Oye Dios, prefiero que me escribas cada día en la pared del salón lo que tengo que hacer. Bien tempranito, para no confundirme en pistas, ni señales, ni realidades, ni interpretaciones varias.
Renuncio al libre albedrío. Ya sé que tú lo hiciste con buena intención, sin ganas de ser acusado de controlador, pero mira, si lo decides tú (que al final siempre se cumple tu santa voluntad), pues me ahorro dolores de cabeza (intensos, bien lo sabes).
No hace falta que me descubras las sorpresas, simplemente me das el itinerario del día y lo demás ya lo voy descubriendo yo.
Así dejaré de hacerme tanta pregunta, y cada vez que las dudas me desquicien, solo tendré pensar que estaba escrito en la pared de mi salón... Y que tú mandas.
Me estoy dejando los ojos y las neuronas en ver e interpretar señales, y he petado.
Igual es cosa del reinicio, pero está siendo complicado aguantar tanto tiempo este mareo.
Asi que ve preparando mi cuaderno de ruta. Si hace falta te quito algún cuadro para que tengas suficiente espacio en la pared. Házmelo saber. Espero tus noticias.
La Palabra es tan libre que da pánico...
(Benedetti)
domingo, 30 de septiembre de 2012
sábado, 29 de septiembre de 2012
Reiniciar ...
Mi móvil se ha muerto.
Después del pánico inicial (el enganche es global, eso relaja), he salído corriendo hacia el centro comercial (Dios bendiga a carrefour por abrir hasta las 10). Durante el trayecto he ido pensando en todas las posibilidades y barbaridades a las que estaba dispuesta con tal de no quedarme sin whatsapp.
Tres chicas monísimas para atender al público. Más pánico, ¡oh Dios mío! ¿y si solo son monísimas? Creo que me ha tocado la más válida (Dios bendiga a las chicas monas y profesionales). Claro que no se requería mucha destreza, era solo tema de reinicio. O sea, sacar la tarjeta y volverla a meter. A mi no me mires, yo con sentir pánico tengo bastante. En mi infancia y adolescencia lo más cerca que estuve de la telefonía fue con un teléfono de plástico rosa. Ahora ya nacen con el chip informático puesto.
Total, que mis chicos zen aprovechan cualquier oportunidad para la lección de turno. Asi que mi zen del whatsapp se ha puesto a darme la coña con el tema del reinicio. Y visto como se han desarrollado estos últimos días una serie de acontecimientos; vamos que los acontecimientos se han ido al carajo, pues he decidido escucharle al zen y darle la razón.
Va a ser que sí, que necesito un reinicio. Voy a reiniciarme para darle otra visión a los hechos. Voy a reiniciarme para ponerle nuevas palabras a mis días. Estoy viviendo nuevos tiempos con enganche antiguo. Hay que reiniciar para que las actualizaciones se descarguen. Todo evoluciona.
Asi que esta noche programaré el reinicio en el momento justo en que mis ojos se cierren y pierda la conciencia, para no provocar ninguna interferencia con la programación antigua.
Espero despertarme totalmente actualizada.
Después del pánico inicial (el enganche es global, eso relaja), he salído corriendo hacia el centro comercial (Dios bendiga a carrefour por abrir hasta las 10). Durante el trayecto he ido pensando en todas las posibilidades y barbaridades a las que estaba dispuesta con tal de no quedarme sin whatsapp.
Tres chicas monísimas para atender al público. Más pánico, ¡oh Dios mío! ¿y si solo son monísimas? Creo que me ha tocado la más válida (Dios bendiga a las chicas monas y profesionales). Claro que no se requería mucha destreza, era solo tema de reinicio. O sea, sacar la tarjeta y volverla a meter. A mi no me mires, yo con sentir pánico tengo bastante. En mi infancia y adolescencia lo más cerca que estuve de la telefonía fue con un teléfono de plástico rosa. Ahora ya nacen con el chip informático puesto.
Total, que mis chicos zen aprovechan cualquier oportunidad para la lección de turno. Asi que mi zen del whatsapp se ha puesto a darme la coña con el tema del reinicio. Y visto como se han desarrollado estos últimos días una serie de acontecimientos; vamos que los acontecimientos se han ido al carajo, pues he decidido escucharle al zen y darle la razón.
Va a ser que sí, que necesito un reinicio. Voy a reiniciarme para darle otra visión a los hechos. Voy a reiniciarme para ponerle nuevas palabras a mis días. Estoy viviendo nuevos tiempos con enganche antiguo. Hay que reiniciar para que las actualizaciones se descarguen. Todo evoluciona.
Asi que esta noche programaré el reinicio en el momento justo en que mis ojos se cierren y pierda la conciencia, para no provocar ninguna interferencia con la programación antigua.
Espero despertarme totalmente actualizada.
El peso de la lluvia ...
El tiempo y yo somos uno. Llueve en calma, pero sin descanso.
Y no es que yo esté pidiendo un sol, aunque ojalá lo hiciera.
Sé que me he pasado al lado oscuro, que no interpreto, que me he posicionado en la expectativa. Y eso siempre decepciona.
Pero ¡cómo me cuesta girarme! Estoy segura de que mi perspectiva cambiará si lo hago.
¿Por qué se está tan bien en el lado oscuro? ¿Qué hay en el drama que me engancha tanto?
Me paraliza; lo hace incluso de forma física. Me roba cada día energía vital. ¿Por qué sigo aquí?
No sé si este peso que llevo en mis hombros es mío o no (Jodorowsky diría que son mis abuelos), pero no lo quiero. Ahora la que decide soy yo, asi que aún en el caso de haberme apropiado de temores ajenos, decido que no lo quiero.
Mi gladiadora acaba de salir a escena. Se ha vestido, está en la arena y lleva lanza.
¡Leones a mí...!
Y no es que yo esté pidiendo un sol, aunque ojalá lo hiciera.
Sé que me he pasado al lado oscuro, que no interpreto, que me he posicionado en la expectativa. Y eso siempre decepciona.
Pero ¡cómo me cuesta girarme! Estoy segura de que mi perspectiva cambiará si lo hago.
¿Por qué se está tan bien en el lado oscuro? ¿Qué hay en el drama que me engancha tanto?
Me paraliza; lo hace incluso de forma física. Me roba cada día energía vital. ¿Por qué sigo aquí?
No sé si este peso que llevo en mis hombros es mío o no (Jodorowsky diría que son mis abuelos), pero no lo quiero. Ahora la que decide soy yo, asi que aún en el caso de haberme apropiado de temores ajenos, decido que no lo quiero.
Mi gladiadora acaba de salir a escena. Se ha vestido, está en la arena y lleva lanza.
¡Leones a mí...!
viernes, 28 de septiembre de 2012
Me escondo. Y me duele descubrirme invisible.
Son escasos los momentos en que realmente estoy presente. El resto no sé dónde estoy.
Si hay universos paralelos, debo de estar totalmente desdoblada.
