La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

miércoles, 24 de octubre de 2012

Asunto pendiente ...

Hoy me atrapó el gris. Es una tarde de tonos tristes. Vino temprano la vieja herida oculta. Volví a taparla con la ilusión de un sol que despuntaba, pero me esperó a la siesta. Justo cuando el sopor me envuelve y pierdo casi la voluntad.

Se parece a un juego en el que salen cabezas y tienes que volver a meterlas a golpe de puño boxeador. Brota, y yo la tapo; y vuelve a brotar y apenas la rozo, y la vuelvo a esconder.

La golpeo fuerte porque me enfada, pero maldita herida resistente; me echa un pulso en cada visita y gana. Yo abandono siempre.

Tal vez porque me empeño en no mostrarla, confiando en que sane por sí misma. O tal vez porque ni siquiera alcanzo a interpretar su naturaleza.

Quizá deba abrirla y que supure; que sangre, que escupa la rabia, el enfado, el dolor, la traición, el abandono, el atrevimiento, el orgullo... Puta herida engreída, sabelotodo. No puedo amarte, no con todo esto encima. Me cabreas hasta el infinito y más allá. Se supone que debería subirte a los altares, pero a mi me sale chillarte, insultarte, abofetearte, sacudirte... ¿Por qué no fuiste a tiempo? ¿Tenías que creerte siempre tan lista?

¿Por qué coño tengo yo que sufrir por ti? Tanta puñetera lección de vida y al final eras tú quien no sabía nada. Me sube de mis interiores un fuego ahogado en la garganta, ¡Dios! ¡Cómo odio que me duelas!

Yo no sé si quiero entrar en este asunto pendiente que me traes. ¿No puede ser eso y nada más? Un triste, doloroso y rabioso asunto pendiente.

                                                           

Pues que así sea ...

Si ha de venir el tiempo de la verdad desnuda, que así sea.

La verdad sin rostros, sin ropajes. Si ha de venir, que llegue. En el reflejo del espejo, en el sofá amarillo, entre las sábanas térmicas.

Si ha de hablarme, que hable. Con las llamadas diarias, con los telegramas verdes, con las camas de hospital, con su manto.

Si ha de acariciarme, que me roce. Con ojos de duende, con el color oscuro, con juegos de frontón, con la promesa.

Si ha de vivir en mí, que viva.

martes, 23 de octubre de 2012

Autocrítica, hoy toca ...

Sí, sí. Mucho abismo, mucho me quiero tirar; mucho hay que meterle acción al cambio... Ya. Pero a la hora de la verdad de nuevo el acojone.

Y para justificarme le meto un poquito de drama al tema, que eso siempre da pena y te exculpa.

Vaya papelón que estoy interpretando. Ni Shakespeare los ponía tanta intensidad.

Vamos mojigata de las narices, espabila ¿es que crees que el tiempo se detiene para ti? Porque para no gustarte los procesos y amar lo inmediato te estás tomando cada paso como una cruzada. Eso en el mejor de los casos en que te atreves a dar el paso (mira tú, poeta y todo).

Qué bien te viene este blog ¿eh? Lo dejas aquí todo, en cuarentena, y así no tienes que gestionártelo. Vas de interesante, de tía que se mira las cosas, que le sabe dar otra visión a la vida...oh!

Hablas con Dios, con el universo, con los del otro lado... ¡Sencillamente fascinante! ¡Qué percepción!

Cómo te gusta enredarte tía. Cómo te gusta hacerte un puto discurso para las naciones unidas y después jugar a que te lo borras. ¡Anda ya!

Disfrutas sobremanera haciendo interpretaciones de las vidas ajenas, eso te pone mucho, sí. Es posible que de tanto hacerlo, alguna vez aciertes, pero no tienes más mérito que las gitanas leyendo manos ¡a ver si te enteras de una vez! Sólo ves lo que los otros quieren que veas, nada más.

Vamos, acéptalo, te jode que a los tíos les encante hablar contigo en vez de taparte la boca. Un par de frases están bien nena, pero el tema es el tema. Deja ya de hacerte la gatita que siempre acompaña, que absorbe las malas energías, que juega con un ovillo de lana... ¡Venga ya! ¡Que tú te sientes pantera!

