Queridos Reyes Magos:
Ni he retrocedido a mi infancia ni vivo en un cuento de hadas. Quizá saberos en camino me ha contagiado, no lo sé. El caso es que empiezo a sentir emoción. También vosotros emprendísteis un camino sólo por el brillo de una estrella. Quiero pensar que seguíais vuestra propia estrella para honrar a vuestro niño interior. Por eso le cubrísteis de oro y de magia, envuelto en aromas de incienso y mirra.
Quizá se trate de eso, de honrar a mi niña interior. La que sabe, la que más cercana está de mi esencia. Esa niña que mira todo con asombro y emoción. Para la que todo es una nueva aventura. Sin dar nada por hecho, sin ideas preconcebidas. Descubriendo la vida a cada paso, a cada encuentro. La que se despierta con la ilusión porque ya es de día, y la que se queda con la boca abierta por tanto regalo sorpresa.
Esta niña mía siempre fue muy creativa con sus fantasías. Las tenía a todas horas. Inventaba, imaginaba, visualizaba, creaba historias... Tenía todo un mundo ahí dentro.
Así que queridos Reyes Magos, además de todo lo que os pido detallado en la carta escrita a mano, descubridme la magia con la que poner brillo a mi estrella, para después seguirla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario