Ya no me asustas, querida imaginación, aunque vayas ligera de ropa, erótica perdida. Tus fantasías se abren paso por caminos prohibidos, pero ya no me turbas.
Conozco tu juego, temes morir si te dejo de lado y me paso al lado sensorial. Intentas confundirme con tu húmedo chantaje, desviándome de la inercia de mi cuerpo.
Supongo que te divierte perturbarme, pero querida, le has puesto tanto talento que ahora soy yo la que quiere que sigas. Y me deleito en tus fantasias.
Creo que ahora la que se asusta eres tú. Estás sola nena. Me he cepillado al juicio y toda su gente. Ya no hay verborrea mental. Solo posibilidades, tantas como te atrevas a imaginar.
Pero que esto no te detenga, adoro que me sorprendas. Por favor, no pares... Sigue.

No hay comentarios:
Publicar un comentario