Ya no puedo hacer otra cosa que emocionarme hasta la médula si un niño corre a mi encuentro y se deja envolver en mi abrazo... Y yo en el de él.
Ya no le puedo poner otro color a mi mirada que no sea el verde de mis ojos. Esos al que un día un poeta cantó:
" Ojos
que traspasarán presencias.
Presencias
como espesuras de niebla
más allá de los ojos
Ojos,
levemente ojos." (A Yolanda) Miguel Ángel, 10 de Mayo/85.
Ya sólo puedo decirme sí. Tengo mi propia visión de la vida, y me empeñaba en vivir con la graduación de otros.
Yo veo el aura de mi lámpara azul y sé que es naranja. Si entra una avispa en mi cocina, la pido por favor que se marche porque si no voy a tener que matarla... Y se va. Cuando riego las plantas de mi casa, permito que sean ellas las que me acaricien y me enseñen el secreto de lo simple. Hablo con mi cuerpo, le abrazo, le beso, le pido perdón por ponerle a prueba, y le doy las gracias por permanecer sano.
Subo a Sonsoles para reunirme con mi árbol genealógico en mi banco favorito, mientras hablo con ellos para contarles lo que siento.
Me gusta desayunar desnudando el alma a dos manos. En verdad traspaso presencias y las pongo en contacto. Creo en la magia. Saludo a los duendes y hadas cuando camino por el Soto. Espero con emoción el día que decidan hacerse visibles para mi...
Ya no puedo hacer otra cosa que dejarme Ser... Y dejarme Ver.
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