Soy una hoja en blanco. Igual me puedo llenar de letras como de dibujos de colores. Puedo pintar nubes en las que observar o prados de hierba fresca y verde para pisar.
Me da para imaginar mundos de yupi, de Pocahontas, de Blancanieves; incluso para inventar teorías a lo Virginie Despentes.
Puedo relatar historias o ir a vivirlas al mercado. Montar un poblado indio en el jardín de la casa azul o llenarlo de gallinas y acelgas. Diseñar cabañas del lejano oeste o contemplar el universo desde un balancín.
Quizá pisar uvas para deleitarme con sus caldos. Aprender el arte de las hierbas o vender zapatos.
De momento soy una hoja en blanco llena de posibilidades. Es tan reconfortante sentir que no hay tachones...
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