La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

sábado, 12 de enero de 2013

Ya no quiero ...

Ya no puedo hacer otra cosa que ser la poesía que brota de mi esencia. Sonreírle a la vida cada mañana, mientras permito que el sol acaricie mi cara a través de la ventana de mi cocina. Comprobar que mis protectores siguen conmigo en la barandilla de mi balcón.

Ya no puedo hacer otra cosa que emocionarme hasta la médula si un niño corre a mi encuentro y se deja envolver en mi abrazo... Y yo en el de él.

Ya no le puedo poner otro color a mi mirada que no sea el verde de mis ojos. Esos al que un día un poeta  cantó:   
        
                     "  Ojos
                        que traspasarán presencias.
                        Presencias
                        como espesuras de niebla
                        más allá de los ojos
                        Ojos,
                        levemente ojos."     (A Yolanda) Miguel Ángel, 10 de Mayo/85.


Ya sólo puedo decirme sí. Tengo mi propia visión de la vida, y me empeñaba en vivir con la graduación de otros. 

Yo veo el aura de mi lámpara azul y sé que es naranja. Si entra una avispa en mi cocina, la pido por favor que se marche porque si no voy a tener que matarla... Y se va. Cuando riego las plantas de mi casa, permito que sean ellas las que me acaricien y me enseñen el secreto de lo simple. Hablo con mi cuerpo, le abrazo, le beso, le pido perdón por ponerle a prueba, y le doy las gracias por permanecer sano.

Subo a Sonsoles para reunirme con mi árbol genealógico en mi banco favorito, mientras hablo con ellos para contarles lo que siento.

Me gusta desayunar desnudando el alma a dos manos. En verdad traspaso presencias y las pongo en contacto. Creo en la magia. Saludo a los duendes y hadas cuando camino por el Soto. Espero con emoción el día que decidan hacerse visibles para mi...

Ya no puedo hacer otra cosa que dejarme Ser... Y dejarme Ver.

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