Hay veces en que no puedo darme, es imposible, no puedo, no estoy. Por eso prefiero que seamos tres. Para esconderme.
Y yo sé que a veces me necesitáis, y yo no puedo, mierda ¡no puedo!
No estoy.
Son escasos los momentos en que realmente estoy presente. El resto no sé dónde estoy.
Si hay universos paralelos, debo de estar totalmente desdoblada.
Hay veces en que no puedo darme, es imposible, no puedo, no estoy. Por eso prefiero que seamos tres. Para esconderme.
Y yo sé que a veces me necesitáis, y yo no puedo, mierda ¡no puedo!
No estoy.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Hay días en que me atrapa una dulce (¿dulce?) melancolía. Me descubro añorando desesperadamente algo que ni siquiera sé lo que es. Lo extraño de tal forma que me araña las entrañas. Pero ¿cómo puedo extrañarlo? Si no sé de qué se trata. ¿Cómo puede tirar de mi de esta manera?
Y sin embargo ese anhelo, ese deseo de recuperarlo... Recuperar ¿qué? ¿Eso significa que ya lo he tenído?
¿Cómo lo perdí?
La misma cadencia cada vez, el mismo ahogo, el enorme impulso de salir a buscarlo, la seguridad de que está ahí, de que es mío. De que forma parte de mi esencia...
Me empuja casi de forma física. ¿Será que lo perdido me reclama?
¿Cómo lo perdí?
Y sin embargo ese anhelo, ese deseo de recuperarlo... Recuperar ¿qué? ¿Eso significa que ya lo he tenído?
¿Cómo lo perdí?
La misma cadencia cada vez, el mismo ahogo, el enorme impulso de salir a buscarlo, la seguridad de que está ahí, de que es mío. De que forma parte de mi esencia...
Me empuja casi de forma física. ¿Será que lo perdido me reclama?
¿Cómo lo perdí?
No creo que se trate de empujar. Tampoco de resistir. Deslizarte, solo eso.
Llevo mal que me digan lo que tengo que hacer, siempre ha sido asi. Le pongo tanta intensidad que cuando he hecho caso, he perdido mi voluntad.
Quizá me pierda buenos consejos, aunque tengo el otro extremo; a veces me los cojo todos. Pero es que si no me llegas cuando me los das, si lo que me dices me suena más a imposición que a posibilidad, simplemente no funciona. Y me enfada.
A veces la buena intención sabe a acusación.
Llevo mal que me digan lo que tengo que hacer, siempre ha sido asi. Le pongo tanta intensidad que cuando he hecho caso, he perdido mi voluntad.
Quizá me pierda buenos consejos, aunque tengo el otro extremo; a veces me los cojo todos. Pero es que si no me llegas cuando me los das, si lo que me dices me suena más a imposición que a posibilidad, simplemente no funciona. Y me enfada.
A veces la buena intención sabe a acusación.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Tu calor ...
Amaneció triste y con lluvia este 26 de septiembre. No creo que veamos mucho el sol, al menos no tanto como cuando te marchaste hace ya ocho años.
Por fin nos llega la bendición de la lluvia. Me gusta, siento que lo purifica todo a su paso.
Últimamente no dialogo mucho contigo, lo hago más en grupo, con la tribu que os habéis pasado al otro lado. Parece que si te diluyo en ella, no me duele tanto.
Con el tiempo el dolor se extingue, pero crece la añoranza. Aunque tu presencia no se va nunca. Cada día te nombramos más cuando estamos juntas.
No sé qué me dirías en este momento, cuando te contara que ya no me voy a Barcelona. La vida habla y dice que ahora no. Otra reestructuración, una más... Sé que tu respuesta me reconfortaría, el instinto de una madre siempre es acertado
No he conseguido superarte del todo. Te sigo viendo en las señoras con bastón. Si están de pie tengo que hacer verdaderos esfuerzos por pensar que no las duele tanto como a ti. Y no te digo nada si me las encuentro comprando en el mercadona. Me asaltan todo tipo de temores: "¡no podrá con el peso!, ¿Quién le va a llevar la compra?, ¿Se aclarará con el cambio?, ¿Vivirá sola?"
A todas les quiero poner una silla, madre.
No sé cómo seguir, llevo diez minutos mirando la pantalla desde la última frase. Me he dado cuenta del efecto que produce en mi nombrarte. No necesito contarte nada, ni enumerar añoranzas. Ha salido el sol, me llega su calor a través de la ventana. Eso quiero, tu calor. ¿Para qué contarte? Si cuando digo madre, te lo digo todo.
Por fin nos llega la bendición de la lluvia. Me gusta, siento que lo purifica todo a su paso.
Últimamente no dialogo mucho contigo, lo hago más en grupo, con la tribu que os habéis pasado al otro lado. Parece que si te diluyo en ella, no me duele tanto.
Con el tiempo el dolor se extingue, pero crece la añoranza. Aunque tu presencia no se va nunca. Cada día te nombramos más cuando estamos juntas.
No sé qué me dirías en este momento, cuando te contara que ya no me voy a Barcelona. La vida habla y dice que ahora no. Otra reestructuración, una más... Sé que tu respuesta me reconfortaría, el instinto de una madre siempre es acertado
No he conseguido superarte del todo. Te sigo viendo en las señoras con bastón. Si están de pie tengo que hacer verdaderos esfuerzos por pensar que no las duele tanto como a ti. Y no te digo nada si me las encuentro comprando en el mercadona. Me asaltan todo tipo de temores: "¡no podrá con el peso!, ¿Quién le va a llevar la compra?, ¿Se aclarará con el cambio?, ¿Vivirá sola?"
A todas les quiero poner una silla, madre.
No sé cómo seguir, llevo diez minutos mirando la pantalla desde la última frase. Me he dado cuenta del efecto que produce en mi nombrarte. No necesito contarte nada, ni enumerar añoranzas. Ha salido el sol, me llega su calor a través de la ventana. Eso quiero, tu calor. ¿Para qué contarte? Si cuando digo madre, te lo digo todo.
martes, 25 de septiembre de 2012
Leyendo ...
Estoy totalmente atrapada y secuestrada por un libro. Me he leído 450 páginas en dos días. Solo he parado para descansar los ojos y prepararme algo de cena, pero pienso volver a él en cuanto engulla el filete de merluza.
Es una suerte que disponga de tiempo para dedicarme en exclusiva a él. ¿Cómo se pueden hacer otras cosas si empiezas a leer este libro? ¿Vicky cómo puedes ir a trabajar ...?
Es un consuelo saber que es una trilogía y que ya tengo los otros dos esperando. Me siento totalmente la protagonista de esta historia. Al igual que ella, me he dejado atrapar, me ha robado la voluntad y me es imposible parar (de leer, en mi caso).
No es políticamente, ni nada que acabe en -mente, correcto. Se salta a la torera todas las normas conocidas y aprobadas como correctas... Y me encanta. Me gusta por atrevido, por irreverente, por defender lo diferente, por osado; hasta por el maligno que nos atrapa, porque nos atrapa.
