Hoy por fin he sido capaz de enfrentarme a la báscula. Confieso que sólo lo he hecho porque me sentía más ligera. No ha sido muy dramático, como unos tres despistes. El hecho es que hoy podía relativizarlo y hacerme cargo del resultado. De haberlo hecho antes, me hubiera generado mucho más desánimo.
Es importante respetarse los tiempos. Tengo mil cosas por hacer, pero mi cuerpo no me sigue. El compás de espera me ha provocado una ligera parálisis que me afecta a la acción, a la escritura y a la voz.
Estoy en ese espacio de tiempo de vida interrumpida. Tendré que permitirme la parálisis hasta que el semáforo se ponga en verde.
Realmente no sé si la parálisis me la provoca el compás de espera o la cantidad de semáforos en rojo que me rodean. Resulta casi ilusorio esperar que alguno se ponga en verde.
Aún así, desde este breve espacio en que no estoy, lo espero todo. Y en todos los colores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario