca!
Si hay algo que quieras hacer, atrévete.
¡Qué gratificante es caminar libre!
Quince días hoy. Y la intensidad vivida multiplicada por dos, o por tres.
Me declaro distinta.
Duermo con calcetines, tomo el té en el parque y le pago a un desconocido un café.
Me declaro graciosa, pasional y bebedora de cerveza.
Acepto la posibilidad de que tal vez me gustaría pasear un perro para coincidir con otros paseadores rubios.
Es un tópico, pero me declaro viva... Joer ¡más que nunca!
jueves, 14 de febrero de 2013
Si contemplas estrellas cierra los ojos ...
Pues está ahí: la vida. Libre y sorprendente para quien la quiera coger. Tras la puerta de un café, en la compra de un pendiente o parada en medio de la calle. Basta tomar su número de teléfono y atender sus llamadas.
Anoche contemplé estrellas nuevas, desde entonces las veo hasta con sol radiante. Me gustaron, me impactaron, me acariciaron y me deslumbraron. Y ya me puedo contar todos los cuentos que me conté después: que si tampoco son para tanto, que las estrellas son estrellas no más, que total siempre van a estar ahí... Que no, que me muero por volver a verlas; aunque las fugaces se me escaparan y no alcanzara a ver su estela.
Desayuno, como y ceno vida.
Y ahora también la tomo en el aperitivo, en la merienda, en el pincho de antes de todo y en la infusión de después de todo.
La vida me persigue. Antes yo era más rápida y lograba evitarla; ahora no paro de doblar esquinas para encontrármela.
Se ha puesto gafas negras, como las mías... Aunque para ver las estrellas, nos las quitamos y cerramos los ojos.
sábado, 9 de febrero de 2013
Pues vale, sí ...
Pues vale, sí, me aterra que me abandonen, y lo pienso a todas horas. Que luego no es tanto, que sobrevivo siempre, que la mayoría de las veces, los cambios me traen paz. Si ni siquiera se trata de ti, de éste o de aquél; que más bien es el sentimiento en sí, que no sé de dónde viene o si vino conmigo de serie.
Y se busca excusas que más bien parecen cruzadas, y se enreda en pensamientos que más bien parecen veredictos, y me lía, me lía hasta que el ¡basta! ya no sé si lo pones tú o lo pongo yo. Que éste, es un sentimiento cabrón de cenicientas sin zapatos y de víctimas con guillotinas de plástico. Que mejor me escondo detrás de un delantal no vaya a ser que al príncipe le dé por venir; que tu pie es el que encaja en el zapato, y no el mío, que está hecho para llevar alpargatas.
Que esta locura reptiliana me hace agachar la cabeza en busca de la guillotina una y otra vez. Ya camine erguida o despechada, ya me jaleen o me abucheen, pero que haya público por favor. Porque una víctima sin verdugos no es nada.
Y con cada relación otro examen final, otro saber que los parciales los llevo bien, pero que el que puntúa, me va a hacer repetir de nuevo. Y con cada nuevo curso, nuevos propósitos de enmienda que se van a la mierda. Y tú, pepito grillo, abanderado de la desconfianza, descreído y llorón; tú, insignificante sombra con hambre de dragón, tú que con sólo un manotazo por mi parte puedo mandarte al infinito, tú guillotina de plástico tocanarices, feo, cabrón, malpensado, aguafiestas, trol con mocos, desagradable y mezquino... ¡TÚ! Vas y apruebas ¡siempre!
Que te den... Por lo menos el doble de lo que me das tú a mi.
Y se busca excusas que más bien parecen cruzadas, y se enreda en pensamientos que más bien parecen veredictos, y me lía, me lía hasta que el ¡basta! ya no sé si lo pones tú o lo pongo yo. Que éste, es un sentimiento cabrón de cenicientas sin zapatos y de víctimas con guillotinas de plástico. Que mejor me escondo detrás de un delantal no vaya a ser que al príncipe le dé por venir; que tu pie es el que encaja en el zapato, y no el mío, que está hecho para llevar alpargatas.
Que esta locura reptiliana me hace agachar la cabeza en busca de la guillotina una y otra vez. Ya camine erguida o despechada, ya me jaleen o me abucheen, pero que haya público por favor. Porque una víctima sin verdugos no es nada.
Y con cada relación otro examen final, otro saber que los parciales los llevo bien, pero que el que puntúa, me va a hacer repetir de nuevo. Y con cada nuevo curso, nuevos propósitos de enmienda que se van a la mierda. Y tú, pepito grillo, abanderado de la desconfianza, descreído y llorón; tú, insignificante sombra con hambre de dragón, tú que con sólo un manotazo por mi parte puedo mandarte al infinito, tú guillotina de plástico tocanarices, feo, cabrón, malpensado, aguafiestas, trol con mocos, desagradable y mezquino... ¡TÚ! Vas y apruebas ¡siempre!
