Ayer, mi amiga H, se atrevió a darle todo el poder a una pulsera de la suerte que concede tres deseos. Decidió creer que todo el universo se reajusta para concederte lo que pides.
Hoy, en un momento de bajón mágico, se ha sentido un poco ilusa. Y en esto, ha hecho su aparición el monje zen pulsera 1 euro, llevándome a esta reflexión.
¿Y por qué no va a ser tan fácil? ¿Y tan barato?
Quizás es la manera que tiene el universo de que pidas sin límite lo que quieres y deseas. Si lo haces a través de una pulsera "mágica" todo está permitido. Cuando pedimos, lo hacemos de manera limitante, supongo que llevados por el sentimiento de que no somos merecedores de tanto.
¡Pues sí, lo somos! Y es tan fácil como cerrar los ojos, ponerle toda la intención, la emoción y el deseo. El universo sabe como funcionamos, por eso nos pone un precio, pensamos que tenemos que pagar por todo, hasta por los deseos. Un precio simbólico, 1 euro, que es lo mismo que decir: por un euro compro la magia (insisto, es gratis), me devuelvo la ilusión, el poder; tiro muros limitantes, me atrevo a elevar mi voz para pedir, para concederme lo que me niego. Acallo voces dignas que me hacen indigna.
Nos hemos alejado tanto de nuestro poder infinito, que nos alivia llevar la pulsera para darle espacio a la magia.
Pero el caso es que el mago, la maga... Eres tú.
Yo hasta lo llevo escrito en las iniciales de mi nombre y apellidos: yo-ma-ga.
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