¡Ay, caramba! Esto de los egos ... Se toman demasiado en serio todo. Al menos los míos.
Porque yo no sé tú, pero yo tengo un ejército de egos. Está el ego cabrón, el ego Descartes (siempre tiene la razón), el ego guardia de tráfico (que lo quiere controlar todo), el ego gillotina (es una víctima, le encanta que le corten la cabeza), el ego disney (todo es maravilloso), el ego cortina (para que no le vean), el ego pancarta (¿quieres mirarme? ¡estoy aquí!), y el ego glotón, que es el que se va a ir a comer un cocido de gratis.
Hay muchos más. Solo que enumerarlos, me obliga a reconocerlos. Y las sobredosis siempre son tóxicas, hasta para los egos.
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