Que te den... Por lo menos el doble de lo que me das tú a mi.
jueves, 7 de febrero de 2013
Ya, ni como animal de compañía...
Tres o cuatro días de los nervios por no tener antena para poder ver la tele, unos cuernos en teoría potentes para captar señal, de diez a doce de la noche intentando reprimir las ganas de estampar los putos cuernos contra la pared por lo pésimo de la visión... Y ahora que tenemos super canal plus: ¡apagamos el televisor de diez a doce!
Y es que he recuperado el valor del silencio al calor de la compañía. Me he dejado atrapar de nuevo por una historia escrita en papel, en hojas de mojar dedo y pasar página, como a mi me gusta, como me ha gustado siempre.
Sentarme en el sofá, acompañar al tiempo que me acompañan, escribir primero y después leer... Silencio para inventar historias, para escuchar a los personajes que no paran de hablarme en este espacio azul. Silencio invasor a pesar del ruido, que me roba instantes y me devuelve lágrimas; que me transporta a un futuro sin líneas pero al que casi puedo tocar.
Tan ocupada o atrapada en este presente, que mi memoria apenas puede rozar el recuerdo de lo vivido. Tengo la sensación de ser una pizarra en blanco donde nunca antes se ha escrito, a pesar del polvo de tiza que mancha mis manos.
Hay momentos en que sólo quiero saborear la intensidad de mi sentir, y me callo las ganas porque estas cosas se viven sin mencionar.
Hoy, mirando el cielo por la ventana de la cocina, he pensado: mientras que haya un cielo que contemplar... Y ahí me he quedado, quizá algún día sepa completar la frase.
Pero mientras tanto, mientras que haya un cielo que contemplar, yo miraré hacia arriba.
Y es que he recuperado el valor del silencio al calor de la compañía. Me he dejado atrapar de nuevo por una historia escrita en papel, en hojas de mojar dedo y pasar página, como a mi me gusta, como me ha gustado siempre.
Sentarme en el sofá, acompañar al tiempo que me acompañan, escribir primero y después leer... Silencio para inventar historias, para escuchar a los personajes que no paran de hablarme en este espacio azul. Silencio invasor a pesar del ruido, que me roba instantes y me devuelve lágrimas; que me transporta a un futuro sin líneas pero al que casi puedo tocar.
Tan ocupada o atrapada en este presente, que mi memoria apenas puede rozar el recuerdo de lo vivido. Tengo la sensación de ser una pizarra en blanco donde nunca antes se ha escrito, a pesar del polvo de tiza que mancha mis manos.
Hay momentos en que sólo quiero saborear la intensidad de mi sentir, y me callo las ganas porque estas cosas se viven sin mencionar.
Hoy, mirando el cielo por la ventana de la cocina, he pensado: mientras que haya un cielo que contemplar... Y ahí me he quedado, quizá algún día sepa completar la frase.
Pero mientras tanto, mientras que haya un cielo que contemplar, yo miraré hacia arriba.
miércoles, 6 de febrero de 2013
En el veinticuatro
Nuevos tiempos. Antonio, el vecino de arriba, nos comparte internet; al tiempo que se remanga para desatascar tuberias o nos advierte del peligro de aparcar el coche en dominios de un vecino delicado. Es el lado amable de vivir en un pueblo.
Ya sólo me queda dejarme melena y celebrar una boda en el jardín, para ser como Diane Lane y su villa en la Toscana. No necesito tanta reforma, pero no me puedo quejar por la entrada de operarios en estos días. Aún no he cocinado para ellos, pero todo se andará.
Ventanas decoradas con flores, estanterías modernas con olor a pueblo, bambú en el jardín, una habitación con vistas, caracoles que forman parte de viejas puertas, un cabecero de colores... Esta es una casa con muchas posibilidades.
Los paseos aún se me quedan cortos, y encontrar un mercadona ha resultado ser una pequeña aventura. Pero ¿qué importa no tener cerca a tu hacendado favorito si el droguero nos trae los productos a domicilio? ¡Menudo lujo! Claro que cualquier día va a tener que venir a cobrar el potente bote desatascador; se nos escapan los quehaceres entre tornillos y agujeros que no cuadran.
Ya estoy deseando que sea otra vez de día para salir a saludar al sol con el pequeño buda. Esto ya es un hogar casi con costumbres. Pinta a estampa familiar: sofá, portátiles encima, tele como animal de compañía y dedos escribiendo palabras... Cada una las suyas.
Primeros días en la casita azul (aunque a alguien le suene repipi...)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
.jpg)