Mira, si piensas seguir así, deja al menos de dar la coña con el cambio. Dedícate a hablar de cosas del espíritu, que eso lo bordas. Pero si la pantera quiere salir a escena, tendrás que permitirlo, de una santa vez.

Aburres. Me aburres hasta a mí, que soy tú.

Ya no hay asideros pasados ni ancestrales a los que agarrarse para la justificación. Este cuento ya no te vale, lo has desgastado más que el de la lechera.

Ahora mismo eres mediocre, tía. Si prefieres dar esa versión luego no te amargues porque todo lo que llegue a tu vida sea mediocre. No se puede vivir la excelencia desde la mediocridad. Y tú te empeñas.

Te pones las pilas sí o sí.

¡Ya!


                                                           

lunes, 22 de octubre de 2012

Mientras llegas ...

Probablemente ni imagines mi urgencia. Estarás enredado en las tuyas. De haber sabido esto, seguramente hubiéramos pactado no demorarnos tanto.

Hoy no me apetece dar tantos rodeos. Me repanpinfla lo que esté por vivir mientras llegas. Igual viniste y no te vi. ¡Mierda! ¿No contemplamos esa posibilidad? Y si es así ¿por qué no insististe?

Entiendo que en frio no fue difícil determinar el punto de encuentro. Supongo que nos pareció importante adentrarnos en nuestros propios laberintos por separado. Y sí, un rato es hasta emocionante, pero ya no. Tardas demasiado.

Si terminaste tu laberinto, no me esperes en la puerta. Adéntrate en el mío. Pero hazlo por la puerta de salida, sería insoportable que te perdieras mientras me buscas.

Mira sea lo que sea lo que nos queda por aprender, lo hacemos juntos. Ya no puedo estar sin ti. No seas literal, sáltate lo que acordamos antes de existir.

Me he mirado y remirado mis sombras; y probablemente no acabe nunca, asi que no me pienso gastar la existencia sólo en aprender. Seguro que esto me cuesta otra vida, pero si me acompañas, por mi como si me tengo que reencarnar hasta el fin de los días.

Dame el tiempo que no te haga falta (lo dice la canción que escucho), a mi dámelo todo. Lo invertiremos en caricias en tu espalda (sigue la canción)... Y en la mía.

Probablemente ni imagines mi urgencia... Ponte a imaginarla, por favor.


                                                               
                                                 

¿Sentiste alguna vez ...?

¿Sentiste alguna vez, llegar al precipicio y estar dispuesto a caer? ¿Sentiste que es peor retroceder?

Yo siento que si no me abandono a la caída, muero.

Quizá llegue al borde y no me detenga, dando el siguiente paso ya en el vacío. Puede que me tome un tiempo elegir el tipo de salto. Pero de allí no me muevo.

Si esta es la manera de morir, ya estoy deseando llegar al final para resucitar. Espero que la tierra firme desaparezca bajo mis pies, para que no me paralice su seguridad.

¿Sentiste alguna vez que necesitas tu locura? Me ahoga la cordura ajena. Y aún así le tomo gusto y vivo bajo su dictadura.

En dos meses estoy al borde del precipicio. Voy a caer, lo sé. O puede que me tire cual Juana de Arco.

¿Sentiste alguna vez que no puedes hacer otra cosa? ¿Lo sentiste?

Yo sí.

domingo, 21 de octubre de 2012

Ya no me turbas ...

Ya no me asustas, querida imaginación, aunque vayas ligera de ropa, erótica perdida. Tus fantasías se abren paso por caminos prohibidos, pero ya no me turbas.

Conozco tu juego, temes morir si te dejo de lado y me paso al lado sensorial. Intentas confundirme con tu húmedo chantaje, desviándome de la inercia de mi cuerpo.

Supongo que te divierte perturbarme, pero querida, le has puesto tanto talento que ahora soy yo la que quiere que sigas. Y me deleito en tus fantasias.

