No me sale escribir. Estoy saboreando momentos. Y si los escribo, los rompo.
Prueba a pasarte despacio, muy muy despacio la yema de los dedos por tu rostro, mientras escuchas esa música que te toca la médula. Hazlo con toda la delicadeza, como si acariciaras la mejilla de un recién nacido. Sigue el contorno de tus labios, tu nariz. Siente tus ojos, la fuerza de tus párpados que pugnan por abrirse. Ofrécele a tu mentón la suavidad de tus uñas.
Hazlo lento, demórate. Y si en la emoción de sentirte, te acompaña una lágrima, deja que llegue libre hasta tu pecho.
Así aderezo el sabor de mis momentos. Esos que mi retina fotografía y archiva en un álbum, que nunca muestro.
No me sale escribir... Estoy sintiendo.

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