La Palabra es tan libre que da pánico...
(Benedetti)
jueves, 12 de diciembre de 2013
martes, 10 de diciembre de 2013
Decir tanto sin decir nada...
Te quedas mirándome con esos ojos tuyos inocentes e inmensos. Da igual que a veces no te sostenga la mirada, yo sé que tú sabes. La tuya es una mirada sin filtro; me roba una pizca de amor con cada pestañeo.
Soy consciente de que te aburro a besos y abrazos. A pesar de tu paciencia, me protestas levemente, eres así de delicado. Aunque me emocionas como nadie, cuando te acercas sin esperarlo, y te pegas a mi lado o a mi pecho, entregándote a tus sueños.
Ya cada vez menos, pero saber que estás fuera, me hace estar pegada a la ventana, por si me llamas, por si te veo venir, por si llueve, por si no te oigo.
Adoro nuestros momentos íntimos: tú dormido en el sofá, mientras yo te observo. Te he robado fotos de todas tus posturas, es que estás tan bello...
Saber que serás tú el primero que vea cuando despierte, hace que mis madrugones tengan una dosis de ternura, suficiente para salir ahí fuera con el corazón caliente.
Me alegras el alma. Cuando llegaste a mi vida, no podía ni imaginar lo que podría llegar a quererte. Jamás pensé que alguien como tú pudiera romperme todos los esquemas y creencias. Has cambiado mi forma de pensar, de querer, mis conductas... Soy más dulce, soy tan dulce contigo que empalago. Me has tirado a la basura conductas de años, así, sin más. Sin una charla, ni una opinión; sólo con esos ojos tuyos que dicen tanto sin decir nada.
Ahora mismo me has robado una sonrisa. Te mueves tanto cuando duermes, que cualquier postura te queda simpática.
Me encanta hablarte bajito al oído cuando estás dormido. A veces, incluso, haces como que me escuchas. No dices nada, nunca dices nada. Prefieres hablarme a tu manera, y así nos entendemos.
El hecho de que seas mi gato, es lo de menos. Para mí eres lo más.
Soy consciente de que te aburro a besos y abrazos. A pesar de tu paciencia, me protestas levemente, eres así de delicado. Aunque me emocionas como nadie, cuando te acercas sin esperarlo, y te pegas a mi lado o a mi pecho, entregándote a tus sueños.
Ya cada vez menos, pero saber que estás fuera, me hace estar pegada a la ventana, por si me llamas, por si te veo venir, por si llueve, por si no te oigo.
Adoro nuestros momentos íntimos: tú dormido en el sofá, mientras yo te observo. Te he robado fotos de todas tus posturas, es que estás tan bello...
Saber que serás tú el primero que vea cuando despierte, hace que mis madrugones tengan una dosis de ternura, suficiente para salir ahí fuera con el corazón caliente.
Me alegras el alma. Cuando llegaste a mi vida, no podía ni imaginar lo que podría llegar a quererte. Jamás pensé que alguien como tú pudiera romperme todos los esquemas y creencias. Has cambiado mi forma de pensar, de querer, mis conductas... Soy más dulce, soy tan dulce contigo que empalago. Me has tirado a la basura conductas de años, así, sin más. Sin una charla, ni una opinión; sólo con esos ojos tuyos que dicen tanto sin decir nada.
Ahora mismo me has robado una sonrisa. Te mueves tanto cuando duermes, que cualquier postura te queda simpática.
Me encanta hablarte bajito al oído cuando estás dormido. A veces, incluso, haces como que me escuchas. No dices nada, nunca dices nada. Prefieres hablarme a tu manera, y así nos entendemos.
El hecho de que seas mi gato, es lo de menos. Para mí eres lo más.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Hay cosas ...
Hay cositas del alma que no dejan de pellizcar. Y a pesar de la costumbre, el alma no se adormece ni se vuelve insensible. Cada pellizco duele y encoge como la primera vez.
Y sólo queda aguantarse el picor, y hacer como si fuera pasajero. Aún sabiendo que lloverá y no escampará, porque donde hay dolor hay lágrimas; y una herida mojada no se cura nunca.
A veces, sólo a veces, el picor es como caricia que alivia. Y olvidas por un tiempo que algo rasca tus sentimientos. Aunque sin saberlo, vigilas por si ataca, mirando de reojo.
Y sólo queda aguantarse el picor, y hacer como si fuera pasajero. Aún sabiendo que lloverá y no escampará, porque donde hay dolor hay lágrimas; y una herida mojada no se cura nunca.
A veces, sólo a veces, el picor es como caricia que alivia. Y olvidas por un tiempo que algo rasca tus sentimientos. Aunque sin saberlo, vigilas por si ataca, mirando de reojo.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Alegría compartida ...
Microrrelato con el que me he presentado al concurso organizado por el Ayuntamiento de Sant Fost, con motivo del día internacional contra la violencia de género.
¡Y con el que he ganado! :-)
SALA 5
Tengo los pies reventados de tanto andar, esto está en el quinto
infierno. Igual me podía haber traído la moto, la calle no tiene tan mala
pinta. ¿A ver? Centro Àgora, sí aquí es.
Hola, me llamo Pep, tengo
diecinueve años y creo que soy violento. Hola, me llamo Pep, tengo diecinueve
años y creo que soy violento… ¡Dios, qué nervios! ¿Me levanto o lo
digo sentado? Seguro que después saltan con eso de: “ bienvenido Pep”.
¡Mierda! ¿Cómo
he acabado aquí?
No soy un maltratador, nunca la he agredido físicamente ¡si sólo la
zarandeé! Pero es que me provocó, lo merecía, me estaba humillando delante de
mis colegas; ahí, coqueteando con ese vecino suyo, que cualquier día ¡le parto
la cara!
Tuve que marcar mi territorio. La saqué de allí a empujones. Dios… ¿Cómo
se atreve? ¡Ella es mi chica y debe comportarse como tal! Tenía tanta rabia y estaba tan furioso que
casi no me reconozco al mirarme en el cristal del coche contra el que la
empujaba.
Me di tanto miedo que salí corriendo.
No podía dejar de pensar en mi padre. No es de los que llevan flores a
diario ni nada de eso; si es un simplón… Es sólo que después de ducharse, le
gusta dejar algún mensaje para mi madre en el espejo del baño. A mi me parece
una chorrada, pero a mi madre le encanta. Mola mi padre. Yo también quiero que
ella busque mensajes, en vez de mirarse las heridas en el espejo.
Terapia de grupo en la sala 5, pase sin llamar.
Pues yo, yo la empujé… Es que…
Bueno… Casi la pego, sí. No… No quiero…O sea que… yo no quiero ser así. Pero
aquí ayudan ¿no? Pep… Diecinueve años.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Enzo ...
Bueno pequeño, ya estás aquí.
Ya sabes lo deseado que has sido. Eres el responsable de un montón de caras tontas y felices hoy. Pero tranquilo, no tienes que preocuparte por corresponder a tanto amor, cualquier cosita que hagas será motivo de babeo por nuestra parte.
Casi les conoces a todos ya. Yo tardaré un poco en ir a verte, tu nacimiento me ha pillado lejos, ya te contaré.
Aún no sé qué te regalaré, no creo que te falte de nada, pero lo que sí me gustaría es que hicieras de tu vida un regalo constante, que brillaras sin deslumbrar, y que tu personalidad sea tan marcada que no recuerdes a nadie.
Tus abuelos andan un poco revueltos con sus cosas, ojalá tus abrazos sean sanadores para ellos.
Puedes estar seguro de que tu llegada nos despierta emociones encontradas a todos y todas. Cada uno en su medida, excepto tus papis, que para ellos no la hay.
De las emociones ajenas ni me atrevo a hablar, ¿qué se yo de lo que sienten los que te han dado la vida? Sí puedo contarte que me siento especialmente feliz por tu papá, se ha convertido en una persona bonita y valiosa.
Has llegado suave y sin hacer mucho ruido, a mi me da que eso es un guiño que le has hecho a tu mamá. Noviembre siempre me pareció un mes insulso y lento; eso fue hasta que se llenó de personas a las que amo y ya es uno de mis meses favoritos.
Bueno pequeñito, disfruta el calorcito del pecho de mamá y de los abrazos de papi. Duerme tranquilo, hay un montón de ojos pendientes de ti.
Ya sabes lo deseado que has sido. Eres el responsable de un montón de caras tontas y felices hoy. Pero tranquilo, no tienes que preocuparte por corresponder a tanto amor, cualquier cosita que hagas será motivo de babeo por nuestra parte.
Casi les conoces a todos ya. Yo tardaré un poco en ir a verte, tu nacimiento me ha pillado lejos, ya te contaré.
Aún no sé qué te regalaré, no creo que te falte de nada, pero lo que sí me gustaría es que hicieras de tu vida un regalo constante, que brillaras sin deslumbrar, y que tu personalidad sea tan marcada que no recuerdes a nadie.
Tus abuelos andan un poco revueltos con sus cosas, ojalá tus abrazos sean sanadores para ellos.
Puedes estar seguro de que tu llegada nos despierta emociones encontradas a todos y todas. Cada uno en su medida, excepto tus papis, que para ellos no la hay.
De las emociones ajenas ni me atrevo a hablar, ¿qué se yo de lo que sienten los que te han dado la vida? Sí puedo contarte que me siento especialmente feliz por tu papá, se ha convertido en una persona bonita y valiosa.
Has llegado suave y sin hacer mucho ruido, a mi me da que eso es un guiño que le has hecho a tu mamá. Noviembre siempre me pareció un mes insulso y lento; eso fue hasta que se llenó de personas a las que amo y ya es uno de mis meses favoritos.
Bueno pequeñito, disfruta el calorcito del pecho de mamá y de los abrazos de papi. Duerme tranquilo, hay un montón de ojos pendientes de ti.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Diálogos de granja...
Cada mañana, el gallo, la oca y la gallina, graznaban y cacareaban para disfrute del niño moreno y el rubio. Impotentes por no saber hacerse entender, picoteaban las sobras... Otro día sin aventuras. Nadie les abría la verja.
Quizás si lo intento yo sola -dijo la oca- entender vuestro cacareo es difícil hasta para mí. Si prestarais atención a los niños, comprobaríais que cada vez imitan mejor mis graznidos. O esto, o nos quedamos aquí para siempre. Votación! -gritaron las gallinas- mientras el gallo hacía esfuerzos por no soltarle un kikiriki blasfemo a esa oca presuntuosa...
Continuará...
Quizás si lo intento yo sola -dijo la oca- entender vuestro cacareo es difícil hasta para mí. Si prestarais atención a los niños, comprobaríais que cada vez imitan mejor mis graznidos. O esto, o nos quedamos aquí para siempre. Votación! -gritaron las gallinas- mientras el gallo hacía esfuerzos por no soltarle un kikiriki blasfemo a esa oca presuntuosa...
Continuará...
martes, 5 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
Integrar...
Eso de "integrar" ¿dónde hay que hacerlo? Porque a nivel mental es sencillo: le pones unas cuantas ecuaciones de razonamientos hasta llegar al resultado final ya simplificado, e integras.
Tan simple como estúpido e ineficaz.
No sé qué organo o glándula, si la pineal, o el timo ese; no sé si es el cerebelo o el reptiliano, o la tercera vértebra con su músculo atrofiado... ¿Quién es el encargado de darte la patada en el estómago? ¿El mismo que te dice "toma, para que integres"?
El otro día leí que habían descubierto -por fin- la función del apéndice en el cuerpo humano. Parece ser que es como un refugio de bacterias buenas. ¡Ay Dios! Que va a ser ahí donde se integran las tortas - cada vez que se te cae una parte de tu propio mito, es un hostión, no nos engañemos-.
¡Pues ya está! ¡Si es que yo no tengo apéndice!
Qué faena... Seguro que me hubiera ahorrado repetir muchos procesos hasta integrarlos -en el mejor de los casos-.
Se me puso rabioso a los catorce años, justo cuando más falta hace tener un buen depósito para ir dejando allí dosis de tolerancia y aceptación para todas tus versiones.
Estoy pensando, que igual el tema radica en eso, en que me quedé con la versión del momento.
Integrar, entonces, es darme permiso para ser la versión que me apetezca ser, sin sentir - y aquí está lo difícil- que al hacerlo traiciono a la versión inicial.
Porque vivir con tantas traiciones a cuestas destroza mi propia estima, además de mi espalda.
¡Ostras! Nunca lo había visto tan claro.
Sigo sin saber quién ha mandado la información, porque yo no sabía nada de esto al empezar a escribir.
Tampoco sé explicar cómo se hace para integrar, ha sucedido, sin más.
Tan simple como estúpido e ineficaz.
No sé qué organo o glándula, si la pineal, o el timo ese; no sé si es el cerebelo o el reptiliano, o la tercera vértebra con su músculo atrofiado... ¿Quién es el encargado de darte la patada en el estómago? ¿El mismo que te dice "toma, para que integres"?
El otro día leí que habían descubierto -por fin- la función del apéndice en el cuerpo humano. Parece ser que es como un refugio de bacterias buenas. ¡Ay Dios! Que va a ser ahí donde se integran las tortas - cada vez que se te cae una parte de tu propio mito, es un hostión, no nos engañemos-.
¡Pues ya está! ¡Si es que yo no tengo apéndice!
Qué faena... Seguro que me hubiera ahorrado repetir muchos procesos hasta integrarlos -en el mejor de los casos-.
Se me puso rabioso a los catorce años, justo cuando más falta hace tener un buen depósito para ir dejando allí dosis de tolerancia y aceptación para todas tus versiones.
Estoy pensando, que igual el tema radica en eso, en que me quedé con la versión del momento.
Integrar, entonces, es darme permiso para ser la versión que me apetezca ser, sin sentir - y aquí está lo difícil- que al hacerlo traiciono a la versión inicial.
Porque vivir con tantas traiciones a cuestas destroza mi propia estima, además de mi espalda.
¡Ostras! Nunca lo había visto tan claro.
Sigo sin saber quién ha mandado la información, porque yo no sabía nada de esto al empezar a escribir.
Tampoco sé explicar cómo se hace para integrar, ha sucedido, sin más.
martes, 29 de octubre de 2013
miércoles, 23 de octubre de 2013
Baratijas filosóficas...
A veces me pregunto si realmente nos sirven para algo los ojos. Esto dicho así puede parecer un pensamiento de origen etílico, nada más lejos de la realidad, lo prometo.
En serio, párate a pensar: ¿te guías siempre de tu propia visión? ¿Acaso la visión ajena no te influye? Yo diría que más de la cuenta.
Justificar mis pensamientos desde otros ojos sólo me puede traer ceguera. Cosa que me aterra, por cierto. A veces los ataques de inseguridad son tan fuertes, que podría defender una versión de hierba roja fosforita si otra mirada me hace verlo así. Y esto me cabrea hasta el infinito. ¿Pero de dónde viene esta manía persecutoria al propio criterio?
Estos ciclos periódicos que vuelven a casa cual blanca navidad y que no hay manera de esquivarlos.
No, no y no. Que ya está bien. Que con tanta mirada aquí no hay quien vea ¡coño!
Que ya, que no te enteras, normal. Es que se me dispara el pensamiento y retroceder para escribirlo me da pereza. Pero siempre puedes darme tu visión, aunque te advierto: para mí la hierba es verde, tú mírala como quieras.
Tic tac tic tac... Tómate tu tiempo, no hay prisa.
viernes, 18 de octubre de 2013
Despeje...
Las 00:37 horas.
Casi no me lo creo, hace un mundo que no me daban estas horas despierta. Tengo horarios P3 (si no sabes qué es esto, es que hace mucho que no vas a la escuela).
Es lo que tiene estar enfrascada en algo que te motiva, ni una sola vez he mirado el reloj. Ya sé que esto no es noticia, pero en mi caso es casi novedad.
No es bueno negarse gustos, peor aún es negarse oportunidades. La parálisis te lleva a la falsa creencia de la desmotivación, pero es sólo puñetera vaguería.
El caso es ponerse, y ya que te pones hacerlo bien.
Bona nit.
Casi no me lo creo, hace un mundo que no me daban estas horas despierta. Tengo horarios P3 (si no sabes qué es esto, es que hace mucho que no vas a la escuela).
Es lo que tiene estar enfrascada en algo que te motiva, ni una sola vez he mirado el reloj. Ya sé que esto no es noticia, pero en mi caso es casi novedad.
No es bueno negarse gustos, peor aún es negarse oportunidades. La parálisis te lleva a la falsa creencia de la desmotivación, pero es sólo puñetera vaguería.
El caso es ponerse, y ya que te pones hacerlo bien.
Bona nit.
domingo, 13 de octubre de 2013
miércoles, 9 de octubre de 2013
Miradas ...
No he necesitado poner los ojos en blanco para voltear la mirada y mirarme "padentro". No me estaba dando cuenta de que hacer lo que no quiero hacer, es justamente lo que me hace acercarme a lo que quiero ser.
Que no es complejo, que es muy simple... Sólo se trata de mirar y ver.
domingo, 29 de septiembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
Prospecto ...
Es un hecho: la cerveza no es compatible con Pavarotti... Ni con un sofá vacío.
Contrariamente a lo esperado, te da claridad, te pega de bofetadas con la más real de las realidades: tú, tú misma y tus circunstancias. Y si además aparece Banderas en el Hormiguero, te preguntas si no te habrás quedado corta con el líquido elemento.
Ùltimamente está cabrona conmigo. Ya ni me pasea en noria, ni me sube ni me baja; ni siquiera un pequeño mareo. No tiene consideración ni medias tintas y me ofrece su visión sin anestesia.
Que no digo yo que no sea bueno para mi, no. Pero rubia (de lata), no me hagas esto en una noche de luna llena, con Banderas en la tele, Ringo ausente en el sofá, dos cojines libres, el móvil en tiempo de silencio, las hormonas pidiendo mojitos y las posibilidades en viaje fin de curso.
Lo sé rubia (de lata), lo sé. A ratos no habito mis espejos. Ando detrás de la impostora, pero cuando yo llego, ella se va, y así no hay forma.
Si a pesar de la cerveza, escuchas a Pavarotti, no dejes de escucharlo hasta que la rubia (de lata), no sea una amenaza para ti; de lo contrario, te hará pensar y eso sí que es jodido en esta noche y con esta luna.
Contrariamente a lo esperado, te da claridad, te pega de bofetadas con la más real de las realidades: tú, tú misma y tus circunstancias. Y si además aparece Banderas en el Hormiguero, te preguntas si no te habrás quedado corta con el líquido elemento.
Ùltimamente está cabrona conmigo. Ya ni me pasea en noria, ni me sube ni me baja; ni siquiera un pequeño mareo. No tiene consideración ni medias tintas y me ofrece su visión sin anestesia.
Que no digo yo que no sea bueno para mi, no. Pero rubia (de lata), no me hagas esto en una noche de luna llena, con Banderas en la tele, Ringo ausente en el sofá, dos cojines libres, el móvil en tiempo de silencio, las hormonas pidiendo mojitos y las posibilidades en viaje fin de curso.
Lo sé rubia (de lata), lo sé. A ratos no habito mis espejos. Ando detrás de la impostora, pero cuando yo llego, ella se va, y así no hay forma.
Si a pesar de la cerveza, escuchas a Pavarotti, no dejes de escucharlo hasta que la rubia (de lata), no sea una amenaza para ti; de lo contrario, te hará pensar y eso sí que es jodido en esta noche y con esta luna.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Que no es la piel materia inerte ...
¿Qué se supone que debía pedir? El milagro no había llegado y ya sólo
quedaba tiempo para el dolor.
Se le hacía muy difícil permanecer serena mientras pedía un poco de
consuelo, algo que la aliviara y sobre todo que le aliviara a él. Caminar hasta
la ermita siempre la reconfortaba, todo el recinto invita al silencio; sólo que
hoy a ella lo que le apetecía era chillarle a todos los santos y a la madre que
los parió.
Atesorar cada minuto ¿cómo narices se hace eso, mientras el amor de tu
vida te está dejando en ese mismo minuto?
Estaba agotada, pero sabía que aguantaría. El tiempo se encargará de
retornarme a mi vida -pensó-. A pesar de la crudeza del momento, entendía de
ritmos, de etapas, de vivencias y de voluntad para tomar de cada una de ellas
lo mejor.
No era de esconderse en esquinas, eso no iba con ella. Recibia de frente
tanto lo apetecible como lo desagradable. Ahora tocaba pena, pero caray ¡cómo
se había disfrutado gran parte de su vida!
Se está tan bien aquí... A pesar de la frialdad de las piedras... Pero
se ven tan fuertes... ¡Y silenciosas! Estaba tan harta de las frases hechas,
vacías, lineales y estúpidas...
No se puede poner buena cara si no se tiene. Estaba jodidamente jodida
¿habría alguien que se atreviera a mirarla y reconocerlo?
Que pasará: ¡lo sabía! Que saldría adelante: ¡también lo sabía! Que era
fuerte: ¡no me digas! Que había sido mejor asi :¿para quién, para ti? Que había
hecho lo que había podido: ¿aparte de romperse?...
¿Alguien podía decirle que era una verdadera PUTADA?
(No es una putada, amiga. Es un PUTADÓN.)
domingo, 8 de septiembre de 2013
En la ventana...
Se quedó mirando cómo la lluvia encharcaba el jardín. El otoño llegaba sin apenas dejar marchar el verano. Había refrescado; se estremeció mientras cruzaba los brazos buscando un poco de calor. Aún le costaba creer que ya hubieran pasado siete meses desde que llegó.
Algún sexto o séptimo sentido la había protegido durante todo este tiempo. Había intentado encajar en lugares y moldes equivocados; afortunadamente, siempre se exiliaba antes de traicionar su búsqueda. No creía en ángeles, sólo en su necesidad de encontrar lo que ella necesitaba. Había cometido muchos errores, aunque en realidad, sólo se trataba de elecciones equivocadas. A estas alturas, comprendía, que la suma de sus errores, eran ahora, la causa de su acierto.
Se sentía tranquila, por primera vez tenía la sensación real de estar en casa. Había tenido que acallar muchas voces: propias y ajenas. Aprendió desde muy pequeña, que no pertenecería nunca a un rebaño insulso. Nadie acallaría su voz, nadie opinaría por ella. Nunca daba una conversación por perdida. Necesitaba ahondar y llegar hasta el centro del meollo. Sabía que podía resultar incansable, pero no podía dejar sin analizar algo que no entendía, ya fuera una opinión o una crítica.
No podía saber si esta vez era la definitiva, tampoco la importaba. Había sido una elección por y para ella misma. Esta vez no había razones confusas, sólo su propia determinación de vivir desde su libertad.
Cada vez llovía más fuerte. Menos mal que recogí la ropa a tiempo, pensó. Tal vez se pusiera a escribir, le rondaban algunas ideas desde que leyó ese artículo, y la apetecía enormemente hablar sobre ello.
Desde que llegó se le había potenciado su creatividad, se le ocurrían ideas a cada rato. Quizá fuera porque ahora tenía espacio mental para sus cosas. La sorprendió darse cuenta de cuánto hueco había hecho.
Sí, se pondría a escribir. Aún había tiempo para cambiar la ropa del armario. A lo mejor sólo se trataba de un par de días de lluvia.
Algún sexto o séptimo sentido la había protegido durante todo este tiempo. Había intentado encajar en lugares y moldes equivocados; afortunadamente, siempre se exiliaba antes de traicionar su búsqueda. No creía en ángeles, sólo en su necesidad de encontrar lo que ella necesitaba. Había cometido muchos errores, aunque en realidad, sólo se trataba de elecciones equivocadas. A estas alturas, comprendía, que la suma de sus errores, eran ahora, la causa de su acierto.
Se sentía tranquila, por primera vez tenía la sensación real de estar en casa. Había tenido que acallar muchas voces: propias y ajenas. Aprendió desde muy pequeña, que no pertenecería nunca a un rebaño insulso. Nadie acallaría su voz, nadie opinaría por ella. Nunca daba una conversación por perdida. Necesitaba ahondar y llegar hasta el centro del meollo. Sabía que podía resultar incansable, pero no podía dejar sin analizar algo que no entendía, ya fuera una opinión o una crítica.
No podía saber si esta vez era la definitiva, tampoco la importaba. Había sido una elección por y para ella misma. Esta vez no había razones confusas, sólo su propia determinación de vivir desde su libertad.
Cada vez llovía más fuerte. Menos mal que recogí la ropa a tiempo, pensó. Tal vez se pusiera a escribir, le rondaban algunas ideas desde que leyó ese artículo, y la apetecía enormemente hablar sobre ello.
Desde que llegó se le había potenciado su creatividad, se le ocurrían ideas a cada rato. Quizá fuera porque ahora tenía espacio mental para sus cosas. La sorprendió darse cuenta de cuánto hueco había hecho.
Sí, se pondría a escribir. Aún había tiempo para cambiar la ropa del armario. A lo mejor sólo se trataba de un par de días de lluvia.
martes, 3 de septiembre de 2013
viernes, 23 de agosto de 2013
La mesa dieciséis...
"...Que no mire, que no mire, que no mire... Igual el reflejo del sol en el cristal no deja ver lo que hay en el interior. Seguro que no me ve, casi nunca mira en esta dirección. Hoy se ha retrasado ocho minutos; he tenido que pedir otro té a pesar del nudo estomacal que me produce volver a verle. Me encanta observarle pasear con su perro, sobre todo cuando se revuelca con él y hace el idiota imitando sus gestos. Aunque nada supera su atractivo como cuando se sienta a leer y se pone sus gafas de pasta negra; con ese aire desaliñado... Es que está irresistible. Venga, lo hago ya: hoy salgo. Pero ¿y si se marcha mientras pago? Mierda, debería haber pagado al pedir. Bueno, me arriesgo. Puedo hacerlo, puedo pasear y pasar a su lado, no hay nada de extraordinario en ello, he paseado miles de veces por este parque. Pero es que aquí puedo observarle mejor, y además seguro que el perro me pone nerviosa y me doy la vuelta... Bah, mejor me quedo, igual mañana..."
"...Hoy se ha tomado dos tés, quizá se quede un rato más. Sé que sólo tiene ojos para ese gafapastas despeinado. Un puñetero cultureta de esos que pasean libros y perros. A mi ni siquiera me mira. Hasta he cambiado mi turno para poder coincidir con ella. Media hora, vivo para esta media hora en que la dedico toda mi atención desde la barra. El pulso se me acelera cada vez que gira la cabeza; por si me mira, por si me pide algo, por si parpadea y se despierta y de pronto se da cuenta de que existo..."
"...Sigue ahí, igual no es coincidencia que cada día ocupe la misma mesa. Igual se ha esperado a que llegara. Al puñetero perro hoy le ha dado por hacerse el remolón. No sé hasta cuándo se tragará mi hermana esto de querer pasear a su perro para obligarme a caminar. Mira que dejarme el libro en el coche... ¿Ahora que hago para estar más tiempo? Total, si ni siquiera leo, solo lo llevo para mirar por encima de las gafas. Joder tío ¿A qué esperas para entrar? Vamos hombre, que te está mirando, arráncate... No, si al final se quedará con el camarero que me mira mal..."
"...Hoy se ha tomado dos tés, quizá se quede un rato más. Sé que sólo tiene ojos para ese gafapastas despeinado. Un puñetero cultureta de esos que pasean libros y perros. A mi ni siquiera me mira. Hasta he cambiado mi turno para poder coincidir con ella. Media hora, vivo para esta media hora en que la dedico toda mi atención desde la barra. El pulso se me acelera cada vez que gira la cabeza; por si me mira, por si me pide algo, por si parpadea y se despierta y de pronto se da cuenta de que existo..."
"...Sigue ahí, igual no es coincidencia que cada día ocupe la misma mesa. Igual se ha esperado a que llegara. Al puñetero perro hoy le ha dado por hacerse el remolón. No sé hasta cuándo se tragará mi hermana esto de querer pasear a su perro para obligarme a caminar. Mira que dejarme el libro en el coche... ¿Ahora que hago para estar más tiempo? Total, si ni siquiera leo, solo lo llevo para mirar por encima de las gafas. Joder tío ¿A qué esperas para entrar? Vamos hombre, que te está mirando, arráncate... No, si al final se quedará con el camarero que me mira mal..."
jueves, 8 de agosto de 2013
Las damas de la mesa redonda ...
- Buenas tardes señora. ¿Esperará a su amiga o le sirvo ya el té con leche?
- Ella se ha ido, cambió de opinión, decidió que estaba cansada. Debería estar en su funeral, pero he preferido despedirla aquí.
- Lo lamento de veras... Me gustaba verlas juntas.
- Sí... Éramos un espejo donde mirarnos la una para la otra. Aunque a veces era un puñetero espejo desagradable ;-)
- ¿Le apetece leer un ratito? Tengo su libro reservado para que nadie se le adelante.
- Gracias hija, pero no me he traído las gafas y además tengo los ojos muy cansados.
- Puedo sentarme con usted diez minutos y leer en voz alta como hacía ella.
- El tono de su voz es lo que más voy a extrañar... Era infatigable defendiendo causas, argumentando, desmontando teorías... ¡Y muy apasionada leyendo!
- Yo me reía mucho con sus imitaciones y con el tono que le daba a los personajes.
- Era tremendamente payasa, sí... ¡Es tan gratificante que alguien te haga reír!
- Me preparo yo también un té y nos ponemos con el final del libro, que llevo pensando en él todo el día.
- ¿Sabías que pensábamos acabarlo hoy?
- Bueno, tengo que confesar que cada jueves, después de que se marcharan, leía exactamente las mismas páginas que ella había leído en alto. Ni una más, ni una menos. De hecho, me sentaba en la misma mesa al acabar el turno. Imaginaba que así formaba parte de este club selecto de lectura y amistad.
- De haberlo sabido, ella te hubiera sentado a la mesa de mil amores.
- De haberlo sabido, yo hubiera cambiado mi turno para no perderme ni un solo jueves de mesa redonda.
- Anda, léeme el final, que ya tengo echado el ojo a otro que tienes en la estantería del buda.
