La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

miércoles, 24 de octubre de 2012

Asunto pendiente ...

Hoy me atrapó el gris. Es una tarde de tonos tristes. Vino temprano la vieja herida oculta. Volví a taparla con la ilusión de un sol que despuntaba, pero me esperó a la siesta. Justo cuando el sopor me envuelve y pierdo casi la voluntad.

Se parece a un juego en el que salen cabezas y tienes que volver a meterlas a golpe de puño boxeador. Brota, y yo la tapo; y vuelve a brotar y apenas la rozo, y la vuelvo a esconder.

La golpeo fuerte porque me enfada, pero maldita herida resistente; me echa un pulso en cada visita y gana. Yo abandono siempre.

Tal vez porque me empeño en no mostrarla, confiando en que sane por sí misma. O tal vez porque ni siquiera alcanzo a interpretar su naturaleza.

Quizá deba abrirla y que supure; que sangre, que escupa la rabia, el enfado, el dolor, la traición, el abandono, el atrevimiento, el orgullo... Puta herida engreída, sabelotodo. No puedo amarte, no con todo esto encima. Me cabreas hasta el infinito y más allá. Se supone que debería subirte a los altares, pero a mi me sale chillarte, insultarte, abofetearte, sacudirte... ¿Por qué no fuiste a tiempo? ¿Tenías que creerte siempre tan lista?

¿Por qué coño tengo yo que sufrir por ti? Tanta puñetera lección de vida y al final eras tú quien no sabía nada. Me sube de mis interiores un fuego ahogado en la garganta, ¡Dios! ¡Cómo odio que me duelas!

Yo no sé si quiero entrar en este asunto pendiente que me traes. ¿No puede ser eso y nada más? Un triste, doloroso y rabioso asunto pendiente.

                                                           

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