¡Qué talento! El de la autora, qué riqueza, qué dominio de la magia a través de la palabra.
¡Qué envidia...!
Es una suerte que disponga de tiempo para dedicarme en exclusiva a él. ¿Cómo se pueden hacer otras cosas si empiezas a leer este libro? ¿Vicky cómo puedes ir a trabajar ...?
Es un consuelo saber que es una trilogía y que ya tengo los otros dos esperando. Me siento totalmente la protagonista de esta historia. Al igual que ella, me he dejado atrapar, me ha robado la voluntad y me es imposible parar (de leer, en mi caso).
No es políticamente, ni nada que acabe en -mente, correcto. Se salta a la torera todas las normas conocidas y aprobadas como correctas... Y me encanta. Me gusta por atrevido, por irreverente, por defender lo diferente, por osado; hasta por el maligno que nos atrapa, porque nos atrapa.
¡Qué talento! El de la autora, qué riqueza, qué dominio de la magia a través de la palabra.
¡Qué envidia...!
lunes, 24 de septiembre de 2012
Las voces de la memoria ...
Y de nuevo la música. Con toda su magia.
Anoche vi un programa de esos que te reconcilian con el género humano. Era un reportaje sobre un centro de día del alzheimer. Mostraban cómo la música hacía verdaderos milagros en las personas afectadas por ese olvido de la memoria.
Los y las había de todas las edades, la mayoría eran tiernas abuelas. Ni siquiera eran capaces de recordar en qué día de la semana estaban, pero se les iluminaba la cara cuando veían llegar a los chicos de la terapia con música.
Verdaderos héroes cantando y recordando la letra completa de las canciones.
También nos mostraban sus vidas en sus casas, con sus cuidadores. La dedicación, la paciencia y el amor infinito hacia esas madres, esos padres, hacia sus esposas y esposos.
A los primeros acordes de la guitarra resucitaban de su letargo, recuperando por minutos toda la vida que lentamente se les escapa. Hasta consiguieron dar un concierto en el Palau de la música, cantando hasta una canción en inglés.
Yo no me puedo ni imaginar la emoción de los familiares que llenaron el auditorio. Supongo que en sus aplausos iban las bendiciones por toda una vida de amor incondicional.
La satisfacción de los héroes cantores era inmensa. Bellas sonrisas inocentes, felices por cantar, simplemente por eso, por cantar... Y por recordar.
Y quise ser la chica que dirigía el coro, y el barbas con pelo largo que tocaba la guitarra y les daba panderetas. Quise ser uno de ellos, de los que les daban los buenos dias y les ponía a cantar. Quería sentir la emoción por el trabajo amado. Quería sentir la inmensa recompensa al esfuerzo y la paciencia. Quería ir en ese autobús, saboreando los nervios, quería poder aplaudir con todo mi alma mi trabajo.
Quise ser uno de ellos para recibir incentivos de sonrisas y abrazos cada día. Para meterme en la cama satisfecha y feliz por tener una excusa para cantar.
Anoche vi un programa de esos que te reconcilian con el género humano. Era un reportaje sobre un centro de día del alzheimer. Mostraban cómo la música hacía verdaderos milagros en las personas afectadas por ese olvido de la memoria.
Los y las había de todas las edades, la mayoría eran tiernas abuelas. Ni siquiera eran capaces de recordar en qué día de la semana estaban, pero se les iluminaba la cara cuando veían llegar a los chicos de la terapia con música.
Verdaderos héroes cantando y recordando la letra completa de las canciones.
También nos mostraban sus vidas en sus casas, con sus cuidadores. La dedicación, la paciencia y el amor infinito hacia esas madres, esos padres, hacia sus esposas y esposos.
A los primeros acordes de la guitarra resucitaban de su letargo, recuperando por minutos toda la vida que lentamente se les escapa. Hasta consiguieron dar un concierto en el Palau de la música, cantando hasta una canción en inglés.
Yo no me puedo ni imaginar la emoción de los familiares que llenaron el auditorio. Supongo que en sus aplausos iban las bendiciones por toda una vida de amor incondicional.
La satisfacción de los héroes cantores era inmensa. Bellas sonrisas inocentes, felices por cantar, simplemente por eso, por cantar... Y por recordar.
Y quise ser la chica que dirigía el coro, y el barbas con pelo largo que tocaba la guitarra y les daba panderetas. Quise ser uno de ellos, de los que les daban los buenos dias y les ponía a cantar. Quería sentir la emoción por el trabajo amado. Quería sentir la inmensa recompensa al esfuerzo y la paciencia. Quería ir en ese autobús, saboreando los nervios, quería poder aplaudir con todo mi alma mi trabajo.
Quise ser uno de ellos para recibir incentivos de sonrisas y abrazos cada día. Para meterme en la cama satisfecha y feliz por tener una excusa para cantar.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Música ...
Hay un tipo de música que mi alma reconoce, que la hace suya, que la exalta.
No sé dónde se encuentra físicamente el alma, pero cuando escucho esa música, mi alma está en el pecho, justo ahí donde ponemos la mano cuando nos embarga la emoción.
Es como si quisiera escapar, o expandirse. Si no fuera por la dichosa gravedad, sería capaz de levitar, de hecho estoy segura de que mi alma se escapa y es mi pecho el que quiere seguirla, por eso siento esa inmensidad, ese abandono. Como si algo etéreo me uniera a lo inexplicable.
Y es inmediata la respuesta a esta caricia: lágrimas. Serenas, limpias. Es mi manera de dar las gracias por tanta belleza.
Sin duda tenemos un Ser Superior, o infinito, o de luz ... Para componer música tan bella, una parte de ti tiene que ser la belleza misma.
A mi me conmueve.
No sé dónde se encuentra físicamente el alma, pero cuando escucho esa música, mi alma está en el pecho, justo ahí donde ponemos la mano cuando nos embarga la emoción.
Es como si quisiera escapar, o expandirse. Si no fuera por la dichosa gravedad, sería capaz de levitar, de hecho estoy segura de que mi alma se escapa y es mi pecho el que quiere seguirla, por eso siento esa inmensidad, ese abandono. Como si algo etéreo me uniera a lo inexplicable.
Y es inmediata la respuesta a esta caricia: lágrimas. Serenas, limpias. Es mi manera de dar las gracias por tanta belleza.
Sin duda tenemos un Ser Superior, o infinito, o de luz ... Para componer música tan bella, una parte de ti tiene que ser la belleza misma.
A mi me conmueve.
¡Ay, caramba! Esto de los egos ... Se toman demasiado en serio todo. Al menos los míos.
Porque yo no sé tú, pero yo tengo un ejército de egos. Está el ego cabrón, el ego Descartes (siempre tiene la razón), el ego guardia de tráfico (que lo quiere controlar todo), el ego gillotina (es una víctima, le encanta que le corten la cabeza), el ego disney (todo es maravilloso), el ego cortina (para que no le vean), el ego pancarta (¿quieres mirarme? ¡estoy aquí!), y el ego glotón, que es el que se va a ir a comer un cocido de gratis.
Hay muchos más. Solo que enumerarlos, me obliga a reconocerlos. Y las sobredosis siempre son tóxicas, hasta para los egos.
Porque yo no sé tú, pero yo tengo un ejército de egos. Está el ego cabrón, el ego Descartes (siempre tiene la razón), el ego guardia de tráfico (que lo quiere controlar todo), el ego gillotina (es una víctima, le encanta que le corten la cabeza), el ego disney (todo es maravilloso), el ego cortina (para que no le vean), el ego pancarta (¿quieres mirarme? ¡estoy aquí!), y el ego glotón, que es el que se va a ir a comer un cocido de gratis.
Hay muchos más. Solo que enumerarlos, me obliga a reconocerlos. Y las sobredosis siempre son tóxicas, hasta para los egos.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Lo que no cuento ...
Dame tres cervezas, luego un sofá, ponme música de la mía y haz de mí lo que quieras.
Si, tú, subconsciente o quien coño seas. Vocecita infatigable que a la menor baja de defensas ya estás aquí a recordarme lo que me callo, lo que me duele, lo que sueño, lo que anhelo. Hoy ganas, hoy lo cuento.
" Me moría de ganas por asistir a tu exposición. Pero no me invitaste. "
" Sueño cada día un encuentro contigo ¿dónde coño estás? "
" Por favor, por favor, moved los hilos necesarios para que en diciembre del 2012 se acabe mi mundo conocido. "
" ¿Tampoco vosotros queréis mi versión? Con los asuntos de la sangre no hay posibilidad de un juicio justo ¿no es eso? "
" Que me salga el Robin Hood a defender tu lado oscuro, no quiere decir que no me duela. No me tires monedas dosificadas, no tienes oro para comprar mi tiempo. "
" Te pasaste con la meditación. Todas las sobredosis son tóxicas. Pero te queda genial el puntito que te da el mono ... "
" Y a mi que me da que lo que realmente quieres es separarte ... "
" Creo que sigues en esa estrella que has adoptado. "
" No vamos a quedar muy bien tú y yo en Jamaica con unos años más. ¿Nos vamos ya? "
" ¿A qué amargado de la vida se le ocurrió decir un día que el trabajo dignifica? Si te sientes dignificado por lo que haces eso es que no estás trabajando. "
Demasiados pellizquitos, por hoy es suficiente.
Si, tú, subconsciente o quien coño seas. Vocecita infatigable que a la menor baja de defensas ya estás aquí a recordarme lo que me callo, lo que me duele, lo que sueño, lo que anhelo. Hoy ganas, hoy lo cuento.
" Me moría de ganas por asistir a tu exposición. Pero no me invitaste. "
" Sueño cada día un encuentro contigo ¿dónde coño estás? "
" Por favor, por favor, moved los hilos necesarios para que en diciembre del 2012 se acabe mi mundo conocido. "
" ¿Tampoco vosotros queréis mi versión? Con los asuntos de la sangre no hay posibilidad de un juicio justo ¿no es eso? "
" Que me salga el Robin Hood a defender tu lado oscuro, no quiere decir que no me duela. No me tires monedas dosificadas, no tienes oro para comprar mi tiempo. "
" Te pasaste con la meditación. Todas las sobredosis son tóxicas. Pero te queda genial el puntito que te da el mono ... "
" Y a mi que me da que lo que realmente quieres es separarte ... "
" Creo que sigues en esa estrella que has adoptado. "
" No vamos a quedar muy bien tú y yo en Jamaica con unos años más. ¿Nos vamos ya? "
" ¿A qué amargado de la vida se le ocurrió decir un día que el trabajo dignifica? Si te sientes dignificado por lo que haces eso es que no estás trabajando. "
Demasiados pellizquitos, por hoy es suficiente.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Me gusta lo inmediato.
No me gustan los procesos, creo en lo instantáneo.
Que decida no hacer caso de mi primera intuición,
y con ello hundirme en el fango de las relaciones,
no quiere decir que no sea capaz de ver que me estoy hundiendo,
aunque le ponga poesía al encuentro.
Que prefiera verlo como un campo de flores,
en vez de una tela de araña,
no quiere decir que no sepa que estoy atrapada.
Aunque solo me baste un segundo,
para soltarme.
Creo en lo instantáneo.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Mantener lo incómodo ...
Tengo que empezar a seleccionar ropa. Voy a pasar tres meses fuera de mi nido. Y solo de pensar en la selección ya tengo la coctelera a tope.
Me resulta muy difícil elegir. Curiosamente no me cuesta elegir lo que me llevo, lo que me cuesta un huevo, es elegir lo que se queda.
Estoy decidida a simplificar al máximo, entonces pienso lleva solo lo que te hace sentir cómoda, bien, eso no es difícil. El problema empieza cuando me quedo mirando lo excluído y me mortifico pensando ¿y si lo necesito?
Y claro, llega el maestro zen de la maleta a darme la lección de hoy. Ese "por si lo necesito", me hace pensar en la cantidad de cosas, costumbres y hasta personas incómodas que he mantenído por temor a necesitarlas.
Aunque esas personas ya no están conmigo (porque ya no toca), sigo manteniéndolas en mi despensa espiritual, por temor a no bastarme a mí misma.
Es como mover ese pantalón de sitio una y otra vez, incluso meterlo en la maleta, a pesar de que me resulta incómodo, por si me saca de algún apuro.
Mantener lo incómodo en mi vida, lo que aprieta, lo que solo sirve para hacer bulto; es una declaración de indefensión por mi parte. Aquí estoy yo, con toda esta ropa, con estas costumbres heredadas o autoimpuestas, con toda esta gente en la despensa, que me ocupan espacio, que me miran, me controlan, miden mis palabras... ¡Basta! No las necesito, al menos ahora no. Hay un abismo entre su realidad y la mía, solo necesito mis cosas para transitar en la mía.
Puedo vestirme a mí misma con mi escasa ropa cómoda, y eso es lo que voy a meter en la maleta. No puedo llevar ropa pensando en un sinfín de situaciones, conforme me las encuentre, me iré vistiendo.
Voy a cerrar la vieja despensa. No me siento bien entre portales espirituales ni registros akashicos. Lo que venga, ya se irá viendo y viviendo.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
No logro cogerle el ritmo a esto de la vida.
No acabo de entender su funcionamiento,
cuando me creo que he cogído rueda,
se me rompe la cadena.
Y otra vez ...
¿En qué consiste vivir?
A juzgar por el desencanto,
vivir debe ser justo todo lo contrario a lo que hacemos.
¿Cómo va esto?
Me niego a creer que nos has puesto aquí para tu divertimento,
o que en cualquier momento me van a salir alas de dragón,
aunque eso daría sentido a tanto poder interior.
¿Cómo la tomo entonces?
¿En serio, en broma, en modo colgado, en modo autista?
¿A qué tanto aprendizaje? ¿Para llegar a dónde?
Si en el otro lado soy luz,
¿por qué tengo que experimentar esta sombra?
¿Cuál es el sentido de todo esto?
¿Acaso un fallo en la programación?
¡Joder! ¡Pues cambia de ingeniero!
lunes, 17 de septiembre de 2012
¿A qué le pones hielo? ...
Uff... Por fin lo hice. Ya le quité el hielo al congelador. Me estaba molestando la conciencia cada vez que lo abría, pero nunca encontraba el momento idóneo para hacerlo. Y esta mañana en un calentamiento global de mí misma he desenchufado para el deshielo.
Lo que me ha llevado a pensar (la cotidianeidad de la vida es un gran maestro) la cantidad de hielo que le ponemos a algunas situaciones. Dejamos que nos cubran capas y capas de hielo con tal de no solventar ese desencuentro con el amigo, o el padre, o el vecino.
Y cada vez es más difícil, porque el hielo paraliza, congela los sentimientos. Y a la vez nos quema, porque el hielo quema.
Cada quién sabe a qué le pone hielo. Lo que tengo en duda es si somos conscientes de que el hielo que creemos ponerle al de enfrente o a la situación de turno, solo nos enfría a nosotros.
Como siempre, al menos así lo creo, el que pone límites al final resulta ser el aislado. Tanta protección, tanta capa para que nada te toque, te hace intocable hasta para tí mismo.
El deshielo duele, ya lo creo. A mi me duele en la parte derecha. Y con más deshielo más dolor.
Pero cuando me atrevo, cuando desenchufo, siempre ocurre lo mismo. Debajo del hielo hay vida.
Y esa vida me habla. Con los huesos, con la tripa, con lo que puede. Confieso que hago lo que puedo para entenderla (a la vida). Con la edad cuesta más aprender idiomas, y además se requiere tener buen oído. Cosa de la que carezco. Pero hago lo que puedo. Hacemos lo que podemos y mejor sabemos en cada momento.
Quizá el hielo a veces nos de seguridad, pues perfecto, pero asegúrate de no mantenerte bajo cero demasiado tiempo. Al corazón le gusta el calorcito.
Por cierto (y por relajar) a mi el hielo me encanta ponérselo a la crema de orujo... ¿Y a ti?
sábado, 15 de septiembre de 2012
Si hablaran ...
Si las piedras hablaran o hablasen ¿qué contarían? ¿Las buscaríamos en nuestras alegrías y penas?
Me he sentado en uno de los cuatro bancos que rodean esas mesas de piedra, dispuestas en zonas verdes, para la merienda de turno o las confidencias en clave de pipas.
He ocupado solo una pequeña esquina del banco, sintiendo que de algún modo, irrumpía en un espacio que me era ajeno.
Cada vez que voy a pasear las veo, son un grupo de señoras viudas (al menos la mayoría). Se sientan cada tarde a echar la partida de cartas. Es su mesa, son sus bancos.
Me gusta verlas, son divertidas. Han unido penas, seguro, pero celebran la compañía, se han buscado y se han reconocido en el hueco ausente.
Me ha hecho pensar que quizás jugar a las cartas, sea para ellas, como una alquimia transformadora.
Golpean sus penas con los bastos, desbrozan su alma a golpe de espadas, brindan por su resiliencia con copas engalanadas y realzan su valía con los oros.
Y mientras, las piedras acompañan, sostienen, esperan calladas, firmes. Guardan secretos, empapan penas, son escuchantes pasivos, pero se quedan con tu peso a cambio de nada.
Si hablaran ... Claro que por otra parte, hablar no siempre es emitir sonidos.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Viernes de hermanas,
rastro y cañas.
En este momento se hace posible,
faltas tú,
la ajuntadora del clan,
la que nos junta.
Me gusta caminar a su lado,
buscar su aprobación en la prenda que compro,
y que seguro apenas me pondré,
pero es el rastro,
todo a casi 10.
Me gusta este espacio de hermanas,
donde llegáis y soltáis,
a maridos, hijos, planchas.
Solo me quedan dos o tres viernes con vosotras,
no importa,
ya sabéis que las sobredosis nunca son buenas.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Black ...
"Las luces siempre encienden en el alma ..." Dice una bella canción. Las sonrisas también.
De pronto un día te encuentras con una sonrisa bella, de esas que no suenan a falsas. Y descubres que en cada encuentro tiene otra para ofrecerte y que es contagiosa.
Y pasas de la sonrisa a la confidencia sin límite. Te la llevas a casa, ya forma parte de ti. Igual forma parte desde el principio de los tiempos, eso explicaría la absoluta seguridad que siento.
Aún en época de amarguras y de hirientes silencios, la luz en el alma siempre encendida. No es una ilusión, no puede serlo, no si viene con tanta fuerza desde mis interiores. No es una borrachera emocional aunque a veces la resaca nos haya devastado.
Está en mi realidad, estoy en la suya, eso lo hace real, verdadero, auténtico.
Si se trata de ti, no escucho voces, no alimento miedos. La luz sigue encendida, con fuerza, con decisión. Ni siquiera la fuerza de tu huracán ha sido capaz de apagarla.
Por ello, porque no puedo hacer otra cosa, porque sea lo que sea esto, me lleva por delante y en tu dirección. Me atrevo Black.
¿A qué pues estas lágrimas? Son de alivio. De puro agradecimiento a la vida por confirmarme que no vivo con Alicia en su país maravilloso. Que lo que siento tan intensamente es mi verdad y que seguir mi verdad es Ser.
Y contigo Soy.
Bloquear ...
Bloquear a una persona, ¡qué horror!
Puedo bloquearte en mi correo, en mi página, en mi móvil...
Bloquear el acceso, la comunicación. Bloquear el entendimiento, no dar posibilidad a la explicación. Bloquear a un con-tacto, sin ningún tipo de tacto.
Te bloqueo, te anulo. Te hago desaparecer, curiosa varita mágica.
¿Y ya está? ¿Ni siquiera intentamos acercar posiciones? ¿Ni siquiera nos permitimos expresar el dolor? Damos paso a la separación definitiva ¿con un puto bloqueo?
¿Tanto nos asusta el enfrentamiento? Enfrentamiento de enfrentar, de abordar, de encarar, de responsabilizarte de tus actos. ¿Acaso en esto consiste la comunicación del siglo XXI? Si me molestas te bloqueo. ¿Qué hay del café? ¿Qué hay de mirarse a la cara?
Decirse adiós con los ojos, que no mienten, que entienden, que traspasan bloqueos.
A base de bloqueos fabricas un muro a tu alrededor ¿quién bloquea a quién? ¿Quién se anula?
Bloqueas tu capacidad de empatía, tu humanidad, tu compasión. Te niegas a escuchar, cuando tú lo necesites ¿crees que te escucharán a ti?
No te limites. No hay varitas mágicas de magos.