- "... Flora miró hacia arriba durante un instante, hacia la frágil cúpula azul del nocturno cielo estival. Ni una sola nube empañaba sus sublimes profundidades. Al día siguiente haría un día precioso." (La hija de Robert Poste, Stella Gibbons)
- Ella se ha ido, cambió de opinión, decidió que estaba cansada. Debería estar en su funeral, pero he preferido despedirla aquí.
- Lo lamento de veras... Me gustaba verlas juntas.
- Sí... Éramos un espejo donde mirarnos la una para la otra. Aunque a veces era un puñetero espejo desagradable ;-)
- ¿Le apetece leer un ratito? Tengo su libro reservado para que nadie se le adelante.
- Gracias hija, pero no me he traído las gafas y además tengo los ojos muy cansados.
- Puedo sentarme con usted diez minutos y leer en voz alta como hacía ella.
- El tono de su voz es lo que más voy a extrañar... Era infatigable defendiendo causas, argumentando, desmontando teorías... ¡Y muy apasionada leyendo!
- Yo me reía mucho con sus imitaciones y con el tono que le daba a los personajes.
- Era tremendamente payasa, sí... ¡Es tan gratificante que alguien te haga reír!
- Me preparo yo también un té y nos ponemos con el final del libro, que llevo pensando en él todo el día.
- ¿Sabías que pensábamos acabarlo hoy?
- Bueno, tengo que confesar que cada jueves, después de que se marcharan, leía exactamente las mismas páginas que ella había leído en alto. Ni una más, ni una menos. De hecho, me sentaba en la misma mesa al acabar el turno. Imaginaba que así formaba parte de este club selecto de lectura y amistad.
- De haberlo sabido, ella te hubiera sentado a la mesa de mil amores.
- De haberlo sabido, yo hubiera cambiado mi turno para no perderme ni un solo jueves de mesa redonda.
- Anda, léeme el final, que ya tengo echado el ojo a otro que tienes en la estantería del buda.
- "... Flora miró hacia arriba durante un instante, hacia la frágil cúpula azul del nocturno cielo estival. Ni una sola nube empañaba sus sublimes profundidades. Al día siguiente haría un día precioso." (La hija de Robert Poste, Stella Gibbons)
martes, 6 de agosto de 2013
La inauguración ...
- ¡Os quedó genial chicas! Me encanta la decoración, todo así como antiguo...
- Vintage, se dice vintage, que no estás puesta. El éxito lo tenéis asegurado, lleváis la suerte de cara, no hay más que veros.
- ¡Gracias! Buscad un hueco que enseguida os atienden.
- Bueno, rubia californiana, ja el tenim!
- Bueno, rubia de bote, no hay nada imposible, ya te lo dije.
- Lo imposible era no hacerlo. Felicidades socia, por tu empuje!
- Y por tu decisión!
- Perdonad, ¿el baño por favor?
- Al fondo a la derecha.
- Gracias!
- De nada corazón, si no lo encuentras te acompaño.
- ¿Qué? No me mires así, sólo es servicio de cortesía...
- Ya... Guapo ¿eh?
- ¿Podemos contratarlo?
- Venga rubia, tira para la barra que hay faena.
- ¿Qué te pongo?
- Algo que me anime
- Entonces toma asiento que ahora va mi compañera y te hace una terapia cervecera...
- Vintage, se dice vintage, que no estás puesta. El éxito lo tenéis asegurado, lleváis la suerte de cara, no hay más que veros.
- ¡Gracias! Buscad un hueco que enseguida os atienden.
- Bueno, rubia californiana, ja el tenim!
- Bueno, rubia de bote, no hay nada imposible, ya te lo dije.
- Lo imposible era no hacerlo. Felicidades socia, por tu empuje!
- Y por tu decisión!
- Perdonad, ¿el baño por favor?
- Al fondo a la derecha.
- Gracias!
- De nada corazón, si no lo encuentras te acompaño.
- ¿Qué? No me mires así, sólo es servicio de cortesía...
- Ya... Guapo ¿eh?
- ¿Podemos contratarlo?
- Venga rubia, tira para la barra que hay faena.
- ¿Qué te pongo?
- Algo que me anime
- Entonces toma asiento que ahora va mi compañera y te hace una terapia cervecera...
domingo, 4 de agosto de 2013
sábado, 3 de agosto de 2013
Signo de humanización nº 18 ...
Tengo un gatito. Bueno, es compartido. Nos lo colaron por la ventana en la madrugada de una noche de luna llena.
Se llama Ringo. Naranjita y blanco, y con unos ojos azules que rompen murallas, diques y sistemas montañosos si hace falta.
Me lo he traído de vacaciones. Ayer se pasó las casi cinco horas de trayecto que hicimos solos encima de mí dormido. Una imprudencia, ya lo sé. Pero es que no hubo manera de mantenerlo en el trasportin.
Lo instalé en la cocina, con todo a su alcance. Y en la paranoia de mi proceso de humanización, a la media hora de acostarme, volví a ver si estaba bien.
Entré en pánico. No había rastro de Ringo por ninguna parte. Era del todo imposible que hubiera salido de la cocina, pero también era del todo imposible no encontrarlo.
Me volví loca durante media hora, buscándolo por toda la casa. Y sucedió: me puse a llorar. A punto estuve de llamar a mi compi por teléfono, pero es que eran las dos de la madrugada.
La nevera se lo había tragado. Se metió entre sus motores a buscar el calorcito. El alivio que sentí aún me empaña los ojos, joder Ringo ¡vaya susto que me diste!
Así que busqué un jersey de lana calentito con el que arroparle, y ahí ha estado toda la noche. Ahora se ha dormido en el sofá, después de seguirme a cada paso que doy desde que me he levantado.
Y es que lo más pequeño nos impulsa a lo grande. Menos, siempre, siempre es más.
Ya ves, el pequeñín rompiendo mis sistemas de protección con sólo un pestañeo.
Hoy me he levantado más humana... Y un poco más ñoña ;-)
Se llama Ringo. Naranjita y blanco, y con unos ojos azules que rompen murallas, diques y sistemas montañosos si hace falta.
Me lo he traído de vacaciones. Ayer se pasó las casi cinco horas de trayecto que hicimos solos encima de mí dormido. Una imprudencia, ya lo sé. Pero es que no hubo manera de mantenerlo en el trasportin.
