Me entristece oirte. No soporto el espejo de tus debilidades. Quizás porque me reflejan las mias.
Me molestan tus frases incoherentes, tu respuesta convulsiva.
Me duele verte encerrada en tu mente, incapaz de salir de ella. Cada vez más atrapada, cada vez más atrapada...
Sé que vivir para ti es una lucha contínua. Sé que te agota hasta el respirar. Sé que apenas tienes momentos de paz, tu mente no descansa nunca. Siempre alerta, siempre atacando.
Ni siquiera sé si has conocido alguna vez el lado amable de la vida. Doy gracias al cine cómico y los dibujos animados, que te robaban carcajadas.
Libras cada día batallas enormes por mantenerte en equilibrio. Yo debería aplaudirlas. No puedo.
Me resisto a verte tan débil. En alguna ocasión hemos compartido el lado oscuro de la vida. Tú buscabas mi apoyo, lo sigues buscando. Pero es que me da miedo, entiéndelo. He estado cerca, muy cerca de ahí, y no quiero volver.
Eres para mi un referente de elegancia, de discreción, de saber estar. Te miro, y ya no veo nada de eso. Estás muy lejos de ti, de nosotros.
Te echo tanto de menos, que me es muy difícil estar contigo. Puede que lo sepas, siempre has sido inteligente, quizas demasiado.
Me dueles hermana, aunque solo parezca que me enfadas. Es la impotencia.
Ojalá pudiera borrar de tu mente lo que te limita. Ojalá...

No hay comentarios:
Publicar un comentario