Creo que ahora la que se asusta eres tú. Estás sola nena. Me he cepillado al juicio y toda su gente. Ya no hay verborrea mental. Solo posibilidades, tantas como te atrevas a imaginar.

Pero que esto no te detenga, adoro que me sorprendas. Por favor, no pares... Sigue.


                                                                 

sábado, 20 de octubre de 2012

Si no le metes acción ...

¡Pero qué gusto crear polémica! Poder sorprender a los cercanos, salirme de mi casilla y provocar que saquen sus cabezas de las suyas.

Eso es un buen indicador. Eso quiere decir que los cambios son notables (no de nota, sino que se notan).

Lo comentaba ayer con una amiga. Si al cambio mental no le metes acción, no hay cambio real. Te puedes pasar años haciendo cambios mentales, es posible que hasta puedas dar conferencias, como me apuntaba ella, pero jamás habrá un cambio real si no le metes acción.

Entiendo que se sorprendan (mis cercanos), hasta ahora me militaba a pequeñas conferencias alrededor de la mesa, y ahí se quedaba todo.

Ahora solo enuncio frases tipo telegrama, lo justo, pero actúo. Quizá no tanto como necesito, pero sí tanto como puedo.

Lo que sí es cierto es que no puedes bajar la guardia, a nada que te descuides te atrapa el manto inmovilizador anulando tu voluntad.

Yo hasta ayer, no sabía ni que existía. Pero le pillé, le sentí acechándome con su sombra. Y salí corriendo. Sacudiéndome sus tentáculos (este manto los tiene).

Es realmente gratificante borrarme y volverme a escribir en costumbres tontas e insignificantes, pero que me tienen pillada. Es cierto que para ver todo esto y mucho más, me he tenído que hacer unos cuantos kilómetros; el manto es tan poderoso que ha habido que poner mucha distancia para anular el efecto ceguera.

Así que sí, causo sorpresa ¡qué bueno!

No os voy a defraudar, seguiré metiendo acción en mi vida para que vuestra sorpresa no se extinga.

                                                  

En el subsuelo ...

Necesito hablar con alguien. Y sólo estás tú. Igual me viene bien que no tengas voz, asi puedo hacerme la víctima y contarte la pena murcia (esta murcia es otra murcia).

El espejo es un cabrón. Cuando te atreves a mirarle de frente te devuelve un puñetazo de realidad. Te quedas sin aire, claro. Y sin poder dar crédito del tiempo que debe de haber pasado desde la última vez que te atreviste a mirar (¿en la primera comunión tal vez?).

¿No hay un bono que te recupere años si no los has gastado?

Voy a destiempo coño (es mi pena, tengo licencia para los tacos). ¿Vale decir que estaba hechizada? ¿Y que recién despierto?

Soy un puto robot con programa antigüo delante del espejo. Vale, mi cerebro no está mal. Pero no puedo ir por ahí con una foto del scaner.

¡Mírame, estoy aquí! ¡No soy invisible! Al menos ya no. Oye Dios, si sabías que nos va lo guapo ¿por qué coño has dejado que los genes desfavorecidos se multipliquen? ¿Tú sabes los malos ratos que nos hubieras ahorrado?

No me da la gana contarme una peli de virtudes, aptitudes y logros. Estoy en el subsuelo ¿vale? Ahí arrastrá. Revolcándome en la evolución de mis genes.

Y no quiero que nadie me rescate... Bueno si es guapo, sí.

viernes, 19 de octubre de 2012

Que ni lo intentes ...

Que no me compares situaciones. Que ni lo intentes.

Ahórrate tus advertencias catastrofistas. No me protejas, no me limites, no me asustes con experiencias ajenas.

Guárdate tu miedo paralizante, deja que yo escriba otra historia, deja que la escribamos.

Que ya he tocado su mierda y he reconocido sus miserias. ¿Y sabes qué? Tiene el mismo color que la mía.

Ni se te ocurra imaginar algo mejor para mi desde tu óptica. Que yo llevo gafas, pero me cuido de cambiarlas a menudo.

Que esta es mi locura y es la suya. Y me recetas prozac porque me atrevo a salirme de la tuya, a tener una propia.

Yo sé que esto te quema. Menuda osadía, prender fuego en medio de tanta frialdad.

Tiene su lado cómico ver cómo intentas extinguirle sin éxito, como cuando soplas velas que no se apagan.

Que me quemo, hasta la médula y más allá. Que mis tuétanos lo saben, que están cerquita del alma.

Que no me esperes llegar vencida, cargada de derrota.

Que no...

Adiós con el marcapáginas ...

Lo he estado retrasando. Me estaba resistiendo al cambio y por algo sería...

Oh Dios! Con lo fácil que es quitar un plástico al libro! Llevo horas con este invento del reader, o lector electrónico. No me miréis con cara rara, que a pesar de pedirle al entendido de turno que quería algo sencillo, o sea leer no más, me ha vendido un pepino que narices tiene para encontrar la carpetita de las dichosas descargas.

Menos mal que tengo sobrinos para todo y a golpe de teléfono y fotos con instrucciones hemos logrado encontrar el cofre del tesoro donde almacenar libros.

Pero ahí no queda la cosa. Hay que registrarse en unas cuantas páginas para bajarse los libros. Más bien diría páginas escritas. Ay, ay, ay! Me estoy sintiendo infiel y traidora. Casi no me atrevo a pasar por mi estantería/biblioteca. Temo la mirada acusadora de mis libros, su reproche. Tantos años cuidando sus pastas, pasando sus hojas con delicadeza, leyendo siempre con las manos limpias... Lo siento ;-(

He sucumbido a la moda. Dicen que es progreso, avance, evolución, tecnología... Pero ya te echo de menos. El color de tus pastas, la textura de tus hojas, la postura de mis manos al sostenerte, el pánico al perder el marcapáginas... ¿Y ahora qué hago con todos los que tengo? (Los marcapáginas).

Iré a verte a la librería de carrefour, ya lo sabes. Me pasaré tiempo allí, oliéndote, recorriendo tus pasillos, tomando nota de los que me enamoren para después buscarlos en la red. No te enfades, son los tiempos, sabes que nunca podré enamorarte de ti de otra forma. Necesito verte... Y tocarte.

Sabes que si te haces pequeñito es muy probable que llegues a casa en mi bolsillo.

Es por la comodidad de los viajes y tal. Por el peso, el espacio... El reader es más práctico (¿práctico?)

Me reconforta saber que tendremos aventuras de amantes que no se pueden olvidar.

Volveré a ti. Siempre.

                                                     
                                                         

jueves, 18 de octubre de 2012

Buenas noticias ...

Tengo un grupo de wassap muy madrugador y además familiar. Si les da por saludar bien prontito no hay manera de pararlos. Ante mi queja de persona ociosa temporal, me han mandado a hacer turismo. Y es lo que pienso hacer.

Miraré las murallas con más asombro de lo habitual y me iré a comer con una buena amiga.

Son las 11:06 y ya he tenído mi conversación sublime del día. Creo que hoy pinta bien. El otoño es otoño y yo cada día me recupero más a mí misma.

Hay un montón de buenas noticias camufladas desde las 08:30 hasta ahora. Pero me ha encantado la de mi báscula. La he pedido que me contara buenas noticias hoy, y me ha contado nada más y nada menos que 100 gr.!

Otra estupenda ha sido recordar que me encanta ducharme con música, ¿cómo puedo haberlo olvidado? Vale, solo tenía batería para una canción, pero ha merecido la pena escuchar a Mercedes Sosa y su "todo cambia".

Y ahora, cual turista, voy a regalarme un desayuno de terraza mediterránea. Tengo un temita que me ha sacado todas mis armas de destrucción masiva, pero ahora no es el momento.

Así que emulando a mi grupo familiar de wassap, ¡buenos días gente! Hay todo un mundo ahí por descubrir si te atreves a girar un poquito.

Te puedes ver hasta a ti... No te digo más.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Me gustaría crear un espacio ...

Me gustaría crear un espacio donde tú pudieras ser tú. Al menos por un ratito.

Donde nos encontremos para mirarnos. Que puedas venir sin haber hecho deberes de meditación, sin que domines la técnica de la respiración abdominal.

Que te comuniques conmigo y con los que estén. No te prepares discursos, ni revises tu oratoria. Ven con la ropa que te dé la gana. Trae malos pelos o barba de tres días.

Pide un té o una cerveza. Y si te da confianza sostener una copa, sostenla.

Ven a vaciarte. Habla como lo haces contigo mismo. Habla de lo que necesites hablar. Comunica con voz, con gestos, con poses... Comunica como sepas.

Deja tus etiquetas al entrar. Puedes recogerlas al salir o si lo prefieres hacerlas pedacitos. Tendré siempre una papelera a punto.

Te voy a escuchar, te vamos a escuchar. Y esto te va a aliviar. Ojalá te enganches, eso te demostraría que te gusta ser tú cada vez más.

No te presentes como tu oficio. Di tu nombre si te apetece.

Comparte un sentimiento, un bloqueo, un enfado o una canción. Si lo prefieres baila como no te atreves a hacerlo nunca. Baila sin control, sin una voz terapeútica que dirija tus movimientos para que sueltes.

Intentaré tener música para acompañar.

Me gustaría crear un espacio donde puedas encontrar al amigo y al café sin tener que pedir cita. Con el calorcito suficiente para acoger tus lágrimas, con saborcito para compartir tus experiencias.

Me gustaría aportarte, al menos el espacio.

                                                         
                                                             

Hacer soledad ...

Cultivar la soledad me ha llevado fuera de mi. Qué paradoja...

Aunque es gracias a estos momentos de silencio (que no de soledad) donde me reunifico. 

Porque una cosa es hacer silencio, alimento vital para mi, y otra muy distinta es hacer soledad.

Y yo he hecho soledad para alejarme de mi. 

En soledad no me expongo. Soy un animal que satisface sus necesidades más primarias. Soy autosuficiente, es cierto. Pero también autómata.

Hago soledad para negarme. Totalmente. Absolutamente.

Y a mi me gusta Ser. Y Soy cuando no hago soledad. 

Este engaño me duele. 

Bendito dolor, que me despierta, que me sacude.

Hacer soledad es un estado, no es estar sola.

Contrariamente el color de las sombras me ha aportado luz para ver esto. Yo antes era muy de blanco pureza. 

Ahora soy del color que me lleve a la luz.

                                                    

martes, 16 de octubre de 2012

Me pone romperlas ...

Resulta que yo pensaba que me cansaba conducir, y ahora me siento cual anuncio BMW: "Me gusta conducir".

Te coges un pensamiento y te le crees hasta identificarte con él. Le alimentas durante años y al final se convierte en una seña de identidad.

Que no, que yo no soy eso. Yo no soy un pensamiento. Soy justamente la que se atreve a poner en duda esas señas de identidad que he ido acumulando.

Y qué bien se siente quitarte la puñetera etiqueta. ¿Cómo nos cuesta tanto? ¡Si solo es una pegatina!

Me encanta descubrirme en cada acto de rebeldía. ¿O sea que no me gusta conducir? Pues viajes de mínimo cinco horas. ¿Sabes la sensación tan excitante que tengo cada vez que viajo? Sentir que vas camino de...

Y cuanto más rebelde soy con mis etiquetas mejor me siento.

Tenía una que decía que " si has dormido dos horas y tienes trancazo deberías irte a descansar". Pues no, me la quité. Me fui de tapas y de tés. Y luego improvisamos una solana de ciudad, observando, radiografiando la vida con nuestra óptica. Me aportó mucha más vitalidad que una siesta.

Quitarme la de "si has pagado una visita guiada te la tragas" me gustó especialmente. Y esa otra de "además es una visita obligada". Disfruté un huevo abandonando el grupo, reconociendo que era un verdadero coñazo e interpretando esa maravilla, de nuevo desde nuestra óptica.

Me encantó dejarme embaucar por la gitana leyendo mis manos. La etiqueta asustada del momento, o sea "te está timando" cayó por sí sola. Mira, que ya sé yo que la gitana no ve nada de lo que dice, pero chica ¡te sientes tan bien oyéndolo!

