La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

jueves, 21 de febrero de 2013

Batiburrillo ...

Tener la necesidad de protegerte de algo antes de que suceda, es algo muy chungo. Esa defensa anticipada indica lo inevitable: ya has caído. 

¡Pero qué estúpido temor nos provocan los cambios! Cuando en el fondo estamos deseando que nos impacten de tal manera que nos pongan mirando a la estatua de la libertad. 

Por favor: entra en mi vida, ponla patas arriba, voltéala, muéstrame otras vistas, vive conmigo otros mundos,  dame de beber lo que tú bebes, hazme bailar en la ducha, lléname de mariposas... ¡Pero no pienses que voy a cambiar nada de mi rutina por ti!

¿Esto cómo va entonces? ¿Estamos tontos o qué? ¿Es que no es evidente que ese "pero no pienses..." es tu derrota? ¿No es más fácil reconocer que me muero por que me cambies mi tonta rutina cada día? ¿Qué intentamos demostrar? ¿Que tengo un arsenal de fuegos artificiales reservados para este momento, pero que ni se te ocurra pensar que los voy a gastar contigo? ¡Pues sí, joder! ¡Pues sí! Los tengo. Desde tiempos inmemoriales, con el mechero preparado, listos para explotar en tu honor, para sacarte esa cara de asombro infantil, para que me abraces sin saber qué decir de la emoción...

Que me cabrea esto.¡Es que perdemos tanto tiempo en defendernos! ¡Cuando en el fondo lo que queremos es un ataque! Pero no, mejor soltar un "déjame en paz". ¿Y sabes lo que pides con eso? Toma nota: lo que pides al decir déjame en paz, es un no me dejes, ni se te ocurra dejar de hablarme, de juzgarme, de reprocharme. No te atrevas a pasar un sólo día sin invadir mi espacio; no oses respirar sin contar mis pulsaciones. Déjame en la paz que me da saber que me necesitas, que sin mi no eres nada, que soy el alimento de tu dolor y la causa de tu lamento...

Y si me equivoco, mucho mejor para ti...



No hay comentarios:

Publicar un comentario