Se las debo a Iván (el buche) y sus etílicos efluvios. Es el único jugador de rugby que conozco, aunque les veo cada sábado jugar frente a mi casa.
Hemos coincidido al final del tercer tiempo, que se juega siempre en la taberna Irlandesa (como no podía ser de otra manera).
A pesar de estar bastante perjudicado a nivel de coordinación en todos los sentidos, nos ha dejado una perla de su cosecha que merece una mención.
Más o menos la conversación puede haber sido así:
.- Qué elegante te has puesto después del partido ¿no?
.- Si claro. Me he puesto elegante porque el día de hoy no lo voy a vivir mañana.
¡Olé tío! Me gusta tu filosofía.
Lo de su daikiri ya os lo cuento en otro momento... Pero os aseguro que ha sido sublime.
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