La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

lunes, 25 de febrero de 2013

Con el ego me acuesto, con el ego me levanto ...

Hoy me levanté con el ego cabrón. Llegó y tomó el mando. Solo que esta vez intenté no confundirle conmigo, asi que le puse a ordenar un par de armarios y le castigué un ratito en la leñera. Parece que surtió efecto. Estaba empeñado en buscar pelea y jaleo, supongo que no le pareció demasiado sublime buscar sitio a los rollos de papel higiénico. Ahora que lo pienso, debió de sentirse un poco agredido...

La cuestión es saber que "ese puñetero controlador" no eres tú. Y sobre todo no descargar sus dardos contra el de enfrente. Yo recomiendo ponerle a realizar tareas domésticas, se aburrirá, se sentirá ofendido, ya que él está aquí para causas mucho más nobles ¡por supuesto!

Descarga bastante reconocer ante los demás tu día atravesado sólo con decirles: tengo el ego cabrón. Quieras que no eso te exime de culpa.

Ahora mismo (ya es mañana), tengo el ego subidote: el final del día vino con sorpresa. Así que he tenído que sacar al ego cariñosón, al tontín, al vicioso, al confundido, al hipocondríaco sensual... Ya se han ido todos y me he quedado con el insomne, que se ha empeñado en escribir esto.

Con el popurrí de egos falsetes e inventados que tengo, despertarme expectante para comprobar con quién me levanto es casi placentero.

Mañana tocan gestiones varias, así que al que le toque, que se ponga las pilas...

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