Pedir. Y cuando te llega, tomar, sin más.
Nada nuevo puede entrar en mi vida si juzgo lo que recibo, si pretendo hacerlo a mi manera. Mi manera es la de siempre.
Estar abierta a lo imprevisto, tomarlo, disfrutarlo.
No le puedo poner horarios a lo imprevisto, no puedo pedirle que me llegue después de la siesta. Cuando quiera despertarme, probablemente se habrá ido.
Adoro que me cambien los planes en segundos, pero siempre hay una cierta tendencia a resistirme al abandono del fluir.
Pedir, recibir, tomar lo necesario y soltar.
No perderme más de lo necesario en las emociones. Vivir los extremos siempre es tóxico y me separa del centro. Sentirlas todas. Yo soy paz como soy tormenta; soy exquisita tanto como mediocre.
Aligerar siempre. La vida es sencilla. Yo soy la complicada.
A veces.

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