La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Señales de humo ...

Me saludaste como quien se dice hola cada mañana. Apenas fui consciente de que te contestaba, cuando me quise dar cuenta solo quedaba el escalofrío que me provocó tu corriente. Tuve que preguntar quién eras, aunque no me enteré de mucho. Me debatía entre serle fiel a mi fisio o ponerle los cuernos contigo.

Te olvidé. Al fin y al cabo solo eras un osteópata tomando una crema para tu consulta. Solo que lo vaciaste todo.

Hace dos días que pienso en señales de humo. ¿Para qué fumas en pipa si no? Al menos por unos instantes, tus ojos me hablaron a mi. Me quedé allí en medio, sin poder hacer otra cosa. Tres veces te aparté la mirada, las mismas que la volví y te encontré.

Tu barba de cuatro días me pica nada más despertarme. Me gusta pensar que buscas mis ojos al abrir los tuyos. ¿Te atreviste a preguntar quién era yo?

No sé nada de ti, pero sé lo suficiente: me miraste. Y desde entonces ando con la mirada vidriosa, buscando señales, aunque sean de humo.

Me he quedado prendada en tu estela, en el olor a masaje de tus manos y en el incienso de tu pipa.

Estás ahí, en el pestañeo que une tu mundo con el mío.

                               
                                                         


No hay comentarios:

Publicar un comentario