Lo instalé en la cocina, con todo a su alcance. Y en la paranoia de mi proceso de humanización, a la media hora de acostarme, volví a ver si estaba bien.
Entré en pánico. No había rastro de Ringo por ninguna parte. Era del todo imposible que hubiera salido de la cocina, pero también era del todo imposible no encontrarlo.
Me volví loca durante media hora, buscándolo por toda la casa. Y sucedió: me puse a llorar. A punto estuve de llamar a mi compi por teléfono, pero es que eran las dos de la madrugada.
La nevera se lo había tragado. Se metió entre sus motores a buscar el calorcito. El alivio que sentí aún me empaña los ojos, joder Ringo ¡vaya susto que me diste!
Así que busqué un jersey de lana calentito con el que arroparle, y ahí ha estado toda la noche. Ahora se ha dormido en el sofá, después de seguirme a cada paso que doy desde que me he levantado.
Y es que lo más pequeño nos impulsa a lo grande. Menos, siempre, siempre es más.
Ya ves, el pequeñín rompiendo mis sistemas de protección con sólo un pestañeo.
Hoy me he levantado más humana... Y un poco más ñoña ;-)
viernes, 19 de julio de 2013
martes, 9 de julio de 2013
Triste rico ...
Hoy te dejo para ti las miradas perdidas.
Te dejo las dudas en la barra y en la silla verde de la terraza.
Tú decides el momento oportuno para ir a ese baño compartido. Tal vez elijas el mismo sabor del helado que me gusta tomar en las escaleras.
Hoy te dejo a ti el traje verde, por si en una recogida, te encuentras mi corazón en la basura.
Toma tú el aire en cada posibilidad, aguanta el pellizquito si te ignoro.
Búscame tú hoy, que yo no quiero mirarte.
Te dejo las dudas en la barra y en la silla verde de la terraza.
Tú decides el momento oportuno para ir a ese baño compartido. Tal vez elijas el mismo sabor del helado que me gusta tomar en las escaleras.
Hoy te dejo a ti el traje verde, por si en una recogida, te encuentras mi corazón en la basura.
Toma tú el aire en cada posibilidad, aguanta el pellizquito si te ignoro.
Búscame tú hoy, que yo no quiero mirarte.
jueves, 4 de julio de 2013
Volteando ...
Hoy me he permitido aceptar que en realidad "no quiero ser nada".
Quizá desde ahí, desde el vacío de gustos impuestos, pueda yo disfrutar regando margaritas o pisando uvas. ¡Quién sabe...!
Quizá desde ahí, desde el vacío de gustos impuestos, pueda yo disfrutar regando margaritas o pisando uvas. ¡Quién sabe...!
lunes, 1 de julio de 2013
En la plaza ...
Tarde cultureta de domingo en la plaza del sol. Sin duda nuestra favorita ya.
Una plaza que invita a permanecer por horas. Te despierta la parte bohemia de la vida, si te dejas.
Me encanta observar cómo la gente se lleva su ensalada y se la toma sentada en el suelo, o se hacen un mate.
Si te esperas a la noche seguro que siempre habrá una guitarra cerca y alguna garganta con ganas de sacar lamentos. Las palmas siempre son bienvenidas.
Tuve la suerte de compartir tarde con alguien que lleva la poesía en el ADN y en el lápiz. La sabiduría a flor de piel y la rima en la voz.
Nada mejor que pedalearte parte de Barna, después, para integrar y digerir.
Una plaza que invita a permanecer por horas. Te despierta la parte bohemia de la vida, si te dejas.
Me encanta observar cómo la gente se lleva su ensalada y se la toma sentada en el suelo, o se hacen un mate.
Si te esperas a la noche seguro que siempre habrá una guitarra cerca y alguna garganta con ganas de sacar lamentos. Las palmas siempre son bienvenidas.
Tuve la suerte de compartir tarde con alguien que lleva la poesía en el ADN y en el lápiz. La sabiduría a flor de piel y la rima en la voz.
Nada mejor que pedalearte parte de Barna, después, para integrar y digerir.
jueves, 27 de junio de 2013
Duele ...
Cuando una hermana te duele no hay palabras, ni siquiera lamentos. No hay juramentos ni puños levantados al cielo.
Al dolor se le siente, se le respira.
No se puede compartir, es mío, es profundo y mudo.
Al dolor se le siente, se le respira.
No se puede compartir, es mío, es profundo y mudo.
miércoles, 26 de junio de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
En imágenes ...
Aprender a brindar...
Pedalear la ciudad...
Disfrutar del parque...
Estacionar...
Permitir que la noche te confunda...
Celebrar cada flor del jardín...
... Cositas del día a día.
domingo, 16 de junio de 2013
Si no fuera por el sueño que da ...
Qué suave amanece...
Hoy llegó hablando bajito y sin hacer ruído. Nos ha envuelto en medio de una confidencia en un paseo cálido.
La chica de la ventana, se ha quedado expuesta a las miradas curiosas, sin apenas acabar su cigarrillo. Ella, que probablemente se escudaba detrás del pequeño punto rojo con humo, para sacar a airear sus pensamientos.
Supongo que es así todos los días, pero hace tiempo que no contemplaba cómo le pone vida a las calles.
En un pestañeo ya sabes que aquél borrón negro de hace un momento, es un contenedor donde se alivian la vejiga y los excesos, tres chavales, a los que el amanecer tampoco les ha avisado de que estaba llegando.
Que se lo pregunten a esa pareja, que les ha pillado sin acabar de darse el achuchón, confiados en el amparo de la noche.
Qué suave llega, y qué rápido.
No nos ha dado tiempo ni a un desayuno playero. Había que darse prisa en llegar.Y es que a pesar de todo lo que el amanecer tenía para ofrecernos, los ojos se nos iban cerrando.
Hoy llegó hablando bajito y sin hacer ruído. Nos ha envuelto en medio de una confidencia en un paseo cálido.
La chica de la ventana, se ha quedado expuesta a las miradas curiosas, sin apenas acabar su cigarrillo. Ella, que probablemente se escudaba detrás del pequeño punto rojo con humo, para sacar a airear sus pensamientos.
Supongo que es así todos los días, pero hace tiempo que no contemplaba cómo le pone vida a las calles.