No me bloquees, habla conmigo.
martes, 11 de septiembre de 2012
M. Ha vuelto a casa ...
Porque la magia viaja en correo electrónico, me acabo de enterar de tu partida definitiva. Porque alguien no te borra de su lista de contactos y te considera digna de estar presente en correos como este, puedo decirte adiós, persona entrañable.
Solo te vi una vez, no hacía falta más. Tenías línea directa con el otro lado y desde allí me llegaron dos mensajes que jamás he olvidado y que de algún modo cambiaron mi vida.
Aunque el recuerdo de aquel día es oscuro, llevé siempre grabada la luz de tus palabras, que no eran tuyas. Esa era tu bendición, había que estar sumamente atenta cuando hablabas, lo olvidabas al instante, la sabiduría no era tuya, como no es nuestra. Eras un bello instrumento en manos de la luz, tu humildad lo hacía posible.
Sin duda fui bendecida, recibí un mensaje claro y directo. En ese momento no creía en mi para lo que se me pedía. Hoy hago uso de ello casi a diario, hoy me sirve para despedirte.
Nos quedan tus libros, tan directos como incomprensibles, luz en estado puro.
No me olvido de buscar el sol, como me pediste que lo hiciera a través de otra persona. Yo adoro el sol.
Mujer de puertas abiertas, no sé si las abrieron para ti en vida. Disfruta del infinito y de la compañía de los que siempre te acompañaron.
Solo te vi una vez, no hacía falta más. Tenías línea directa con el otro lado y desde allí me llegaron dos mensajes que jamás he olvidado y que de algún modo cambiaron mi vida.
Aunque el recuerdo de aquel día es oscuro, llevé siempre grabada la luz de tus palabras, que no eran tuyas. Esa era tu bendición, había que estar sumamente atenta cuando hablabas, lo olvidabas al instante, la sabiduría no era tuya, como no es nuestra. Eras un bello instrumento en manos de la luz, tu humildad lo hacía posible.
Sin duda fui bendecida, recibí un mensaje claro y directo. En ese momento no creía en mi para lo que se me pedía. Hoy hago uso de ello casi a diario, hoy me sirve para despedirte.
Nos quedan tus libros, tan directos como incomprensibles, luz en estado puro.
No me olvido de buscar el sol, como me pediste que lo hiciera a través de otra persona. Yo adoro el sol.
Mujer de puertas abiertas, no sé si las abrieron para ti en vida. Disfruta del infinito y de la compañía de los que siempre te acompañaron.
La voz cansada ...
Lo sentí en tu voz, te vas. Primero de mi vida, y quizás de la de todos.
Estás cansada. No tienes energía para mantener algo que te honra, pero que te exige determinación y libre elección.
Quizás no tenga sentido seguir. La vida me va a separar de ti en tu momento más difícil. Ambas emprendemos nuevos retos. Yo voy a celebrar la vida, mientras tú tratas de que no se te escape. Necesitas de toda tu voluntad para mantenerte en ti, en ellos.
A ambas nos duele lo intocable, lo que no se puede pronunciar. Es su momento. Estará contigo, a su manera, que no sé si es la tuya o la que necesitas, pero estará.
Sé que la inapetencia del cuerpo te despertará hambre de amor. Aprovecha cada gesto, cada llamada, cada beso, cada visita, cada palabra... Aprovéchalo todo para alimentar tu vida. Atesora cada minuto en su presencia. Y vosotros, atesorad cada minuto en la de ella.
Solo tú sabes si has decidido quedarte o marcharte, aunque quizás aún no seas consciente de ello. Pero te noto tan cansada... Ese cansancio que no se repone, que te lleva al abandono.
Yo seguiré estando, quiero que lo sepas. Por si en algún momento mi presencia te reconforta, o necesitas decir eso que a tus cercanos les resultaría demasiado doloroso. Si prefieres el silencio, porque entre tú y yo está todo dicho sin decir, estaré callada, pero presente.
Preciosa amarilla, vive tu color con toda la intensidad. ¿Recuerdas que querías serlo? Ya lo eres, lo has sido siempre.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Gredos y tú ...
Me gusta conducir hacia la sierra. No sé cual es el encanto que me hace repetir esta experiencia y menos aún qué la hace nueva cada vez. Siempre la comparto con personas cómplices, no sé conversar si no es desde la confidencia.
La montaña es el anfitrión perfecto. Su presencia nos da licencia para explorar nuestras subidas y bajadas mientras honramos la amistad a corazón abierto.
El aire frío de la sierra nos despierta los sentidos mientras nos despoja de todo lo sobrante.
Respirar y contemplar, si es que caminas. Escuchar y vaciar, si es que dialogas. Pasear siempre.
La quietud de la naturaleza se impone a nuestros ruidos. Calladamente hace su trabajo, te atrae, te embruja, apenas lo notas, vas bajando el tono y de repente ocurre, el silencio. Y te rindes, y vuelves.
Con Rosa aprendo a respirar mientras intento seguirla en la ascensión. La compañía de Javi me hizo más fácil lo difícil (hasta para esa empresa busqué la protección de la montaña). Nines siempre me saca mi lado más alegre, hace que todo sea natural. Con Vicky es como ir a un balneario, el ritmo de la conversación es un bálsamo. Y mientras recorro ese tramo Helena, veo el futuro que sentiste a largo, muy largo plazo, y en color verde.
Y que no os nombre, no quiere decir que no tengáis vuestro sitio aquí. Tampoco la montaña habla y sin embargo es presencia pura.
Estar allí siempre me calma, siempre me expande. Es sentir que formo parte, que todo es vida.
sábado, 8 de septiembre de 2012
La magia del medievo ...
¡Dios de los vikingos! O sea, Odín. Ni en mis más trabajadas ensoñaciones esperaba yo tener una visión semejante.
Vivir en una ciudad amurallada, hace que las jornadas medievales te transporten casi de forma real a la edad media. Con la diferencia de que hay que pagar por todo (y de forma exagerada). Pero te compensa el bullicio de las calles, la exaltación de la vida en cada esquina.
Una está preparada para cruzarse con caballeros, con nobles y sus damas, con el clero, moros, taberneros, músicos alegrando las calles (¿cómo hemos perdido esto?), espectáculos de fuego y varios... Pero ¿Un vikingo? ¿Aquí? ¿En tierra de santos y cantos?
¡Dioses del universo! ¡Qué espectáculo! ¡Qué presencia! ¡Qué torso!... Permitidme tanta exclamación. Sencillamente impresionante. Sin espadas, ni escudos protectores, solo él y su calzón de piel.
Su paso firme en tierra extraña, su arrogante dominio de miradas y suspiros... ¿Pero de dónde has salido?
Hoy te he buscado en cada calle, en cada esquina, pero ni rastro. No sería extraño que alguna dama de bien, escondida en sus ropajes, te haya secuestrado para quizás, convertirte a la fe verdadera...
Por favor vikingos, ocupad nuestras calles, sacadnos de nuestros ropajes bastos y anquilosados, hacednos soñar con nuevos mundos y por favor ¡venid en grupo!
Vivir en una ciudad amurallada, hace que las jornadas medievales te transporten casi de forma real a la edad media. Con la diferencia de que hay que pagar por todo (y de forma exagerada). Pero te compensa el bullicio de las calles, la exaltación de la vida en cada esquina.
Una está preparada para cruzarse con caballeros, con nobles y sus damas, con el clero, moros, taberneros, músicos alegrando las calles (¿cómo hemos perdido esto?), espectáculos de fuego y varios... Pero ¿Un vikingo? ¿Aquí? ¿En tierra de santos y cantos?
¡Dioses del universo! ¡Qué espectáculo! ¡Qué presencia! ¡Qué torso!... Permitidme tanta exclamación. Sencillamente impresionante. Sin espadas, ni escudos protectores, solo él y su calzón de piel.
Su paso firme en tierra extraña, su arrogante dominio de miradas y suspiros... ¿Pero de dónde has salido?
Hoy te he buscado en cada calle, en cada esquina, pero ni rastro. No sería extraño que alguna dama de bien, escondida en sus ropajes, te haya secuestrado para quizás, convertirte a la fe verdadera...
Por favor vikingos, ocupad nuestras calles, sacadnos de nuestros ropajes bastos y anquilosados, hacednos soñar con nuevos mundos y por favor ¡venid en grupo!
viernes, 7 de septiembre de 2012
Desde el cabreo ...
Me aburre el pensamiento único, más bien no lo soporto.
Bienaventurados los que dicen ¿y qué? Tú eres libre para decidir lo que quieras en cada momento ¿ por qué coño te escudas en mi para justificar una conducta? Yo no soy responsable de tus limitaciones ni de tus pensamientos. Si no eres capaz de defender tu sitio, si estás siempre de prestado, no pretendas que yo comparta tu sentir.
Estoy donde estoy, el tiempo que quiera. Si tú te quedas, es porque quieres quedarte. Si no eres capaz de reconocer que estás mejor donde estás que donde piensas que debes estar, es tu problema. Ni se te ocurra echarme la peta de que yo no capto la situación.
Si me educaron para servir antes a los deseos de los demás que a los míos (que sí), pues lo siento, pero paso. Compartimos lo que quieras, pero no, ya no, ya no voy a pensar por ti, ni sentir por ti, y mucho menos decidir.
Decidir es elegir, y claro, eso es jodido. Mejor me posiciono en el deseo del otro, que no me compromete y justifica todas mis miserias.
Manda narices, pero qué fácil es opinar, peor aún, responsabilizar al otro de tus actos.
¡Mira que han hecho daño los putos púlpitos! Generación tras generación, ahí metiendo neuras en vena. Grises educando a grises.
Que no, que no te escucho, que lo políticamente correcto me anula, te anula. Que no me da la gana, que me gusta la gente que se atreve, que defiende su pensamiento.
Mierda de rebaño uniforme y gris. Arrrgggg!
Bienaventurados los que dicen ¿y qué? Tú eres libre para decidir lo que quieras en cada momento ¿ por qué coño te escudas en mi para justificar una conducta? Yo no soy responsable de tus limitaciones ni de tus pensamientos. Si no eres capaz de defender tu sitio, si estás siempre de prestado, no pretendas que yo comparta tu sentir.
Estoy donde estoy, el tiempo que quiera. Si tú te quedas, es porque quieres quedarte. Si no eres capaz de reconocer que estás mejor donde estás que donde piensas que debes estar, es tu problema. Ni se te ocurra echarme la peta de que yo no capto la situación.
Si me educaron para servir antes a los deseos de los demás que a los míos (que sí), pues lo siento, pero paso. Compartimos lo que quieras, pero no, ya no, ya no voy a pensar por ti, ni sentir por ti, y mucho menos decidir.
Decidir es elegir, y claro, eso es jodido. Mejor me posiciono en el deseo del otro, que no me compromete y justifica todas mis miserias.
Manda narices, pero qué fácil es opinar, peor aún, responsabilizar al otro de tus actos.
¡Mira que han hecho daño los putos púlpitos! Generación tras generación, ahí metiendo neuras en vena. Grises educando a grises.
Que no, que no te escucho, que lo políticamente correcto me anula, te anula. Que no me da la gana, que me gusta la gente que se atreve, que defiende su pensamiento.
Mierda de rebaño uniforme y gris. Arrrgggg!
jueves, 6 de septiembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
¿Ecología? ...
Solo por el hecho de que a nadie se le haya ocurrido, no quiere decir que no sea posible. Solo por el hecho de que nadie te plantee ciertas cuestiones, no quiere decir que no puedas hacerlas, o que sean una locura.
No hay posibilidad de un cambio de conciencia, al menos no de expansión, si seguimos aferrados a la puta burocracia que todo lo ensucia. Está basada en la duda, en la desconfianza, en el demostrar que soy "fiable".
Necesito un piso temporal, solo eso. ¿Por qué? Porque me da la gana, me apetece, tengo con quien compartirlo y quiero aprovechar la oportunidad que ahora se me brinda para vivir otras experiencias, punto.
¿Eso es sospechoso?
Vale, pasemos de burocracia. Recurramos a los contactos. Te ofrezco esto: me dejas tu casa temporalmente, a cambio de dinero y experiencias nuevas para ti (que es lo que estás pidiendo). Susto.
¿Pero qué nos pasa? Alimentamos, limpiamos, vestimos, de forma ecológica, pero ¡cuidado! Si me pides que viva ecológicamente, o sea sin prejuicios, en la confianza, en el compartir, en el yo te doy tú me das... Problema. El sistema es el sistema.
¿Dónde nos inyectaron tanto miedo? ¿En las vacunas?
¡Qué pereza! La posesión es una ilusión, nada nos pertenece, nada nos llevamos. Entonces, ¿te parece bien si lo compartimos?
No hay posibilidad de un cambio de conciencia, al menos no de expansión, si seguimos aferrados a la puta burocracia que todo lo ensucia. Está basada en la duda, en la desconfianza, en el demostrar que soy "fiable".
Necesito un piso temporal, solo eso. ¿Por qué? Porque me da la gana, me apetece, tengo con quien compartirlo y quiero aprovechar la oportunidad que ahora se me brinda para vivir otras experiencias, punto.
¿Eso es sospechoso?
Vale, pasemos de burocracia. Recurramos a los contactos. Te ofrezco esto: me dejas tu casa temporalmente, a cambio de dinero y experiencias nuevas para ti (que es lo que estás pidiendo). Susto.
¿Pero qué nos pasa? Alimentamos, limpiamos, vestimos, de forma ecológica, pero ¡cuidado! Si me pides que viva ecológicamente, o sea sin prejuicios, en la confianza, en el compartir, en el yo te doy tú me das... Problema. El sistema es el sistema.
¿Dónde nos inyectaron tanto miedo? ¿En las vacunas?
¡Qué pereza! La posesión es una ilusión, nada nos pertenece, nada nos llevamos. Entonces, ¿te parece bien si lo compartimos?
lunes, 3 de septiembre de 2012
Los mundos se rompen ...
Hay días en que la excelencia se te muestra a través de encuentros. O esos encuentros te muestran la excelencia.
Van a tener razón los Mayas (pueblo con mayúsculas), este año se acaba el mundo. Yo ya lo estoy comprobando. Mi mundo, el conocido, el familiar, el protector, se está rompiendo, se resquebraja, me lleva por delante.
Y lo mismo pasa con personas cercanas, y no tan cercanas. Con regocijo (lo reconozco), descubro que sus mundos también se rompen, que coincidimos en haber despertado de un letargo, de una anestesia por años.
La respuesta a este fin del mundo es la misma, abandono de la mediocridad para ofrecer la versión de excelencia que nos es innata.
Descubro en todas las personas que se han quedado sin mundo, un gran alivio, una ligereza desconocida. Después del primer shock, después de observar los trocitos de su mundo, se preguntan ¿cómo he estado ahí tanto tiempo?
A todas nos lleva por delante un impulso incontrolable. Lo que se ha roto ya no se puede recomponer, ni queremos, ni falta que nos hace.
Abandonamos costumbres impuestas (o no) sin el menor esfuerzo. Es que ya no podemos hacer otra cosa ¿verdad personas excelentes? Me confiesan, "si quiere ir al huerto que vaya él, porque yo me voy a poner a estudiar", "pues me reduces la jornada, pero no me encierro en ese despacho", "yo no anulo nada, ese es mi sitio y allí voy a ir"...
No queremos escuchar más miedos (hoy os tengo de guardianas del castillo), tenemos suficientes con los nuestros. La gente cree que da consejos, pero lo que da es miedo.
Yo espero que sus mundos se vayan al carajo, que se alivien, que vivan en la excelencia.
Por mi parte, os confieso, entre comillas, "que no puedo volver, no puedo".
Van a tener razón los Mayas (pueblo con mayúsculas), este año se acaba el mundo. Yo ya lo estoy comprobando. Mi mundo, el conocido, el familiar, el protector, se está rompiendo, se resquebraja, me lleva por delante.
Y lo mismo pasa con personas cercanas, y no tan cercanas. Con regocijo (lo reconozco), descubro que sus mundos también se rompen, que coincidimos en haber despertado de un letargo, de una anestesia por años.
La respuesta a este fin del mundo es la misma, abandono de la mediocridad para ofrecer la versión de excelencia que nos es innata.
Descubro en todas las personas que se han quedado sin mundo, un gran alivio, una ligereza desconocida. Después del primer shock, después de observar los trocitos de su mundo, se preguntan ¿cómo he estado ahí tanto tiempo?
A todas nos lleva por delante un impulso incontrolable. Lo que se ha roto ya no se puede recomponer, ni queremos, ni falta que nos hace.
Abandonamos costumbres impuestas (o no) sin el menor esfuerzo. Es que ya no podemos hacer otra cosa ¿verdad personas excelentes? Me confiesan, "si quiere ir al huerto que vaya él, porque yo me voy a poner a estudiar", "pues me reduces la jornada, pero no me encierro en ese despacho", "yo no anulo nada, ese es mi sitio y allí voy a ir"...
No queremos escuchar más miedos (hoy os tengo de guardianas del castillo), tenemos suficientes con los nuestros. La gente cree que da consejos, pero lo que da es miedo.
Yo espero que sus mundos se vayan al carajo, que se alivien, que vivan en la excelencia.
Por mi parte, os confieso, entre comillas, "que no puedo volver, no puedo".
domingo, 2 de septiembre de 2012
Tangible ...
Quiero que lo tangible reine en mi vida.
No quiero cosas por tocar,
quiero tocar sentimientos.
Quiero abrir los ojos,
vivir en lo intangible me los mantiene cerrados.
Quiero que mi tacto me traiga experiencias,
no quiero perfiles virtuales,
no me traen abrazos.
Quiero presencias.
Solo me quedo contigo,
música,
que te haces forma en mí.
sábado, 1 de septiembre de 2012
¿Y si ...?
¿Y si las pirámides de Egipto se construyeron por una apuesta? ¿Imaginas?
No sé, algún sumo sacerdote le pudo tocar las narices a Keops mientras se fumaban una pipa. Le pudo haber dicho algo así: "¿a que no tienes esclavos para hacer una pirámide? Y para qué queremos más... Un faraón picado es poder en movimiento.
Y seguro que alguien le picó a Kefrén ante el poderío de la primera pirámide. Y ya puestos Micerinos no quiso quedarse atrás. Quizás este último, preocupado por una futura explicación ante tanta magnificencia, colocó la suya para que el conjunto quedara a modo de la constelación de Orión. Por darle una imagen seria y misteriosa al tema.
Hay que reconocer que los egipcios eran unos exagerados con todo lo que hacían, asi que el tamaño de sus locuras bien puede ir en relación.
Para locura transitoria la mía, me viene cada pensamiento... Pero es que me vino así, sin filtro y sin leer ni ver nada relacionado con el tema. Solo pensé "¿y si fue una apuesta?"
Vale, ahora pensarás en estudios arqueológicos confirmados y superserios que demuestran que su construcción... bla,bla,bla.
Si justo estás pensando eso, me temo que estás peor que yo. Eso sería darle crédito a mi locura transitoria.
Claro que, los faraones también se aburrían, digo yo. ¿Y si el sumo sacerdote tenía mala leche y Keops se picó...?
¿Imaginas?
No sé, algún sumo sacerdote le pudo tocar las narices a Keops mientras se fumaban una pipa. Le pudo haber dicho algo así: "¿a que no tienes esclavos para hacer una pirámide? Y para qué queremos más... Un faraón picado es poder en movimiento.
Y seguro que alguien le picó a Kefrén ante el poderío de la primera pirámide. Y ya puestos Micerinos no quiso quedarse atrás. Quizás este último, preocupado por una futura explicación ante tanta magnificencia, colocó la suya para que el conjunto quedara a modo de la constelación de Orión. Por darle una imagen seria y misteriosa al tema.
Hay que reconocer que los egipcios eran unos exagerados con todo lo que hacían, asi que el tamaño de sus locuras bien puede ir en relación.
Para locura transitoria la mía, me viene cada pensamiento... Pero es que me vino así, sin filtro y sin leer ni ver nada relacionado con el tema. Solo pensé "¿y si fue una apuesta?"
Vale, ahora pensarás en estudios arqueológicos confirmados y superserios que demuestran que su construcción... bla,bla,bla.
Si justo estás pensando eso, me temo que estás peor que yo. Eso sería darle crédito a mi locura transitoria.
Claro que, los faraones también se aburrían, digo yo. ¿Y si el sumo sacerdote tenía mala leche y Keops se picó...?
¿Imaginas?
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