Los goznes de las puertas chirrían a cada intento. Es lenta la apertura, aunque firme. Demasiado esfuerzo por tapiar y guarecer lo que existe para crear.
Lo de afuera empuja para abrir, al tiempo que lo de adentro pugna por salir.
Yo sola empujando, con cada chirrido una victoria. Yo misma saliendo, con cada paso, oxígeno.
La que sale dulcifica a quien tapió. A golpes de comprensión y amor caen los sellos protectores. Lo interior del ánimo las envuelve reunificando muerte y vida. Separando el negro y el blanco del gris. Para que el negro sea negro y el blanco, blanco.
Si tú empujas y yo abro, los goznes no cederán. Permite que la vida de lo negado lubrique goznes, derrita puertas, suavice voces, acaricie juicios.
Yo sola, dándome muerte, para recuperar la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario