La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

lunes, 4 de marzo de 2013

Ángel de la guarda: ¿estás despistado o qué?

Me estoy cortando, a todas horas. He gastado ya las tiritas de tamaño normal. Siempre es la mano derecha, que ahora mismo, holísticamente hablando, no recuerdo si es la parte del padre o de la madre, del bien o del mal, del hemisferio pensante o el visual.

He consultado la página de Jodoroswky buscando una interpretación a tanta carnicería, pero me habla de cosas muy raras. Si le hago caso me temo que tendría que ir a terapia unos cuantos años para mirármelo.

El caso es que me ha dado por pensar que quizás sea mucho más fácil buscar la interpretación en la acción misma, o sea: me corto. Dejo de lado la torpeza, el despiste y la atracción fatal por el vidrio de estos últimos días.

Igual me estoy cortando un poco en todo. Con lo resolutiva y eficaz que estaba yo... Reconozco que en algunos temas hay un poco de pereza o desgana... No sé ¿o es que me estoy cortando para batirme en retirada y evitar lo inevitable?¡ Que vete a saber qué es lo inevitable!

Pues será la vida y todo lo que trae, y si me corto se me escapa: como la sangre.

Menos mal que a quince minutos tengo Barcelona con sus calles anchas. Me curan todas las tonterías cuando paseo por ellas. Me olvido hasta de los papelones que he interpretado en mi dilatada carrera. Taconear por la calle el Portal del Ángel me hace sentir poderosa. Ese ángel me saca el duende, las ganas, las posibilidades... ¡Todo!

¿No ves? Ya ni recuerdo por qué hablo de cortes...

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