Desde que vi por primera vez la película "Bajo el sol de la Toscana", supe que yo podría ser la protagonista. La he visto como tres o cuatro veces más, se podría decir que de toda la gente que se reinventa en la pantalla, esta es sin duda mi favorita.
Una mujer adulta que se va de vacaciones, compra una villa italiana en la Toscana y forma una familia atípica. Ah, y además escribe. Vamos, una puta loca que comete la mayor locura de su vida, se enamora del italiano equivocado, la casa es una ruina y sin querer va adoptando a los obreros de la reforma.
Pero jamás regresa. La reforma acaba y sin saber cómo, su vida se ha llenado de vida. Ha conseguido tener su atípica, original y nada convencional familia, pero es la suya.
Yo ya tengo la escena, mi mesa está casi llena. Espero que los asientos vacíos se ocupen en breve. Me quedan unos pequeños detalles como es la casa y que se vendan mis libros... Pequeños detalles no más. Y hasta que no se vendan mis libros, no llegará el lector ávido por conseguir que le firme mi último éxito y si no viene, no se enamora de mi... Bueno, creo que esa parte la puedo cambiar. Puede ser el dueño de la viña de al lado, que casualmente al pasar por mi casa, tiene un pequeño percance con el coche. Con una rueda, por ejemplo. En su intento por demostrar su valía, se pone hasta arriba de grasa, estropeando su impoluta camisa blanca, que sin más remedio tiene que quitarse mientras le ofrezco mi baño para que pueda lavarse y... El resto os lo cuento cuando se haya secado la camisa.
En definitiva, que estreno vida. Dos putas locas que van a osar vivir como quieren vivir, en medio del caos, de la crisis, de la incomprensión, de los juicios...
Menos mal que lo de las hogueras ya no se lleva. Por mucho menos quemaban brujas.
Por cierto, si te apuntas, la mesa va a ser tamaño xxl, para que siempre tengas un sitio.

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