"Las luces siempre encienden en el alma ..." Dice una bella canción. Las sonrisas también.
De pronto un día te encuentras con una sonrisa bella, de esas que no suenan a falsas. Y descubres que en cada encuentro tiene otra para ofrecerte y que es contagiosa.
Y pasas de la sonrisa a la confidencia sin límite. Te la llevas a casa, ya forma parte de ti. Igual forma parte desde el principio de los tiempos, eso explicaría la absoluta seguridad que siento.
Aún en época de amarguras y de hirientes silencios, la luz en el alma siempre encendida. No es una ilusión, no puede serlo, no si viene con tanta fuerza desde mis interiores. No es una borrachera emocional aunque a veces la resaca nos haya devastado.
Está en mi realidad, estoy en la suya, eso lo hace real, verdadero, auténtico.
Si se trata de ti, no escucho voces, no alimento miedos. La luz sigue encendida, con fuerza, con decisión. Ni siquiera la fuerza de tu huracán ha sido capaz de apagarla.
Por ello, porque no puedo hacer otra cosa, porque sea lo que sea esto, me lleva por delante y en tu dirección. Me atrevo Black.
¿A qué pues estas lágrimas? Son de alivio. De puro agradecimiento a la vida por confirmarme que no vivo con Alicia en su país maravilloso. Que lo que siento tan intensamente es mi verdad y que seguir mi verdad es Ser.
Y contigo Soy.

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