La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

jueves, 27 de diciembre de 2012

Decir un No a la guerra queda muy bien. Al fin y al cabo esa gente está tan lejos de nosotros que nos importa realmente poco lo que les pueda ocurrir. Decir un No a las armas te hace parecer comprometido con la paz. Nos escandaliza que un joven pueda cometer una masacre. Como si "este tipo de gente, que hace este tipo de cosas, no tuviera nada en común conmigo".

¿Seguro?

Yo también tengo armas de destrucción masiva en forma de palabras. Que una vez disparadas, dañan, hieren, dejan cicatrices. Lo peor es que pretendo sanar los impactos con pompas de jabón a modo de "lo siento"... Solo que esto no es un chiste de Gila.

Es tanta la naturalidad que le pongo al perdigoneo, sale con tanta facilidad, que hasta me llego a creer que domino el arte de la ironía.

Sólo es enfado contenido. Palabras reprimidas que maceran al calor de la rabia, de la impotencia; y explosionan en dianas fáciles. Dejando tu agresividad al descubierto. Y cuando regresa, porque siempre regresa a ti, la verdad te da de bofetadas.

Esta goma de borrar no sirve para tus cicatrices, querida diana fácil. A ti y a todas las dianas sobre las que he impactado mis insatisfacciones, os pido perdón.

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