Mañana todos a tu vera hermana. Como tú has estado siempre a la de todos.
No me va a gustar verte malita, pero me gusta estar contigo. Tu presencia siempre me hace sentirme en casa. Me aportas paz. Sabes despojarme de la mochila de la preocupación como nadie. Me alivias.
Es reconfortante escuchar lo que siempre me dices cuando me llamas para decirme que has venído de fin de semana: "estoy aquí". Entonces sé que todo está en orden. No sólo me alimentas, también sacias mi espíritu.
Quizá se espera de mi que deje todo por estar a tu lado. Estaré amada hermana, pero no haré mía la cama de hospital. Si tu mirada me busca, allí estaré en cuerpo y alma para ti.
Eres tan afortunada que tendríamos que poner turnos para darnos el gusto de cuidarte. Sólo he visto esa clase de adoración de un marido hacia su esposa en nuestro padre. Y me emociona ver cómo a tu marido, no se le ha borrado el amor cuando te mira.
Tus hijas y tu hijo son tu mejor versión. Da gusto contemplar el hogar que has creado. No se me ocurriría robarles ni un pedacito de espacio para estar a tu lado.
Yo sé el amor que me profesas, desde siempre. No creo que pueda devolverte tanto como me has dado, al menos en esta vida no. Me siento la más afortunada de las hermanas.
Cariño, ahora déjanos que te prodiguemos cuidados y afectos. Te toca recibir, es hora de equilibrar.
Mañana todos contigo. Tengo la seguridad de que mamá tomará tu mano en el quirófano. A papá le costará un poco más, pero con su presencia te lo dirá todo. Sujetará los hombros de mamá, te protegerá. Y ese hermano nuestro te regalará su mejor sonrísa, que es preciosa, ya lo sabes. Te alentará. Vendrá para recordarte que cada uno tenemos nuestro propio camino.
Fuera estaremos todos los demás, con el alma encogida, pero plena de luz para ti.
Todo va a salir bien.
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