¿Y la de las mezclas? Ohhh! Con esa fui terriblemente inconsciente, sorda, ciega y loca. Ya sabes esa de "si bebes, no mezcles". Pues la hice trocitos. Y me sentó estupendamente.

Estoy deseando ser especialmente rebelde con una etiqueta en particular. Solo puedo decir que en cuanto me la quite la va a sustituir otra que diga: "G.P.Z." Por ese orden. Aunque como me aburren los procesos, es posible que pase a la Z directamente.

Y con cada etiqueta sumisa que hago trocitos, más vitalidad que obtengo.

He cogído vicio. Me pone rebelarme. Y quiero ponerme ... Pues hasta ahí mismo.


Fácil y barato ...

Ayer, mi amiga H, se atrevió a darle todo el poder a una pulsera de la suerte que concede tres deseos. Decidió creer que todo el universo se reajusta para concederte lo que pides.

Hoy, en un momento de bajón mágico, se ha sentido un poco ilusa. Y en esto, ha hecho su aparición el monje zen pulsera 1 euro, llevándome a esta reflexión.

¿Y por qué no va a ser tan fácil? ¿Y tan barato?

Quizás es la manera que tiene el universo de que pidas sin límite lo que quieres y deseas. Si lo haces a través de una pulsera "mágica" todo está permitido. Cuando pedimos, lo hacemos de manera limitante, supongo que llevados por el sentimiento de que no somos merecedores de tanto.

¡Pues sí, lo somos! Y es tan fácil como cerrar los ojos, ponerle toda la intención, la emoción y el deseo. El universo sabe como funcionamos, por eso nos pone un precio, pensamos que tenemos que pagar por todo, hasta por los deseos. Un precio simbólico, 1 euro, que es lo mismo que decir: por un euro compro la magia (insisto, es gratis), me devuelvo la ilusión, el poder; tiro muros limitantes, me atrevo a elevar mi voz para pedir, para concederme lo que me niego. Acallo voces dignas que me hacen indigna.

Nos hemos alejado tanto de nuestro poder infinito, que nos alivia llevar la pulsera para darle espacio a  la magia.

Pero el caso es que el mago, la maga... Eres tú.

Yo hasta lo llevo escrito en las iniciales de mi nombre y apellidos: yo-ma-ga.


                                               

lunes, 15 de octubre de 2012

Catarro.

Casi siempre la misma frase:
"hacía que no me pillaba uno..."

Menos mal.

martes, 9 de octubre de 2012

Estoy segura de que cuando pasemos al otro lado del velo, ya en espíritu, y entendamos el sentido a todo este juego de la vida, no vamos a dar crédito por la simpleza del mismo.


lunes, 8 de octubre de 2012

Plegaria ...

Pedir. Y cuando te llega, tomar, sin más.

Nada nuevo puede entrar en mi vida si juzgo lo que recibo, si pretendo hacerlo a mi manera. Mi manera es la de siempre.

Estar abierta a lo imprevisto, tomarlo, disfrutarlo.

No le puedo poner horarios a lo imprevisto, no puedo pedirle que me llegue después de la siesta. Cuando quiera despertarme, probablemente se habrá ido.

Adoro que me cambien los planes en segundos, pero siempre hay una cierta tendencia a resistirme al abandono del fluir.

Pedir, recibir, tomar lo necesario y soltar.

No perderme más de lo necesario en las emociones. Vivir los extremos siempre es tóxico y me separa del centro. Sentirlas todas. Yo soy paz como soy tormenta; soy exquisita tanto como mediocre.

Aligerar siempre. La vida es sencilla. Yo soy la complicada.

A veces.

                                               
                                                                 

domingo, 7 de octubre de 2012

Hace muchos años 
de aquello,ya.

Y sin embargo te empiezo
a sentir ahora.

Voy a convertir
el agobio que me produce,
en algo divertido.

Nada definido,
todo por probar.

Experimentar-me.

Iván el buche ...

¡Qué buenas risas!

Se las debo a Iván (el buche) y sus etílicos efluvios. Es el único jugador de rugby que conozco, aunque les veo cada sábado jugar frente a mi casa. 

Hemos coincidido al final del tercer tiempo, que se juega siempre en la taberna Irlandesa (como no podía ser de otra manera). 

A pesar de estar bastante perjudicado a nivel de coordinación en todos los sentidos, nos ha dejado una perla de su cosecha que merece una mención.

Más o menos la conversación puede haber sido así:

.- Qué elegante te has puesto después del partido ¿no?
.- Si claro. Me he puesto elegante porque el día de hoy no lo voy a vivir mañana.

¡Olé tío! Me gusta tu filosofía.

Lo de su daikiri ya os lo cuento en otro momento... Pero os aseguro que ha sido sublime.

sábado, 6 de octubre de 2012

Otoño ...

Permitir que el otoño vaya penetrando en mi,
dejar caer mis hojas secas sin dolor.

Mostrar mi desnudez,
alimentarla para el tiempo de la exuberancia.

Caminar sobre la alfombra de mis hojas,
mientras su crugir me recuerda,
que yo siempre permanezco,
que yo soy la que piso.

Vestirme del color de la caricia,
mientras le doy tiempo al arco iris de mis colores.

Dejar que el otoño,
sea en mi.



viernes, 5 de octubre de 2012

Esos duendes ...

¡Qué gusto! Ver como las natillas de chocolate os decoran mientras las tomáis viendo Caillou. Partirnos de risa cantando la canción de la hormiguita siempre con la u, mientras el duende de los ojos me dice "así no es..."

Con nadie he disfrutado tanto viendo subir y bajar aviones sin estar dentro; mientras improvisábamos un tobogán de tierra. Qué gusto disfrutar con licencia abierta.

El duende rubio siempre me sorprende con su conversación y es imposible resistirse a su encanto.

Tampoco sabía que con pequeñas piedrecitas y una carretilla de plástico se pueden hacer fuegos artificiales y lluvia. Eso el duende de los ojos lo borda.

Qué gusto sentir que os dejan ser, que vuestras decisiones se respetan.

Cansáis e ilumináis casi a partes iguales. Con el momento pijama disfruto especialmente, no hay nada que huela mejor.

Qué suerte la mía, que estos hermosos duendes me dejen entrar en su pequeño reino. Me siento muy afortunada.

Viven aún en la autenticidad y sé de buena tinta que su hada madrina se va a encargar de que siga siendo así.

Es simplemente genial... Venga chicos pulgar arriba.


                                                                               

                                                 

Sin abrir ...

¿Qué haces con la maleta cuando vuelves?

Llegar siempre me desorienta. Hay un periodo de confusión mientras me voy acoplando a mi espacio. O a ese que creo es mi espacio.

Y dejo la maleta en medio de todo. Sin abrir. Como si con ese gesto atrapara la experiencia vivida.

Quizá si la mantengo sin abrir, no todo sea tan efímero, tan fugaz.

Y me he quedado pensando en mi propia imagen al salir de casa con una maleta de la mano. En realidad es como un salvavidas. Es como si se condensaran todas mis seguridades en ella. Todo lo que necesito está ahí dentro, tengo mi kit de supervivencia.

Si los planes se tuercen en medio del viaje, si surgen imprevistos, aun en medio de la nada; no importa, tengo mi maleta.

En cambio la imagen de la llegada, del retorno, siempre sabe a temor disfrazado de cansancio. De nuevo aquí, en la inseguridad de lo seguro, en la trampa de lo conocido. Las camisetas elegidas de vuelta al armario, los zapatos, el aseo... ¿Tanto espacio para el orden, o para desdoblarme en repisas, perchas y cajones hasta no encontrarme?

Es difícil mantener el orden en una maleta, pero no he encontrado un desorden que me ordene tanto.

La tengo ahí, en medio del pasillo. Es pequeña pero ¡tiene una presencia!

Vale por hoy, voy a ello. Toca deshacer que no temer. Me quedan muchas más maletas por hacer...