La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

martes, 28 de agosto de 2012

¿Por qué? ¿Para qué? ...

De verdad, si pudíeramos tener una visión de lo que realmente somos, si nos permitieran observar desde el infinito cómo vivimos encerrados en nuestros propios límites, nos reiríamos (lo de quemar el trabajo iría después) de nuestra propia estupidez.

Si por un momento tuviéramos una visión de nuestra propia inmensidad, nos asombraría como mínimo, descubrir el mundo de pin y pon que nos hemos creado.

A veces me descubro imaginando que estoy ahí arriba, observando nuestra forma de vivir. Puedo percibir la ridiculez de hogares en los que nos encerramos toda nuestra vida. Cuando desde mi perspectiva siento la inmensa capacidad del ser humano para crear, no puedo entender cómo nos podemos pasar la vida rellenando papeles de números por años. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Es que no somos capaces de inventar otro juego?

Yo me imagino a Dios y toda la gente del otro lado, totalmente impotentes, observando nuestras grandes ideas con una tristeza inmensa. Nos mirarán y dirán: ahora les ha dado por construir cajitas para meterse dentro, y se han inventado unos papelitos para entregar a cambio de las cajitas. El problema es que se empeñan en dar demasiados papelitos por las cajitas, y como no tienen suficientes papelitos, se han inventado otras cajas un poco más grandes, que son de otros señores, y allí van a pasarse casi todo el día, haciendo cosas aburridas, para tener papelitos con que pagar las cajitas, a las que casi no van.

Y tampoco entenderán que las cajitas se amontonen unas encima de otras, ni que seamos tan adictos al juego de los papelitos, por lo que somos capaces de casi todo.

No lo entenderán, seguro.

Yo tengo fe, cada día me encuentro con más gente que quiere que la cajita más grande, en la que pasa media vida haciendo cositas (inexplicables) para ganar papelitos, se queme o se caiga y toda la estructura que la sustenta se vaya al carajo.

Si nos vieran esos a los que llamamos primitivos ...

                                                           

1 comentario:

  1. Mola, tu blog.
    Y...¿qué te ha pasado, tía, que estás tan sola?
    (Pues anda, que yo...)

    ResponderEliminar