En un pestañeo ya sabes que aquél borrón negro de hace un momento, es un contenedor donde se alivian la vejiga y los excesos, tres chavales, a los que el amanecer tampoco les ha avisado de que estaba llegando.
Que se lo pregunten a esa pareja, que les ha pillado sin acabar de darse el achuchón, confiados en el amparo de la noche.
Qué suave llega, y qué rápido.
No nos ha dado tiempo ni a un desayuno playero. Había que darse prisa en llegar.Y es que a pesar de todo lo que el amanecer tenía para ofrecernos, los ojos se nos iban cerrando.
miércoles, 12 de junio de 2013
viernes, 7 de junio de 2013
Con faldas y a lo que venga ...
Estaba mona con aquella faldita corta de cuadros y el jersey blanco. Si hasta sabía posar para la foto y sonreir.
A punto de lanzar la pelota con la raqueta que sostenía pero sin llegar a hacerlo.
Haciendo como que jugaba pero sin jugar.
Ahora necesito unas tallas más para llevar esa faldita corta de cuadros. Y un media tupidita para no mostrar lo que irremediablemente se vería.
¿Y qué si muestro? ¿Y qué si no tapo? ¿Y qué si reviento todo lo que me viene estrecho?
Al carajo con el juego de me ves pero no estoy. Me voy a comprar una faldita corta para vengar a todas las que ni siquiera miré, a las que di de lado en la percha, a las que ni en rebajas tuvieron su oportunidad.
Me puse a jugar, en la adolescencia, al escondite y casi no vuelvo!
Os dejo, voy a pensar en qué tonos me sentará mejor.
Feliz día.
A punto de lanzar la pelota con la raqueta que sostenía pero sin llegar a hacerlo.
Haciendo como que jugaba pero sin jugar.
Ahora necesito unas tallas más para llevar esa faldita corta de cuadros. Y un media tupidita para no mostrar lo que irremediablemente se vería.
¿Y qué si muestro? ¿Y qué si no tapo? ¿Y qué si reviento todo lo que me viene estrecho?
Al carajo con el juego de me ves pero no estoy. Me voy a comprar una faldita corta para vengar a todas las que ni siquiera miré, a las que di de lado en la percha, a las que ni en rebajas tuvieron su oportunidad.
Me puse a jugar, en la adolescencia, al escondite y casi no vuelvo!
Os dejo, voy a pensar en qué tonos me sentará mejor.
Feliz día.
miércoles, 5 de junio de 2013
Lo de las expectativas que prometía más abajo, pues que no, que al final caigo.
Al menos ya me voy ahorrando las hostias (perdón: tortas).
Aunque la cara de estúpida que se me queda no se va ni con cirugía...
Pero sigo ¡eh! Aunque me tenga que leer la bibliografía entera de Dyer, Risso, Bucay y todos sus primos.
Bona nit.
Al menos ya me voy ahorrando las hostias (perdón: tortas).
Aunque la cara de estúpida que se me queda no se va ni con cirugía...
Pero sigo ¡eh! Aunque me tenga que leer la bibliografía entera de Dyer, Risso, Bucay y todos sus primos.
Bona nit.
martes, 4 de junio de 2013
Sí, a veces ...
Mientras se escurre el bote de zanahorias y guisantes, escucho el sonido inconfundible del wassap.
Hoy está que no para el grupo de la familia. Lucía está desanimada con las notas y hasta los más perezosos para escribir, no han dudado en darle ánimos y recetas para las chuletas.
Sí, a veces resulta cargante tanto mensaje. Sí, a veces es demasiado controlador. Sí, a veces hay que dar demasiadas explicaciones. Sí, a veces me gustaría mandarle al carajo. Sí...
Pero es bonito sentirte apoyada. Saber que formas parte de algo. Que el cariño está, aunque a veces resulte más condicional que incondicional.
Me he alejado porque necesitaba encontrar mi individualidad que andaba perdida entre padres y hermanos.
Aún ando buscando mi propia opinión y mi criterio. Estoy en proceso de aceptación y bendición a todo lo que fue.
Voy de lo justo a lo injusto, de la crítica barata a lo objetivo. Ando equilibrando emociones, y esto le salpica hasta a la gata.
No me vale familia pues, para quereros, el lugar prometido que ocupo en el grupo. Me mueve el amaros uno a uno.
Me dispersé... Yo estaba con los guisantes y las zanahorias.
Buen día.
Hoy está que no para el grupo de la familia. Lucía está desanimada con las notas y hasta los más perezosos para escribir, no han dudado en darle ánimos y recetas para las chuletas.
Sí, a veces resulta cargante tanto mensaje. Sí, a veces es demasiado controlador. Sí, a veces hay que dar demasiadas explicaciones. Sí, a veces me gustaría mandarle al carajo. Sí...
Pero es bonito sentirte apoyada. Saber que formas parte de algo. Que el cariño está, aunque a veces resulte más condicional que incondicional.
Me he alejado porque necesitaba encontrar mi individualidad que andaba perdida entre padres y hermanos.
Aún ando buscando mi propia opinión y mi criterio. Estoy en proceso de aceptación y bendición a todo lo que fue.
Voy de lo justo a lo injusto, de la crítica barata a lo objetivo. Ando equilibrando emociones, y esto le salpica hasta a la gata.
No me vale familia pues, para quereros, el lugar prometido que ocupo en el grupo. Me mueve el amaros uno a uno.
Me dispersé... Yo estaba con los guisantes y las zanahorias.
Buen día.
lunes, 3 de junio de 2013
El estallido de naturaleza en mi jardín y mi incapacidad para controlarla, son un fiel reflejo de la mía propia.
Es agotador intentar eliminar la maleza. Existe, es.
A la flores no les importa. Crecen a su lado, comparten espacio. Se rozan, se enredan y embellecen.
Se diría que incluso la maleza las protege.
Quizás se trata de buscar la flor, más que de arrancar el verde.
Buen día.
Es agotador intentar eliminar la maleza. Existe, es.
A la flores no les importa. Crecen a su lado, comparten espacio. Se rozan, se enredan y embellecen.
Se diría que incluso la maleza las protege.
Quizás se trata de buscar la flor, más que de arrancar el verde.
Buen día.
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