Este asunto de quedarme mientras me voy. La sorpresa en tu cara y en mi oído cuando te contesto que me voy a vivir, que no es por un tiempo. La tontería de dejar aquí el mejor colchón, para no usarlo, para cuando vuelva ¿para cuando vuelva...?
Esto de ir a despedirme y llegar a casa con croquetas caseras recién hechas, jamón recién cortado y bizcocho esponjoso ¿alimentar es sinónimo de amar?
El frío que me hiela los huesos y las ganas de pasarlo en una casa recién pintada. Esta sensación de irrealidad; de cajas, maletas y fecha de salida.
Los abrazos generosos desde otra óptica y otras hierbas. Tú, conductor asombroso que detienes el tiempo y me dejas sin palabras... ¿No habrás salido de un cuento?
Aquello de ir a buscar un número y te llame él. El hecho de proponer un cambio y que lo acepten en minutos... No sé ¿estaré viviendo mis días?
Este cerrar la puerta y abrir otra, pero pertenecer a ambas; para quedarme en la que entra luz. Vaciar los rincones tan usados y descubrir que había muchos más por usar. Adjudicar ubicación a un libro y no cambiarla en años...
Este quedarme mientras me voy, o irme mientras me quedo... O irme, sin más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario