No voy a ponerme a calcular cuántos años cumplirías hoy. El tiempo para ti ya no existe. Sólo nos queda el espacio que ocupaste con tu presencia.
No voy a caer en la costumbre de preguntar y preguntar ¿por qué así? ¿por qué tan pronto? Te fuiste y punto.
Pero sí voy a recordar que los veinticinco de enero siempre me sonaron a otra navidad. Pensar en ti es visualizar una sonrisa, siempre; que te acoge aunque esté a dimensiones de luz.
Cosas que nunca te dije: una vez reconocí tu risa en un cine abarrotado de gente... Y me encantó. Bueno hermano feliz cumpleluz. Para mi hoy es feliz cumpleparo, ya sabes, al final me atreví. Aunque no sé por qué me da que a ti todo esto no te sorprende.
Y es que últimamente no paras de hablarme. Es cierto, ahora no me molesta tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario