Siempre me he considerado una persona fiel. Craso error...
Mientras vivía en fidelidad a mi familia y amigos, me estaba poniendo los cuernos a mi misma contínuamente.
Mientras vivía fiel a mis ideas y conceptos, me endurecía día a día. Defender conceptos idealizados de fidelidad solo me trajo rigidez. Hoy mis huesos dan buena cuenta de ello.
Hoy me alegra ser capaz de cambiar de opinión cada cuarto de hora si hace falta. Hoy entiendo que hay tantas realidades como personas, asi que si me apetece ser fiel a mi interpretación de lo que vivo, pues genial, pero llevar esta fidelidad hasta el extremo de defenderla por encima de todo y de todos, sería una gran estupidez por mi parte. Y muy dolorosa, por cierto.
Me gusta pensar que la única fidelidad que quiero es la de ser fiel a mi misma. Haga lo que haga, si en ese momento, todo mi ser está presente en ese acto; y lo quiere, y lo realiza ¿dónde está la infidelidad?
Infidelidad es negarte lo que vibra en ti. Es apagar las chispas que avivan tu fuego, sean las que sean. Infidelidad es negarte el aprendizaje, el tuyo, el que es válido para ti, el que no está escrito. Es negarte tú para que otros sean.
Infidelidad es la tristeza que me causa las fidelidades que yo misma me he impuesto.

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