La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

sábado, 20 de octubre de 2012

En el subsuelo ...

Necesito hablar con alguien. Y sólo estás tú. Igual me viene bien que no tengas voz, asi puedo hacerme la víctima y contarte la pena murcia (esta murcia es otra murcia).

El espejo es un cabrón. Cuando te atreves a mirarle de frente te devuelve un puñetazo de realidad. Te quedas sin aire, claro. Y sin poder dar crédito del tiempo que debe de haber pasado desde la última vez que te atreviste a mirar (¿en la primera comunión tal vez?).

¿No hay un bono que te recupere años si no los has gastado?

Voy a destiempo coño (es mi pena, tengo licencia para los tacos). ¿Vale decir que estaba hechizada? ¿Y que recién despierto?

Soy un puto robot con programa antigüo delante del espejo. Vale, mi cerebro no está mal. Pero no puedo ir por ahí con una foto del scaner.

¡Mírame, estoy aquí! ¡No soy invisible! Al menos ya no. Oye Dios, si sabías que nos va lo guapo ¿por qué coño has dejado que los genes desfavorecidos se multipliquen? ¿Tú sabes los malos ratos que nos hubieras ahorrado?

No me da la gana contarme una peli de virtudes, aptitudes y logros. Estoy en el subsuelo ¿vale? Ahí arrastrá. Revolcándome en la evolución de mis genes.

Y no quiero que nadie me rescate... Bueno si es guapo, sí.

2 comentarios:

  1. Eres una obra de arte y ahora toca restaurar lo que se ha estropeado. Es muy difícil cambiar donde estás, lo sabes, es tiempo de que se lleven la obra de arte a otro sitio para que los expertos hagan un buen trabajo. Mi casa es tu casa.

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  2. No se me ocurre ni hay un lugar mejor... Gracias.

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