La Palabra es tan libre que da pánico...

(Benedetti)

lunes, 14 de enero de 2013

Palabra: metal de la voz ...

Mi alma a veces me trae palabras extrañas. Fue toda una sorpresa escuchar el sonido en mi boca. No tengo explicación, ni la busco. Simplemente un día llegaron. Me maravilla más la cadencia del sonido y mi capacidad para pronunciarlas largo rato. Parecen antiguas. Mi mente es incapaz de interpretarlas, pero mi alma  no lo necesita. Cuando las pronuncio me invade una sensación de certeza, de creación... Suenan a plegaria, sin embargo siento que al pronunciarlas me expando.

Somos sonido. Somos Verbo. Al pronunciarnos creamos o destruimos. Decimos en todo momento lo que queremos decir, incluso cuando cometemos el riesgo de decirlo a destiempo. Quizá las palabras no se queden con nosotros, pero sí el efecto que nos han causado. Tienen mucho poder, pueden sacarnos del fango en un clic, como hundirnos de por vida.

Cada vez que comenzamos una frase con un "no", ya nos estamos negando. Otra cosa es hacer de un "no" toda una frase: esa sí es toda una afirmación.

La mente piensa; el alma pronuncia. Hoy he sentido la necesidad de abandonarme a estas palabras que traen sonidos extraños, con la seguridad de que ellas saben. Quizá desde ahí pueda empezar a decir lo que siento mientras hago lo que digo.



                                                     
                                                         

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