Almodóvar hubiera pagado por algunas de las escenas tan pintorescas y surrealistas que he vivido en apenas tres días. Yo no sé qué hilos se mueven para que nos encontremos contínuamente personajes tan peculiares. Si hay alguien que se encarga de esos hilos fijo que es un cachondo aburrido o demasiado divertido.
No es muy normal, la verdad. O quizá es que las normales no somos nosotras; en todo caso, es la leche. Entrar en una tienda para comprar electrodomésticos y que el sujeto en cuestión se te ponga a cantar unos diez minutos y luego te diga que hoy se le ha parado el corazón pero que como sabe controlarlo lo ha puesto en marcha y ya está ¿no es muy normal, no? Y no entro en detalles de su aspecto, su verborrea, sus sandalias, sus efluvios... ¡Qué rato! Algún día haré una foto de la factura y la colgaré aquí; una imagen vale más que mil palabras.
Llevo tres días de mudanza y estoy agotada. Es que una mudanza se hace con todos los músculos del cuerpo y los que tenemos de reserva, más la mudanza de costumbres, pensamientos y varios. Y lo mismo que necesito estanterías, necesito nuevas neuronas para las nuevas costumbres. Y caray, esto agota. Aunque no tanto como interpretar las instrucciones de los muebles de Ikea... Deben de hacer apuestas a ver quién lo complica más.
También hay risas ¡por supuesto! Y de la mejor calidad. Eso es impagable. ¿A que a ti no te han visitado bien temprano tres señores: un operario, el vecino de arriba y el vigilante de la calle (el cotilla, vaya), han pasado por tu cocina hacia el patio, y tú te has quedado desayunando en ella mientras te preguntas qué coño hacen? Pues así todo el rato...
Por cierto hemos descubierto un sitio estupendo para tomar cerveza, dan clases de salsa ¡con cubanos! y te hacen cualquier tipo de celebración. Creo que son las chicas malas del pueblo ¡y eso nos encanta!
Hoy he vuelto a mi casa, pero me voy enseguida; por aquí no pasa nadie...
La Palabra es tan libre que da pánico...
(Benedetti)
miércoles, 30 de enero de 2013
viernes, 25 de enero de 2013
Quisicosa: difícil de averiguar ...
De haberlo sabido te hubiera escuchado cuando comenzaste a hablarme. Lo hiciste al amanecer, cuando todo nace. Me tomé muchas molestias en evitar que volvieras a hacerlo. Bajé persianas, corrí cortinas, me vesti de gris; quizá si evitaba la luz cada mañana, tú te callarías. Me pasé años evitando amaneceres, a ti te daba igual; nunca dejaste de intentarlo.
De haber sabido que me estabas hablando, no hubiera puesto tanto empeño en callarte. Conseguí aislarte, hasta me olvidé de ti.
Obstinado, perseverante, charlatán... Insensible a mi traición: lloraste, gritaste, pataleaste... Te hiciste rizos con mis neuronas, practicaste la jabalina con el hipotálamo, hiciste patinaje en mi corteza cerebral... Todo con tal de que te rescatara.
Y un día te vi, sólo tuve que buscar el original de la imagen reflejada. Escuché, comprendí y me hice cargo. Habías sobrevivido a la más completa negación.
De haber sabido que todo lo que viene de ti es fiable, que tienes un emisario con la respuesta acertada a cada situación; de haber sabido que vas por libre de opiniones y condicionamientos, que eres capaz de silenciar a todos los programas neuronales... ¡Yo que sé! De haber sabido que tú eras la pregunta y la respuesta, no me habría provocado la sordera.
Hoy afirmo, reafirmo y proclamo, que el cuerpo nunca te abandona, ¡te sigue a todas partes! Al menos el mío...
De haber sabido que me estabas hablando, no hubiera puesto tanto empeño en callarte. Conseguí aislarte, hasta me olvidé de ti.
Obstinado, perseverante, charlatán... Insensible a mi traición: lloraste, gritaste, pataleaste... Te hiciste rizos con mis neuronas, practicaste la jabalina con el hipotálamo, hiciste patinaje en mi corteza cerebral... Todo con tal de que te rescatara.
Y un día te vi, sólo tuve que buscar el original de la imagen reflejada. Escuché, comprendí y me hice cargo. Habías sobrevivido a la más completa negación.
De haber sabido que todo lo que viene de ti es fiable, que tienes un emisario con la respuesta acertada a cada situación; de haber sabido que vas por libre de opiniones y condicionamientos, que eres capaz de silenciar a todos los programas neuronales... ¡Yo que sé! De haber sabido que tú eras la pregunta y la respuesta, no me habría provocado la sordera.
Hoy afirmo, reafirmo y proclamo, que el cuerpo nunca te abandona, ¡te sigue a todas partes! Al menos el mío...
Eternamente cuarentón ...
No voy a ponerme a calcular cuántos años cumplirías hoy. El tiempo para ti ya no existe. Sólo nos queda el espacio que ocupaste con tu presencia.
No voy a caer en la costumbre de preguntar y preguntar ¿por qué así? ¿por qué tan pronto? Te fuiste y punto.
Pero sí voy a recordar que los veinticinco de enero siempre me sonaron a otra navidad. Pensar en ti es visualizar una sonrisa, siempre; que te acoge aunque esté a dimensiones de luz.
Cosas que nunca te dije: una vez reconocí tu risa en un cine abarrotado de gente... Y me encantó. Bueno hermano feliz cumpleluz. Para mi hoy es feliz cumpleparo, ya sabes, al final me atreví. Aunque no sé por qué me da que a ti todo esto no te sorprende.
Y es que últimamente no paras de hablarme. Es cierto, ahora no me molesta tanto.
No voy a caer en la costumbre de preguntar y preguntar ¿por qué así? ¿por qué tan pronto? Te fuiste y punto.
Pero sí voy a recordar que los veinticinco de enero siempre me sonaron a otra navidad. Pensar en ti es visualizar una sonrisa, siempre; que te acoge aunque esté a dimensiones de luz.
Cosas que nunca te dije: una vez reconocí tu risa en un cine abarrotado de gente... Y me encantó. Bueno hermano feliz cumpleluz. Para mi hoy es feliz cumpleparo, ya sabes, al final me atreví. Aunque no sé por qué me da que a ti todo esto no te sorprende.
Y es que últimamente no paras de hablarme. Es cierto, ahora no me molesta tanto.
Esto, eso, aquello ...
Este asunto de quedarme mientras me voy. La sorpresa en tu cara y en mi oído cuando te contesto que me voy a vivir, que no es por un tiempo. La tontería de dejar aquí el mejor colchón, para no usarlo, para cuando vuelva ¿para cuando vuelva...?
Esto de ir a despedirme y llegar a casa con croquetas caseras recién hechas, jamón recién cortado y bizcocho esponjoso ¿alimentar es sinónimo de amar?
El frío que me hiela los huesos y las ganas de pasarlo en una casa recién pintada. Esta sensación de irrealidad; de cajas, maletas y fecha de salida.
Los abrazos generosos desde otra óptica y otras hierbas. Tú, conductor asombroso que detienes el tiempo y me dejas sin palabras... ¿No habrás salido de un cuento?
Aquello de ir a buscar un número y te llame él. El hecho de proponer un cambio y que lo acepten en minutos... No sé ¿estaré viviendo mis días?
Este cerrar la puerta y abrir otra, pero pertenecer a ambas; para quedarme en la que entra luz. Vaciar los rincones tan usados y descubrir que había muchos más por usar. Adjudicar ubicación a un libro y no cambiarla en años...
Este quedarme mientras me voy, o irme mientras me quedo... O irme, sin más.
Esto de ir a despedirme y llegar a casa con croquetas caseras recién hechas, jamón recién cortado y bizcocho esponjoso ¿alimentar es sinónimo de amar?
El frío que me hiela los huesos y las ganas de pasarlo en una casa recién pintada. Esta sensación de irrealidad; de cajas, maletas y fecha de salida.
Los abrazos generosos desde otra óptica y otras hierbas. Tú, conductor asombroso que detienes el tiempo y me dejas sin palabras... ¿No habrás salido de un cuento?
Aquello de ir a buscar un número y te llame él. El hecho de proponer un cambio y que lo acepten en minutos... No sé ¿estaré viviendo mis días?
Este cerrar la puerta y abrir otra, pero pertenecer a ambas; para quedarme en la que entra luz. Vaciar los rincones tan usados y descubrir que había muchos más por usar. Adjudicar ubicación a un libro y no cambiarla en años...
Este quedarme mientras me voy, o irme mientras me quedo... O irme, sin más.
miércoles, 23 de enero de 2013
Busca en tu ombligo ...
¿Qué nos hacen de pequeños? Es evidente que nos hacen algo que anula todas, o muchas, de las capacidades que traemos innatas (rae: como nacido con la misma persona).
Yo creo que venimos con nuestro kit de herramientas particular para hacer de nuestra existencia algo bonito, pero con los años me doy cuenta de que nos pasamos la vida anhelando algo que no sabemos a qué responde. Por eso me pregunto si lo que buscamos tan desesperadamente es la memoria de lo que veníamos a ser. De ahí que nos miremos tanto el ombligo...
Y mientras bailaba (vale, a veces lo hago...) limpiando el baño, he caido en la cuenta de que son las vacunas. Y si no piensa en los niños de los países menos favorecidos. ¿Has visto cómo bailan, cómo sonríen? Eso es porque allí no les ponen vacunas.
Que sí, que llevan el ritmo en el cuerpo y tal, pero ¡yo también! ¡y tú! Que un niño feliz transmite, simplemente. Pero claro si te ponen una vacuna que te enferma, te atrofia y te paraliza... Se supone que nos inmuniza, ya te digo... Inmunizados de por vida al ritmo, a la alegría, a la expresión, a todo tipo de contacto... ¡Qué pena de mentes desarrolladas!
Las culturas que no se vacunan le cantan a la lluvia, al sol, a la cosecha; sonríen contínuamente, no conciben el sentido de propiedad, lo comparten todo. Celebran a los niños, a los adolescentes, a los adultos, a los ancianos... De todo hacen una fiesta, porque la vida es disfrute.
No se vacunan contra ningún tipo de contacto, simplemente viven adaptados al medio. No se rompen la cabeza por años pensando qué ser de mayor; permiten que su instinto florezca y le siguen. Se recuerdan que son cuerpo, mente y espíritu, sin anular ninguno de ellos.
No van muy tapados, el clima se lo permite, de acuerdo; pero yo creo que lo hacen para no identificarse demasiado con el atuendo y no perder de vista su ombligo. De ahí viene todo, de ahí vienes, de ahí vengo; y si queda algún resto de lo que nació conmigo seguro que está ahí.
Yo creo que venimos con nuestro kit de herramientas particular para hacer de nuestra existencia algo bonito, pero con los años me doy cuenta de que nos pasamos la vida anhelando algo que no sabemos a qué responde. Por eso me pregunto si lo que buscamos tan desesperadamente es la memoria de lo que veníamos a ser. De ahí que nos miremos tanto el ombligo...
Y mientras bailaba (vale, a veces lo hago...) limpiando el baño, he caido en la cuenta de que son las vacunas. Y si no piensa en los niños de los países menos favorecidos. ¿Has visto cómo bailan, cómo sonríen? Eso es porque allí no les ponen vacunas.
Que sí, que llevan el ritmo en el cuerpo y tal, pero ¡yo también! ¡y tú! Que un niño feliz transmite, simplemente. Pero claro si te ponen una vacuna que te enferma, te atrofia y te paraliza... Se supone que nos inmuniza, ya te digo... Inmunizados de por vida al ritmo, a la alegría, a la expresión, a todo tipo de contacto... ¡Qué pena de mentes desarrolladas!
Las culturas que no se vacunan le cantan a la lluvia, al sol, a la cosecha; sonríen contínuamente, no conciben el sentido de propiedad, lo comparten todo. Celebran a los niños, a los adolescentes, a los adultos, a los ancianos... De todo hacen una fiesta, porque la vida es disfrute.
No se vacunan contra ningún tipo de contacto, simplemente viven adaptados al medio. No se rompen la cabeza por años pensando qué ser de mayor; permiten que su instinto florezca y le siguen. Se recuerdan que son cuerpo, mente y espíritu, sin anular ninguno de ellos.
No van muy tapados, el clima se lo permite, de acuerdo; pero yo creo que lo hacen para no identificarse demasiado con el atuendo y no perder de vista su ombligo. De ahí viene todo, de ahí vienes, de ahí vengo; y si queda algún resto de lo que nació conmigo seguro que está ahí.
martes, 22 de enero de 2013
Empañados ...
Últimamente se me empañan mucho los ojos,
yo les dejo hacer.
Deben de estar viendo cosas que yo no veo,
una vida en paralelo.
Me traen emociones que no reconozco.
Siento,
como si les prestara mi cuerpo,
para mostrar su verdad,
mientras contemplo la cinta
de embalar.
Quizás limpian,
tal vez estén cansados.
¿Y si es que tienen mucho que decir?
Igual es que el brillo,
es su estado natural.
A veces los noto ausentes,
se van,
me dejan mirando objetos indiferentes,
al tiempo que derraman su savia,
sobre mi rostro.
Su visión es un anhelo,
que nunca alcanzo.
Sólo sé llorarlos,
y agradecer que alguna lágrima atrevida,
se deslice hasta mi oído,
para decirme:
si pudieras ver,
si pudieras ver.
lunes, 21 de enero de 2013
Algo más tarde de las doce ...
¿Normalidad fingida? Por unas horas me he creído que el tiempo se había detenido desde el último café. Al menos por hoy no me he sentido extraña entre cercanos. Mi nuevo atuendo está prendido sólo con alfileres; supongo que pinchan, quizá por eso no insisten en que me lo pruebe.
Es tarde, el lobo tiene hambre y yo no tengo sueño. Acabo de ver una peli de esas que te recuerdan todo de lo que careces, le he dado tres vueltas a todos los canales y al final he acabado delante de esta hoja en blanco. Supongo que soy una bocachanclas, hablo demasiado. Tengo necesidad de expresar, si hay un teclado a mano, que forma palabras, lo cuento todo.
Lo que no entiendo es cómo sigo apretando tanto la mandíbula mientras duermo. Hay algo que por alguna razón no consigo expresar. Me lo callo. A lo mejor lo que quiero es morder al lobo. Voy a ir a buscarle a su madriguera y me voy a meter en su boca; a ver quién muerde más.
Creo que sigo en el espacio de vida detenida, sin gravedad. Las ilusiones se me escapan, me toma mucho tiempo ralentizado volver a atraparlas, al menos no las pierdo de vista mientras flotan.
Sí, creo que es eso. Me he quedado sin gravedad, y todo cuanto soy y quiero ser flota a mi alrededor. Y cada día es todo un reto atrapar algo. Y pensarás ¿por qué no te deshaces de lo que te da gravedad? Pues en ello estoy, pero pesa de narices... Bueno, a días... Bueno, a veces.
Esto de haber sido maga en otra vida no me ha hecho ningún favor. Me aburre y se me hace interminable cualquier espera. Con lo fácil que era chascar los dedos...
No me han dicho nada al despedirse, no sé si entienden que es más definitivo de lo que pueden aceptar. Estabas muy guapa hoy, con mucha vitalidad. Luego llegará la quimio y te estropeará el peinado y te borrará el maquillaje... Pero estabas muy guapa hoy.
Es tarde, el lobo tiene hambre y yo no tengo sueño. Acabo de ver una peli de esas que te recuerdan todo de lo que careces, le he dado tres vueltas a todos los canales y al final he acabado delante de esta hoja en blanco. Supongo que soy una bocachanclas, hablo demasiado. Tengo necesidad de expresar, si hay un teclado a mano, que forma palabras, lo cuento todo.
Lo que no entiendo es cómo sigo apretando tanto la mandíbula mientras duermo. Hay algo que por alguna razón no consigo expresar. Me lo callo. A lo mejor lo que quiero es morder al lobo. Voy a ir a buscarle a su madriguera y me voy a meter en su boca; a ver quién muerde más.
Creo que sigo en el espacio de vida detenida, sin gravedad. Las ilusiones se me escapan, me toma mucho tiempo ralentizado volver a atraparlas, al menos no las pierdo de vista mientras flotan.
Sí, creo que es eso. Me he quedado sin gravedad, y todo cuanto soy y quiero ser flota a mi alrededor. Y cada día es todo un reto atrapar algo. Y pensarás ¿por qué no te deshaces de lo que te da gravedad? Pues en ello estoy, pero pesa de narices... Bueno, a días... Bueno, a veces.
Esto de haber sido maga en otra vida no me ha hecho ningún favor. Me aburre y se me hace interminable cualquier espera. Con lo fácil que era chascar los dedos...
No me han dicho nada al despedirse, no sé si entienden que es más definitivo de lo que pueden aceptar. Estabas muy guapa hoy, con mucha vitalidad. Luego llegará la quimio y te estropeará el peinado y te borrará el maquillaje... Pero estabas muy guapa hoy.
sábado, 19 de enero de 2013
Lobo ...
Yo lo sé. Otra cosa es que no quiera saberlo. Conozco tus juegos, te metes en mi eco, te apropias de mi voz, anulas mi voluntad. Aprovechas mi debilidad, apareces en los momentos de soledad y te instalas en mi oído. Hablas, imploras, convences...
Me pones la película una y otra vez, me cambias los protagonistas, y consigues confundirme de nuevo. Eres un lobo que no termina de comerme nunca. Siempre con hambre, siempre perdonándome la vida... ¡Pues cómeme de una puñetera vez!
No sé qué hacer contigo; si luchar y que gane el mejor, si abrazarte y esperar a que me salgan colmillos, o correr sin parar para que no puedas alcanzarme... Pero siempre lo haces.
Me jodes la vida, me dejas vivir un tiempo y cuando menos lo espero me atacas. ¡Mírame! Llevo la marca de tus garras hasta en el alma.
¿Cómo acabo contigo? ¿Te integro y te dejo salir sólo en noches de luna llena? ¿Me aíslo en el bosque? ¿Desconfío de todos los corderos? ¿Te invento un cuento para que te quedes en él?
A esta historia lo que le falta es un final; un colorín colorado que me proclame vencedora al tiempo que te evaporas. Quizá tú también estés harto de repetir y repetir. Quizá mi única posibilidad para acabar contigo, sea inventar un final.
Quizá eso sí sea capaz de hacerlo...
Me pones la película una y otra vez, me cambias los protagonistas, y consigues confundirme de nuevo. Eres un lobo que no termina de comerme nunca. Siempre con hambre, siempre perdonándome la vida... ¡Pues cómeme de una puñetera vez!
No sé qué hacer contigo; si luchar y que gane el mejor, si abrazarte y esperar a que me salgan colmillos, o correr sin parar para que no puedas alcanzarme... Pero siempre lo haces.
Me jodes la vida, me dejas vivir un tiempo y cuando menos lo espero me atacas. ¡Mírame! Llevo la marca de tus garras hasta en el alma.
¿Cómo acabo contigo? ¿Te integro y te dejo salir sólo en noches de luna llena? ¿Me aíslo en el bosque? ¿Desconfío de todos los corderos? ¿Te invento un cuento para que te quedes en él?
A esta historia lo que le falta es un final; un colorín colorado que me proclame vencedora al tiempo que te evaporas. Quizá tú también estés harto de repetir y repetir. Quizá mi única posibilidad para acabar contigo, sea inventar un final.
Quizá eso sí sea capaz de hacerlo...
viernes, 18 de enero de 2013
Ni siquiera sé qué ocasiones van a llegar a mi vida y pretendo tener el objeto idóneo preparado ya. Dios, se trata de soltar, de empezar... No de abandonar ni traicionar.
Se trata de exponerse, de dejar espacio a la aventura, a la sorpresa. Se trata de crear, no de hacer extensiones de lo conocido.
Se trata de lo básico... ¡Joder! ¿Y eso qué es?
Pues lo básico es tu decisión nena. Y eso ya lo tienes.
¿No ves? Has sido incapaz de meter ni una sola de tus tazas "indispensables" en la caja correspondiente. Tú déjale la mudanza a las cosas, que ellas decidan.
Se trata de exponerse, de dejar espacio a la aventura, a la sorpresa. Se trata de crear, no de hacer extensiones de lo conocido.
Se trata de lo básico... ¡Joder! ¿Y eso qué es?
Pues lo básico es tu decisión nena. Y eso ya lo tienes.
¿No ves? Has sido incapaz de meter ni una sola de tus tazas "indispensables" en la caja correspondiente. Tú déjale la mudanza a las cosas, que ellas decidan.
Mientras se enfría ...
¿Qué hace que te fijes en esa persona? ¿Qué ves en ella que te imanta?
¿Qué circuitos se activan? ¿La miras a ella o es a ti a quién ves?
¿Es ella quien te voltea la vida, o eres tú quien se voltea la suya?
¿Corres a su encuentro para dárselo todo?¿O por el contrario sientes que si no es en su presencia eres incapaz de dártelo a ti?
Quizás esa persona sea una excusa para poder, por fin, mostrar todas tus caras. Sentir que no te da miedo lo que pueda encontrar, es perdértelo a ti mismo.
La mañana está gris y el té demasiado caliente.
¿Qué circuitos se activan? ¿La miras a ella o es a ti a quién ves?
¿Es ella quien te voltea la vida, o eres tú quien se voltea la suya?
¿Corres a su encuentro para dárselo todo?¿O por el contrario sientes que si no es en su presencia eres incapaz de dártelo a ti?
Quizás esa persona sea una excusa para poder, por fin, mostrar todas tus caras. Sentir que no te da miedo lo que pueda encontrar, es perdértelo a ti mismo.
La mañana está gris y el té demasiado caliente.
jueves, 17 de enero de 2013
Para ti, para vosotros ...
Con el tiempo vas llenando tus días de costumbres. Me gustaba ir a la misma panadería por charlar un poquito con Esther; dos palabras hoy, una frase mañana, y un día una conversación. Pero siempre un: "me alegro de verte".
Convertí también en costumbre ir al menos una vez al mes a tratar mi cuerpo. De eso se encarga Nines-reflex, que es como la tengo en mis contactos. Nadie le entiende como ella, a veces mucho mejor que yo misma. Es impagable pasar una hora abandonada al cuidado del tacto y a la música, mientras en un breve espacio de tiempo eres tú quien se ocupa de él.
Me gusta el silencio que se respira en tu herbolario, Roberto. A veces casi siento que profano tu espacio con mi voz. Es como una extensión tuya: lento, suave, callado, cálido... No olvides quedarte corto con la meditación, a ti el mono te sienta genial.
Tantas costumbres que me han regalado encuentros... Y tantos encuentros han hecho una costumbre...
Quizá no estéis entre mis más cercanos, esos de andar por casa y por los bares; pero no quiero irme sin daros un abrazo. No puedo nombrar a veinticuatro años de mostrador, a unos pocos de clase de inglés, a uno sólo de Uned (Rosa, te debo mi aprobado)... ¿Cómo hago esto sin que duela?
Con el tiempo, vas eligiendo tu propia familia de vida. La mía es bien bonita. Mis amigas del alma, las que estos días os alegráis tanto por mi decisión de marcharme. No voy a pensar en lo que vosotras sentiréis y sentís; ni siquiera puedo expresar lo mío. Estamos aquí y seguimos juntas, nos acompañamos en la vida sin ningún contrato eclesiástico ni judicial. Nos queremos en libertad, desde el sosiego que da la confianza de tenernos.
¡Ay, que no me sale expresar! En todos los casos se me quedan cortas, cortísimas las palabras amiga, hermana, confidente...
Nines, tú no has nacido para estar triste, asi que ni se te ocurra dejar de sonreir.
Vicky, tú has venido aquí a comerte la vida, por favor no abandones tus sueños... (Jamaica ;-) )
Rosa, líate el poncho a la cabeza y ponte a bailar...
Vale, no puedo hacerlo, no os puedo seguir nombrando. No estáis todos los que sois, y sois tantos que si sigo me rompo. Quizá algún día me atreva a compartiros, a cada uno, en un post. Ahora, por el momento, os quiero profundamente.
Me ha salido un poco chungo el homenaje, eso me pasa por querer poner palabras a lo intangible.
Por cierto Helena, me voy a vivir contigo a Barna, me alejo un poco de toda esta gente, pero vendrán a visitarme, así que hazles un hueco.
Os espero en la casa azul.
Convertí también en costumbre ir al menos una vez al mes a tratar mi cuerpo. De eso se encarga Nines-reflex, que es como la tengo en mis contactos. Nadie le entiende como ella, a veces mucho mejor que yo misma. Es impagable pasar una hora abandonada al cuidado del tacto y a la música, mientras en un breve espacio de tiempo eres tú quien se ocupa de él.
Me gusta el silencio que se respira en tu herbolario, Roberto. A veces casi siento que profano tu espacio con mi voz. Es como una extensión tuya: lento, suave, callado, cálido... No olvides quedarte corto con la meditación, a ti el mono te sienta genial.
Tantas costumbres que me han regalado encuentros... Y tantos encuentros han hecho una costumbre...
Quizá no estéis entre mis más cercanos, esos de andar por casa y por los bares; pero no quiero irme sin daros un abrazo. No puedo nombrar a veinticuatro años de mostrador, a unos pocos de clase de inglés, a uno sólo de Uned (Rosa, te debo mi aprobado)... ¿Cómo hago esto sin que duela?
Con el tiempo, vas eligiendo tu propia familia de vida. La mía es bien bonita. Mis amigas del alma, las que estos días os alegráis tanto por mi decisión de marcharme. No voy a pensar en lo que vosotras sentiréis y sentís; ni siquiera puedo expresar lo mío. Estamos aquí y seguimos juntas, nos acompañamos en la vida sin ningún contrato eclesiástico ni judicial. Nos queremos en libertad, desde el sosiego que da la confianza de tenernos.
