¿Normalidad fingida? Por unas horas me he creído que el tiempo se había detenido desde el último café. Al menos por hoy no me he sentido extraña entre cercanos. Mi nuevo atuendo está prendido sólo con alfileres; supongo que pinchan, quizá por eso no insisten en que me lo pruebe.
Es tarde, el lobo tiene hambre y yo no tengo sueño. Acabo de ver una peli de esas que te recuerdan todo de lo que careces, le he dado tres vueltas a todos los canales y al final he acabado delante de esta hoja en blanco. Supongo que soy una bocachanclas, hablo demasiado. Tengo necesidad de expresar, si hay un teclado a mano, que forma palabras, lo cuento todo.
Lo que no entiendo es cómo sigo apretando tanto la mandíbula mientras duermo. Hay algo que por alguna razón no consigo expresar. Me lo callo. A lo mejor lo que quiero es morder al lobo. Voy a ir a buscarle a su madriguera y me voy a meter en su boca; a ver quién muerde más.
Creo que sigo en el espacio de vida detenida, sin gravedad. Las ilusiones se me escapan, me toma mucho tiempo ralentizado volver a atraparlas, al menos no las pierdo de vista mientras flotan.
Sí, creo que es eso. Me he quedado sin gravedad, y todo cuanto soy y quiero ser flota a mi alrededor. Y cada día es todo un reto atrapar algo. Y pensarás ¿por qué no te deshaces de lo que te da gravedad? Pues en ello estoy, pero pesa de narices... Bueno, a días... Bueno, a veces.
Esto de haber sido maga en otra vida no me ha hecho ningún favor. Me aburre y se me hace interminable cualquier espera. Con lo fácil que era chascar los dedos...
No me han dicho nada al despedirse, no sé si entienden que es más definitivo de lo que pueden aceptar. Estabas muy guapa hoy, con mucha vitalidad. Luego llegará la quimio y te estropeará el peinado y te borrará el maquillaje... Pero estabas muy guapa hoy.
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