Esta mañana escribía en facebook que no deja de sorprenderme lo fácil que me resulta dar portazo a un tormento cuando ya me aburre alimentarlo. No puedo evitar sentirme un poco estúpida por darle tanto peso y ponerle tanto drama al tormento en cuestión.
Esta vez voy a ser benevolente conmigo misma, la ceguera te puede acompañar durante mucho tiempo, y si estás ciega, simplemente no ves.
Hago lo que puedo en cada momento, de la mejor manera que puedo y sé hacerlo, punto.
En todo caso, cuando recupero la visión, que siempre es de forma instantánea, me pongo a gestionar y solucionar con bastante rapidez y firmeza. Así que un aplauso para mi, desde mi... Por valiente, por haber abandonado a tiempo las expectativas creadas desde la imaginación, por querer integrar lo que es y lo simple que resulta la vida, por darme cuenta (aunque mañana lo olvide), que quizá lo que me molesta es que la vida se sacude el drama.
Y si la vida se lo sacude, yo lo pongo, y lo pongo a conciencia hasta que lo hago tormento. Pero con la misma intensidad me lo quito y le pongo simpleza, y resuelvo.
Y ayer resolví, simplifiqué y le puse naturalidad al hecho de haber estado atrapada en un pensamiento paralizante y limitador. Simplemente le di portazo y me abrí a otras posibilidades mucho más gratificantes.
El mecanismo es sencillo: pides, se te da y tomas. Pero me pone la complejidad... Vale, tú también ;-)
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