¡Ay, que no me sale expresar! En todos los casos se me quedan cortas, cortísimas las palabras amiga, hermana, confidente...
Nines, tú no has nacido para estar triste, asi que ni se te ocurra dejar de sonreir.
Vicky, tú has venido aquí a comerte la vida, por favor no abandones tus sueños... (Jamaica ;-) )
Rosa, líate el poncho a la cabeza y ponte a bailar...
Vale, no puedo hacerlo, no os puedo seguir nombrando. No estáis todos los que sois, y sois tantos que si sigo me rompo. Quizá algún día me atreva a compartiros, a cada uno, en un post. Ahora, por el momento, os quiero profundamente.
Me ha salido un poco chungo el homenaje, eso me pasa por querer poner palabras a lo intangible.
Por cierto Helena, me voy a vivir contigo a Barna, me alejo un poco de toda esta gente, pero vendrán a visitarme, así que hazles un hueco.
Os espero en la casa azul.
miércoles, 16 de enero de 2013
Reacción en cadena ...
Si no fuera porque me espera una casa vacía, cerraría la puerta y lo dejaría todo dentro. Por alguna razón se me está haciendo cuesta arriba el ponerme a seleccionar y embalar. Al fin y al cabo todo forma parte de esta vieja piel que estoy soltando.
Quizá sea más fácil dejar el pasado intacto, sin tener que realizar el doloroso ejercicio de elegir. Ni descartar demasiado ni llevar en exceso. O por el contrario dejarlo todo es algo así como saber que tienes un lugar donde volver, donde nada ha cambiado y todo te espera.
¡Tantas presencias en cada objeto! Observadores de lealtades o traiciones; vigilantes y expectantes desde su silenciosa crítica, a la espera del veredicto. Aún desde su inmovilidad sentiré su súplica para no ser abandonados.
Sólo moví una ficha y la reacción en cadena ha sido tan inevitable como vertiginosa. Siento como si estuviera dejando a mis padres por primera vez (aunque han sido ellos los que me han dejado). Igual sin darme cuenta convertí mi casa en una extensión de la de ellos. Me traje a todo el mundo. Aquí está su presencia porque aquí los he llorado, los he culpado y los he extrañado hasta decir basta. Tengo hermanas en cortinas, cazuelas, tazas; hermanos en marcos, licores, cuchillos. Amigas en libros, recuerdos, fotos... Cuñados en persianas y cuñadas en cuadros colgados. Tengo sobrinos de comunión y licenciados. Álbumes llenos de instantes, libros que pesan horas, cuadernos pensantes, música confidente... ¿Por dónde empiezo?
Me llevaré lo que menos me pese, lo que más me aligere el alma. Eso supone reconocer con cuánta carga extra he caminado; supone darme de bofetadas con toda esta gente y quedar en paz.
Al menos ahora ya sé qué filtro aplicar.
Quizá sea más fácil dejar el pasado intacto, sin tener que realizar el doloroso ejercicio de elegir. Ni descartar demasiado ni llevar en exceso. O por el contrario dejarlo todo es algo así como saber que tienes un lugar donde volver, donde nada ha cambiado y todo te espera.
¡Tantas presencias en cada objeto! Observadores de lealtades o traiciones; vigilantes y expectantes desde su silenciosa crítica, a la espera del veredicto. Aún desde su inmovilidad sentiré su súplica para no ser abandonados.
Sólo moví una ficha y la reacción en cadena ha sido tan inevitable como vertiginosa. Siento como si estuviera dejando a mis padres por primera vez (aunque han sido ellos los que me han dejado). Igual sin darme cuenta convertí mi casa en una extensión de la de ellos. Me traje a todo el mundo. Aquí está su presencia porque aquí los he llorado, los he culpado y los he extrañado hasta decir basta. Tengo hermanas en cortinas, cazuelas, tazas; hermanos en marcos, licores, cuchillos. Amigas en libros, recuerdos, fotos... Cuñados en persianas y cuñadas en cuadros colgados. Tengo sobrinos de comunión y licenciados. Álbumes llenos de instantes, libros que pesan horas, cuadernos pensantes, música confidente... ¿Por dónde empiezo?
Me llevaré lo que menos me pese, lo que más me aligere el alma. Eso supone reconocer con cuánta carga extra he caminado; supone darme de bofetadas con toda esta gente y quedar en paz.
Al menos ahora ya sé qué filtro aplicar.
martes, 15 de enero de 2013
En blanco ...
Soy una hoja en blanco. Igual me puedo llenar de letras como de dibujos de colores. Puedo pintar nubes en las que observar o prados de hierba fresca y verde para pisar.
Me da para imaginar mundos de yupi, de Pocahontas, de Blancanieves; incluso para inventar teorías a lo Virginie Despentes.
Puedo relatar historias o ir a vivirlas al mercado. Montar un poblado indio en el jardín de la casa azul o llenarlo de gallinas y acelgas. Diseñar cabañas del lejano oeste o contemplar el universo desde un balancín.
Quizá pisar uvas para deleitarme con sus caldos. Aprender el arte de las hierbas o vender zapatos.
De momento soy una hoja en blanco llena de posibilidades. Es tan reconfortante sentir que no hay tachones...
Me da para imaginar mundos de yupi, de Pocahontas, de Blancanieves; incluso para inventar teorías a lo Virginie Despentes.
Puedo relatar historias o ir a vivirlas al mercado. Montar un poblado indio en el jardín de la casa azul o llenarlo de gallinas y acelgas. Diseñar cabañas del lejano oeste o contemplar el universo desde un balancín.
Quizá pisar uvas para deleitarme con sus caldos. Aprender el arte de las hierbas o vender zapatos.
De momento soy una hoja en blanco llena de posibilidades. Es tan reconfortante sentir que no hay tachones...
lunes, 14 de enero de 2013
Palabra: metal de la voz ...
Mi alma a veces me trae palabras extrañas. Fue toda una sorpresa escuchar el sonido en mi boca. No tengo explicación, ni la busco. Simplemente un día llegaron. Me maravilla más la cadencia del sonido y mi capacidad para pronunciarlas largo rato. Parecen antiguas. Mi mente es incapaz de interpretarlas, pero mi alma no lo necesita. Cuando las pronuncio me invade una sensación de certeza, de creación... Suenan a plegaria, sin embargo siento que al pronunciarlas me expando.
Somos sonido. Somos Verbo. Al pronunciarnos creamos o destruimos. Decimos en todo momento lo que queremos decir, incluso cuando cometemos el riesgo de decirlo a destiempo. Quizá las palabras no se queden con nosotros, pero sí el efecto que nos han causado. Tienen mucho poder, pueden sacarnos del fango en un clic, como hundirnos de por vida.
Cada vez que comenzamos una frase con un "no", ya nos estamos negando. Otra cosa es hacer de un "no" toda una frase: esa sí es toda una afirmación.
La mente piensa; el alma pronuncia. Hoy he sentido la necesidad de abandonarme a estas palabras que traen sonidos extraños, con la seguridad de que ellas saben. Quizá desde ahí pueda empezar a decir lo que siento mientras hago lo que digo.
Somos sonido. Somos Verbo. Al pronunciarnos creamos o destruimos. Decimos en todo momento lo que queremos decir, incluso cuando cometemos el riesgo de decirlo a destiempo. Quizá las palabras no se queden con nosotros, pero sí el efecto que nos han causado. Tienen mucho poder, pueden sacarnos del fango en un clic, como hundirnos de por vida.
Cada vez que comenzamos una frase con un "no", ya nos estamos negando. Otra cosa es hacer de un "no" toda una frase: esa sí es toda una afirmación.
La mente piensa; el alma pronuncia. Hoy he sentido la necesidad de abandonarme a estas palabras que traen sonidos extraños, con la seguridad de que ellas saben. Quizá desde ahí pueda empezar a decir lo que siento mientras hago lo que digo.
sábado, 12 de enero de 2013
Ya no quiero ...
Ya no puedo hacer otra cosa que ser la poesía que brota de mi esencia. Sonreírle a la vida cada mañana, mientras permito que el sol acaricie mi cara a través de la ventana de mi cocina. Comprobar que mis protectores siguen conmigo en la barandilla de mi balcón.
Ya no puedo hacer otra cosa que emocionarme hasta la médula si un niño corre a mi encuentro y se deja envolver en mi abrazo... Y yo en el de él.
Ya no le puedo poner otro color a mi mirada que no sea el verde de mis ojos. Esos al que un día un poeta cantó:
" Ojos
que traspasarán presencias.
Presencias
como espesuras de niebla
más allá de los ojos
Ojos,
levemente ojos." (A Yolanda) Miguel Ángel, 10 de Mayo/85.
Ya sólo puedo decirme sí. Tengo mi propia visión de la vida, y me empeñaba en vivir con la graduación de otros.
Yo veo el aura de mi lámpara azul y sé que es naranja. Si entra una avispa en mi cocina, la pido por favor que se marche porque si no voy a tener que matarla... Y se va. Cuando riego las plantas de mi casa, permito que sean ellas las que me acaricien y me enseñen el secreto de lo simple. Hablo con mi cuerpo, le abrazo, le beso, le pido perdón por ponerle a prueba, y le doy las gracias por permanecer sano.
Subo a Sonsoles para reunirme con mi árbol genealógico en mi banco favorito, mientras hablo con ellos para contarles lo que siento.
Me gusta desayunar desnudando el alma a dos manos. En verdad traspaso presencias y las pongo en contacto. Creo en la magia. Saludo a los duendes y hadas cuando camino por el Soto. Espero con emoción el día que decidan hacerse visibles para mi...
Ya no puedo hacer otra cosa que dejarme Ser... Y dejarme Ver.
viernes, 11 de enero de 2013
¿Esto quién lo maneja... ?
Yo no sé hasta qué punto podemos ser nosotros mismos. Porque a ver, si esto de la vida se trata de una proyección, en la que tú diriges la trama y eliges los personajes, es hasta lícito que quieras vestirlos y dotarlos de la personalidad que a ti te conviene que tengan ¿no? Al fin y al cabo eres tú quien imagina/crea tu vida... O eso dicen.
Vale, es sarcasmo puro. Es sólo que estoy intentando darme una explicación de por qué tenemos tanto vicio de manejar al de enfrente a nuestra medida.
Si no te gusta mi pelo, ni mi forma de vestir, si me estoy tomando demasiadas libertades a la hora de tomar decisiones que no están en tu guión; si no como adecuadamente según tu punto de vista y tus gustos, si salgo con gente que me confunde... ¿Esto cómo va? Como es tu película y has decidido que yo actúe en ella ¿soy una simple marioneta que aprende guiones? O por el contrario tengo vida propia, pero tú me puedes rectificar a tu antojo. En serio ¿cómo va?
Porque claro, si yo estoy en tu peli y tú en la mía, lo de los guiones va a ser imposible... Entonces, ¿improvisamos? Tú aceptas que aparezca cada día con nuevo look e ideas diferentes, mientras yo respeto tu manera de vivir. O mejor, nos respetamos y aceptamos un guión diferente cada día ¿te parece?
Mira ¿sabes qué? Que a ver si nos mandan el guión para entender esta peli porque aquí no se sabe quién dirige ni quién escribe... ¿Nos vamos de cañas mientras?
Infracción ...
Se me ha ido el buen rollo. Ha venido a verme un hombre de amarillo y azul con una notificación. ¡He cometido una infracción! ¡Había cámaras vigilándome! Ni siquiera sé de qué me hablan y en qué momento ha sucedido. Esto fue a finales del mes de noviembre en Barcelona. Mal rollito sí,sí. Considerando que me voy a mudar allí y que yo veo señales en todas partes.
Parece ser que en algún momento nos metimos por dirección prohibida ¿? ¡Pero si el coche se pasó los dos días metido en un parking!
Me temo que no va a ser la última entonces. Porque la otra rubia y yo no hacemos otra cosa que ir contracorriente y desafiando a las direcciones obligatorias. El sistema nos tiene vigiladas, han saltado las alarmas. Pues van a petar, porque nos estamos cargando el manual de circulación de gente bien y obediente con las instituciones, el clero, los clanes, rebaños y otras familias.
Textualmente la multa dice: "No obedecer señal circulación prohibida" Ni una puñetera palabra positiva...
Pues ya tengo una mancha en mi expediente ¡Wow! ¡No sé si voy a ser capaz de vivir con ello! Ale me voy a pagarla, que son tan generosos que me perdonan la mitad si voy prontito. Qué buena gente ¿eh? No sé por qué nos cabreamos tanto, si total ellos quieren lo mejor para nosotros. Nos organizan todo para que no tengamos que pensar y no nos llevemos el mal rato de equivocarnos.
jueves, 10 de enero de 2013
Compás de espera ...
Hoy por fin he sido capaz de enfrentarme a la báscula. Confieso que sólo lo he hecho porque me sentía más ligera. No ha sido muy dramático, como unos tres despistes. El hecho es que hoy podía relativizarlo y hacerme cargo del resultado. De haberlo hecho antes, me hubiera generado mucho más desánimo.
Es importante respetarse los tiempos. Tengo mil cosas por hacer, pero mi cuerpo no me sigue. El compás de espera me ha provocado una ligera parálisis que me afecta a la acción, a la escritura y a la voz.
Estoy en ese espacio de tiempo de vida interrumpida. Tendré que permitirme la parálisis hasta que el semáforo se ponga en verde.
Realmente no sé si la parálisis me la provoca el compás de espera o la cantidad de semáforos en rojo que me rodean. Resulta casi ilusorio esperar que alguno se ponga en verde.
Aún así, desde este breve espacio en que no estoy, lo espero todo. Y en todos los colores.
Es importante respetarse los tiempos. Tengo mil cosas por hacer, pero mi cuerpo no me sigue. El compás de espera me ha provocado una ligera parálisis que me afecta a la acción, a la escritura y a la voz.
Estoy en ese espacio de tiempo de vida interrumpida. Tendré que permitirme la parálisis hasta que el semáforo se ponga en verde.
Realmente no sé si la parálisis me la provoca el compás de espera o la cantidad de semáforos en rojo que me rodean. Resulta casi ilusorio esperar que alguno se ponga en verde.
Aún así, desde este breve espacio en que no estoy, lo espero todo. Y en todos los colores.
miércoles, 9 de enero de 2013
Amarás al prójimo como a ti mismo. Eso dice este mandamiento que resume los otros diez. Lo que me lleva a pensar que hay pocos prójimos amados.
¿Me amo a mi misma sobre todas las cosas? Ni de coña. Es tan erróneo el concepto de amor al prójimo, que confundimos amor con anulación.
La tendencia a organizar la vida a ese prójimo que dices amar es tan irresistible que perdemos el contacto con el respeto y la aceptación.
Podría desarrollar toda una teoría al respecto, sólo sería una teoría más. Hay algo que me gustaría no olvidar cuando sienta que yo sé más de tu vida que tú mismo, y es que aún en el caso de que siguieras mis consejos y tomaras decisiones ajenas, quien se va a quedar en tu vida vas a ser tú, no yo.
lunes, 7 de enero de 2013
domingo, 6 de enero de 2013
sábado, 5 de enero de 2013
Mirando al cielo ...
Queridos Reyes Magos:
Ni he retrocedido a mi infancia ni vivo en un cuento de hadas. Quizá saberos en camino me ha contagiado, no lo sé. El caso es que empiezo a sentir emoción. También vosotros emprendísteis un camino sólo por el brillo de una estrella. Quiero pensar que seguíais vuestra propia estrella para honrar a vuestro niño interior. Por eso le cubrísteis de oro y de magia, envuelto en aromas de incienso y mirra.
Quizá se trate de eso, de honrar a mi niña interior. La que sabe, la que más cercana está de mi esencia. Esa niña que mira todo con asombro y emoción. Para la que todo es una nueva aventura. Sin dar nada por hecho, sin ideas preconcebidas. Descubriendo la vida a cada paso, a cada encuentro. La que se despierta con la ilusión porque ya es de día, y la que se queda con la boca abierta por tanto regalo sorpresa.
Esta niña mía siempre fue muy creativa con sus fantasías. Las tenía a todas horas. Inventaba, imaginaba, visualizaba, creaba historias... Tenía todo un mundo ahí dentro.
Así que queridos Reyes Magos, además de todo lo que os pido detallado en la carta escrita a mano, descubridme la magia con la que poner brillo a mi estrella, para después seguirla.
Ni he retrocedido a mi infancia ni vivo en un cuento de hadas. Quizá saberos en camino me ha contagiado, no lo sé. El caso es que empiezo a sentir emoción. También vosotros emprendísteis un camino sólo por el brillo de una estrella. Quiero pensar que seguíais vuestra propia estrella para honrar a vuestro niño interior. Por eso le cubrísteis de oro y de magia, envuelto en aromas de incienso y mirra.
Quizá se trate de eso, de honrar a mi niña interior. La que sabe, la que más cercana está de mi esencia. Esa niña que mira todo con asombro y emoción. Para la que todo es una nueva aventura. Sin dar nada por hecho, sin ideas preconcebidas. Descubriendo la vida a cada paso, a cada encuentro. La que se despierta con la ilusión porque ya es de día, y la que se queda con la boca abierta por tanto regalo sorpresa.
Esta niña mía siempre fue muy creativa con sus fantasías. Las tenía a todas horas. Inventaba, imaginaba, visualizaba, creaba historias... Tenía todo un mundo ahí dentro.
Así que queridos Reyes Magos, además de todo lo que os pido detallado en la carta escrita a mano, descubridme la magia con la que poner brillo a mi estrella, para después seguirla.
viernes, 4 de enero de 2013
Bajo el sol de Barna ...
Desde que vi por primera vez la película "Bajo el sol de la Toscana", supe que yo podría ser la protagonista. La he visto como tres o cuatro veces más, se podría decir que de toda la gente que se reinventa en la pantalla, esta es sin duda mi favorita.
Una mujer adulta que se va de vacaciones, compra una villa italiana en la Toscana y forma una familia atípica. Ah, y además escribe. Vamos, una puta loca que comete la mayor locura de su vida, se enamora del italiano equivocado, la casa es una ruina y sin querer va adoptando a los obreros de la reforma.
Pero jamás regresa. La reforma acaba y sin saber cómo, su vida se ha llenado de vida. Ha conseguido tener su atípica, original y nada convencional familia, pero es la suya.
Yo ya tengo la escena, mi mesa está casi llena. Espero que los asientos vacíos se ocupen en breve. Me quedan unos pequeños detalles como es la casa y que se vendan mis libros... Pequeños detalles no más. Y hasta que no se vendan mis libros, no llegará el lector ávido por conseguir que le firme mi último éxito y si no viene, no se enamora de mi... Bueno, creo que esa parte la puedo cambiar. Puede ser el dueño de la viña de al lado, que casualmente al pasar por mi casa, tiene un pequeño percance con el coche. Con una rueda, por ejemplo. En su intento por demostrar su valía, se pone hasta arriba de grasa, estropeando su impoluta camisa blanca, que sin más remedio tiene que quitarse mientras le ofrezco mi baño para que pueda lavarse y... El resto os lo cuento cuando se haya secado la camisa.
En definitiva, que estreno vida. Dos putas locas que van a osar vivir como quieren vivir, en medio del caos, de la crisis, de la incomprensión, de los juicios...
Menos mal que lo de las hogueras ya no se lleva. Por mucho menos quemaban brujas.
Por cierto, si te apuntas, la mesa va a ser tamaño xxl, para que siempre tengas un sitio.
Una mujer adulta que se va de vacaciones, compra una villa italiana en la Toscana y forma una familia atípica. Ah, y además escribe. Vamos, una puta loca que comete la mayor locura de su vida, se enamora del italiano equivocado, la casa es una ruina y sin querer va adoptando a los obreros de la reforma.
Pero jamás regresa. La reforma acaba y sin saber cómo, su vida se ha llenado de vida. Ha conseguido tener su atípica, original y nada convencional familia, pero es la suya.
Yo ya tengo la escena, mi mesa está casi llena. Espero que los asientos vacíos se ocupen en breve. Me quedan unos pequeños detalles como es la casa y que se vendan mis libros... Pequeños detalles no más. Y hasta que no se vendan mis libros, no llegará el lector ávido por conseguir que le firme mi último éxito y si no viene, no se enamora de mi... Bueno, creo que esa parte la puedo cambiar. Puede ser el dueño de la viña de al lado, que casualmente al pasar por mi casa, tiene un pequeño percance con el coche. Con una rueda, por ejemplo. En su intento por demostrar su valía, se pone hasta arriba de grasa, estropeando su impoluta camisa blanca, que sin más remedio tiene que quitarse mientras le ofrezco mi baño para que pueda lavarse y... El resto os lo cuento cuando se haya secado la camisa.
En definitiva, que estreno vida. Dos putas locas que van a osar vivir como quieren vivir, en medio del caos, de la crisis, de la incomprensión, de los juicios...
Menos mal que lo de las hogueras ya no se lleva. Por mucho menos quemaban brujas.
Por cierto, si te apuntas, la mesa va a ser tamaño xxl, para que siempre tengas un sitio.
jueves, 3 de enero de 2013
D.D. Parte 2 ...
Pretendía que no os afectara la onda expansiva. Y entiendo que si sueltas una bomba, lo menos que te puede pasar es que te desequilibre.
Están llegando. Los abrazos. Es mi impaciencia ante los procesos. Me he lanzado al vacío, es normal el susto. No puedo daros razones de peso que os alivien. Tenía que hacerlo, tenía que atreverme. De no haberlo hecho, no me lo habría perdonado nunca y caminaría mis días como un espectro.
Sé que el momento actual se vive desde el miedo, puede parecer una locura aún en tiempos de bonanza. Renunciar a un trabajo "estable" es como echarle un pulso a la cordura, pero no me quedaba otra. Era el momento y la coyuntura perfecta para mi.
Yo me siento fuerte, no me arrepiento ni un ápice. Tengo todo un abanico de posibilidades ante mi. Si sigues tu camino, todo lo que necesitas te va llegando, no tengo duda.
Mi plan es realizar un proyecto compartido, romper nueces a cuatro manos. Si puedo escoger, me quedo contigo, pero si no estás, seguiré estando conmigo. La necesidad de cambio es mía, tengo las herramientas y la fuerza para salir al mundo y conquistarlo.
Y no sé por qué me vienen estos versos de Teresa a la mente: "... No me mueve mi Dios para quererte, el cielo que me tienes prometido.." Ahí los dejo.
Tengo las riendas, hay un camino... Pues a explorar.
Están llegando. Los abrazos. Es mi impaciencia ante los procesos. Me he lanzado al vacío, es normal el susto. No puedo daros razones de peso que os alivien. Tenía que hacerlo, tenía que atreverme. De no haberlo hecho, no me lo habría perdonado nunca y caminaría mis días como un espectro.
Sé que el momento actual se vive desde el miedo, puede parecer una locura aún en tiempos de bonanza. Renunciar a un trabajo "estable" es como echarle un pulso a la cordura, pero no me quedaba otra. Era el momento y la coyuntura perfecta para mi.
Yo me siento fuerte, no me arrepiento ni un ápice. Tengo todo un abanico de posibilidades ante mi. Si sigues tu camino, todo lo que necesitas te va llegando, no tengo duda.
Mi plan es realizar un proyecto compartido, romper nueces a cuatro manos. Si puedo escoger, me quedo contigo, pero si no estás, seguiré estando conmigo. La necesidad de cambio es mía, tengo las herramientas y la fuerza para salir al mundo y conquistarlo.
Y no sé por qué me vienen estos versos de Teresa a la mente: "... No me mueve mi Dios para quererte, el cielo que me tienes prometido.." Ahí los dejo.
Tengo las riendas, hay un camino... Pues a explorar.
miércoles, 2 de enero de 2013
Determinada determinación ...
Al final sólo estás tú y tu paz.
Tomar una decisión es quedarte sola con ella. No es cierto eso de que la familia siempre está. Deberían revisarse este tipo de creencias. Al clan le gusta saber que lo necesitas, que tu debilidad no importa, porque para eso están ellos, para sostener tus errores, tus equivocaciones, tus dolencias...
Pero si tomas una decisión desde el atrevimiento... ¿Dónde está? Porque quizá, yo ahora necesite que estéis. No me ha ocurrido ninguna desgracia ni he provocado un seísmo. Sólo he tomado una decisión. Me estoy dando una oportunidad desde la madurez y el respeto hacia mí misma.
¿Se necesita una cama de hospital para poder sentir vuestro apoyo? Ese abrazo que tenéis guardado para ocasiones extremas me lo podíais dar ahora. Entiendo vuestro miedo, ¡más grande que el mío no puede ser! Y yo le he encarado. Aquí estoy, a solas con él. Mordiéndome a todas horas, pero sabiéndome capaz, sino de vencerlo, al menos de poder vivir con él.
Al final sólo estoy yo. Como era en un principio, ahora y siempre.
Tomar una decisión es quedarte sola con ella. No es cierto eso de que la familia siempre está. Deberían revisarse este tipo de creencias. Al clan le gusta saber que lo necesitas, que tu debilidad no importa, porque para eso están ellos, para sostener tus errores, tus equivocaciones, tus dolencias...
Pero si tomas una decisión desde el atrevimiento... ¿Dónde está? Porque quizá, yo ahora necesite que estéis. No me ha ocurrido ninguna desgracia ni he provocado un seísmo. Sólo he tomado una decisión. Me estoy dando una oportunidad desde la madurez y el respeto hacia mí misma.
¿Se necesita una cama de hospital para poder sentir vuestro apoyo? Ese abrazo que tenéis guardado para ocasiones extremas me lo podíais dar ahora. Entiendo vuestro miedo, ¡más grande que el mío no puede ser! Y yo le he encarado. Aquí estoy, a solas con él. Mordiéndome a todas horas, pero sabiéndome capaz, sino de vencerlo, al menos de poder vivir con él.
Al final sólo estoy yo. Como era en un principio, ahora y siempre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)












